Maderas Iglesias logra carga de trabajo para los próximos 5 años
El mayor fabricante español de tarimas flotantes firma, tras superar el concurso, alianzas con distribuidores líderes de Escandinavia y EE. UU.
Sendos acuerdos suscritos con importantes
compañías de Escandinavia y Estados Unidos, garantizan a Maderas
Iglesias carga de trabajo para los próximos cinco años, y la posibilidad
de recuperar a medio plazo los niveles de facturación anteriores a la
crisis de la construcción y diezmados por esta.
La alianza con el principal distribuidor de
parqué de los países escandinavos, así como la entrada en el mercado
norteamericano de la mano de las dos cadenas de bricolage líderes, Home
Depot y Lowe?s, con más de 3.000 tiendas repartidas en 50 estados, llega
en el mejor momento posible para la maderera viguesa, que el pasado 24
de julio salió de la suspensión de pagos.
A día de hoy, los países nórdicos copan el 40 %
de la producción de Maderas Iglesias. Otro 40 % se lo reparte el resto
de Europa, un 10 % lo absorbe el mercado español y el 10 % que falta el
americano. Confían en que la alianza con los distribuidores
estadounidenses varíe ese reparto en favor del continente americano,
donde la crisis no golpea con tanta fuerza.
El acuerdo con los acreedores fue posible después
de que aquéllos aceptaran perdonar la mitad de la deuda, que suma algo
más de 80 millones de euros, contraida en su mayor parte con entidades
finacieras. El compromiso adquirido pasa por cancelarla en un plazo de
17 años. Fuentes de la dirección de la empresa señalan que están a la
espera de que se cumplan los plazos legales para activar el acuerdo.
Será en septiembre.
Tres han sido las patas sobre las que se sustenta
en plan de viabilidad de Maderas Iglesias: incrementar el negocio y la
exportación, reducir los costes de producción y vender aquellos activos
que no sean necesarios para la actividad productiva.
La firma, con plantas en Mos y O Porriño, es una
de las mayores fabricantes de parqué de España. En el 2008 facturaba 100
millones de euros. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria provocó la
caída en picado de las ventas, hasta el punto de que a día de hoy, según
confirman fuentes de la propia empresa, la facturación apenas alcanza
los 25 millones. Solo las exportaciones, que también experimentaron un
importante recorte, les han permitido la supervivencia, dado que el
mercado interno prácticamente no existe.
Pese a que los números rojos terminaron tiñendo
las cuentas, la maderera puso todo su empeño y mantener el empleo. Lo
logró a base de recurrir a expedientes de regulación temporal y a
ajustar el número de trabajadores en cada momento a la carga de trabajo.
Los sindicatos reconocen ese esfuerzo. «Más allá de las personas que la
dirigen, esta empresa es un ejemplo de cómo tratar un ERE», señala un
portavoz de la CIG, que se muestra convencido de que los tres largos
años de travesía del desierto que han vivido tendrán recompensa.
Plantilla muy femenina
El mismo responsable sindical subraya que en
política laboral la apuesta de Maderas Iglesias se refleja, entre otras
cuestiones, en que el 70 % de sus 320 empleados sean mujeres, con una
edad media de 35 años. Fuentes de la empresa explican que ese hecho
forma parte de la responsabilidad social corporativa, «que tiene su
origen en la propia historia de la compañía», de tal modo que son
también mujeres las que ocupan la presidencia y las direcciones
administrativa, comercial, de recursos humanos, técnica y logística.
Maderas Iglesias llegó a transformar en parqué
200.000 metros cúbicos de madera en sus años de vacas gordas. La
previsión para 2014 para por tratar la mitad de ese volumen. Los países
en los que se surte de materia prima son Polonia, Chile y España, a
razón de un tercio en cada uno de ellos. Ha sido la primera compañía
española en implantar el sistema de gestión forestal sostenible de
materias primas FSC. «No procesamos ninguna materia prima que no sea
FSC», aseguran.
Creada en 1937, a la nómina de Maderas Iglesias
se ha incorporado ya la cuarta generación de la saga. Reconocen que el
concurso de acreedores ha supuesto «un antes y un después para adaptarse
a un futuro complejo».
La plantilla de 320 trabajadores tiene una media de edad de 35 años
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