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14 de agosto de 2013

La Voz de Galicia


Maderas Iglesias logra carga de trabajo para los próximos 5 años

El mayor fabricante español de tarimas flotantes firma, tras superar el concurso, alianzas con distribuidores líderes de Escandinavia y EE. UU.

Sendos acuerdos suscritos con importantes compañías de Escandinavia y Estados Unidos, garantizan a Maderas Iglesias carga de trabajo para los próximos cinco años, y la posibilidad de recuperar a medio plazo los niveles de facturación anteriores a la crisis de la construcción y diezmados por esta.
La alianza con el principal distribuidor de parqué de los países escandinavos, así como la entrada en el mercado norteamericano de la mano de las dos cadenas de bricolage líderes, Home Depot y Lowe?s, con más de 3.000 tiendas repartidas en 50 estados, llega en el mejor momento posible para la maderera viguesa, que el pasado 24 de julio salió de la suspensión de pagos.
A día de hoy, los países nórdicos copan el 40 % de la producción de Maderas Iglesias. Otro 40 % se lo reparte el resto de Europa, un 10 % lo absorbe el mercado español y el 10 % que falta el americano. Confían en que la alianza con los distribuidores estadounidenses varíe ese reparto en favor del continente americano, donde la crisis no golpea con tanta fuerza.
El acuerdo con los acreedores fue posible después de que aquéllos aceptaran perdonar la mitad de la deuda, que suma algo más de 80 millones de euros, contraida en su mayor parte con entidades finacieras. El compromiso adquirido pasa por cancelarla en un plazo de 17 años. Fuentes de la dirección de la empresa señalan que están a la espera de que se cumplan los plazos legales para activar el acuerdo. Será en septiembre.
Tres han sido las patas sobre las que se sustenta en plan de viabilidad de Maderas Iglesias: incrementar el negocio y la exportación, reducir los costes de producción y vender aquellos activos que no sean necesarios para la actividad productiva.
La firma, con plantas en Mos y O Porriño, es una de las mayores fabricantes de parqué de España. En el 2008 facturaba 100 millones de euros. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria provocó la caída en picado de las ventas, hasta el punto de que a día de hoy, según confirman fuentes de la propia empresa, la facturación apenas alcanza los 25 millones. Solo las exportaciones, que también experimentaron un importante recorte, les han permitido la supervivencia, dado que el mercado interno prácticamente no existe.
Pese a que los números rojos terminaron tiñendo las cuentas, la maderera puso todo su empeño y mantener el empleo. Lo logró a base de recurrir a expedientes de regulación temporal y a ajustar el número de trabajadores en cada momento a la carga de trabajo. Los sindicatos reconocen ese esfuerzo. «Más allá de las personas que la dirigen, esta empresa es un ejemplo de cómo tratar un ERE», señala un portavoz de la CIG, que se muestra convencido de que los tres largos años de travesía del desierto que han vivido tendrán recompensa.
Plantilla muy femenina
El mismo responsable sindical subraya que en política laboral la apuesta de Maderas Iglesias se refleja, entre otras cuestiones, en que el 70 % de sus 320 empleados sean mujeres, con una edad media de 35 años. Fuentes de la empresa explican que ese hecho forma parte de la responsabilidad social corporativa, «que tiene su origen en la propia historia de la compañía», de tal modo que son también mujeres las que ocupan la presidencia y las direcciones administrativa, comercial, de recursos humanos, técnica y logística.
Maderas Iglesias llegó a transformar en parqué 200.000 metros cúbicos de madera en sus años de vacas gordas. La previsión para 2014 para por tratar la mitad de ese volumen. Los países en los que se surte de materia prima son Polonia, Chile y España, a razón de un tercio en cada uno de ellos. Ha sido la primera compañía española en implantar el sistema de gestión forestal sostenible de materias primas FSC. «No procesamos ninguna materia prima que no sea FSC», aseguran.
Creada en 1937, a la nómina de Maderas Iglesias se ha incorporado ya la cuarta generación de la saga. Reconocen que el concurso de acreedores ha supuesto «un antes y un después para adaptarse a un futuro complejo».
La plantilla de 320 trabajadores tiene una media de edad de 35 años

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