Pescanova: unas cuentas con cebo
Una trama societaria y prácticas irregulares lograron ocultar durante años deuda y pérdidas
El germen de lo que luego sería el gigante Pescanova
nació en Vigo en 1960, de la mano de José Fernández López. Veinte años
más tarde, su hijo, Manuel Fernández de Sousa, tomó las riendas de la
compañía, a la que hizo crecer exponencialmente, escribiendo los
capítulos más brillantes de la marca del famoso «lo bueno sale bien».
Pero también parece haber firmado su historia oscura, escrita en la
última década entrelazando la expansión y diversificación del negocio
con un endeudamiento tan excesivo como opaco, fruto de prácticas
contables y financieras «irregulares».
Esas son las conclusiones del demoledor informe forense sobre Pescanova
elaborado por la consultora KPMG, que ha acabado forzando la dimisión
de Fernández de Sousa de la presidencia que ocupaba desde hacía 33 años y
que escribirá un nuevo capítulo judicial cuando el 15 de octubre
declare como imputado en la Audiencia Nacional, acusado -junto a un
rosario de colaboradores- de presuntos delitos societarios, como el
falseamiento de cuentas anuales o el uso de información privilegiada.
El ya expresidente de Pescanova asumió
«errores» esta semana, repitiendo como un mantra que todo se hizo para
mantener «viva» la empresa, pero la investigación de KPMG revela una
trama en absoluto fortuita y le señala a él como principal responsable.
Estas son algunas de las prácticas que lograron amañar durante años las
cuentas de una de las cotizadas más alabada, pero que escondía bajo sus
alfombras 3.281 millones de euros de deuda y unos números rojos de casi
mil más:
Sociedades
Una maraña de empresas pantalla. Pescanova
«se ha servido de toda una red instrumental de sociedades cuya única
finalidad era la emisión de facturas carentes de realidad mercantil,
para poder descontar efectos». Así lo asegura el informe forense, que
recoge que solo en España dicha red estaba formada por quince empresas.
La maraña de instrumentales «no tenía vinculación aparente ni estructura
suficiente para llevar a cabo actividad comercial relevante, pero en
muchos casos era plenamente dependiente de la operativa que Pescanova
canalizaba a través de ellas», apunta KPMG, que explica que el operativo
señalando que la pesquera les emitía a dichas mercantiles facturas que
luego se presentaban al descuento en las entidades financieras «previa
contrapartida de dejar en cuenta depósitos en efectivo».
Funcionamiento
Efialtes, el inicio de la pesadilla.
Curiosamente, la primera de las sociedades instrumentales creada en
España con tal propósito se bautizó como Efialtes S.L., que en griego
significa «pesadilla» y que era el nombre del traidor espartano que
permitió a los persas vencer en la batalla de las Termópilas, tras
traicionar al rey Leónidas. Junto a ella se crearon, con características
comunes de constituirse el mismo día, carecer de empleados o tener sede
en despachos de abogados de Madrid, otras muchas: El Gran Sol de Altura
S.L., Pescados Josfras, Templeton Fish, Ventres Fish, Sieg Vigo,
Pescaeje, Pescagalicia Noroeste, World Frost, Seafrizen, Caladeros del
Norte, Intermega Pesca, Pontepesca y Mar de Arenco. <
Fraude
Transacciones ficticias y a precio mayor. La
investigación resalta que las operaciones entre Pescanova y estas
sociedades se realizaban mediante transacciones «donde no existía
traspaso de mercancía real, por lo que además de generar financiación
bancaria, también crearon en los últimos ejercicios resultados no reales
en los registros contables» del grupo.
Los auditores forenses apuntan que, además de no
haber habido compra-venta real, los precios para estas mercantiles eran
superiores a los que Pescanova aplicaba al resto de sus clientes
por la misma mercancía. Entre los años 2007 y 2010, el informe señala
que hubo unas ventas de Pescanova a las instrumentales superiores a las
compras, mientras que en los años posteriores la situación se invirtió.
Esta fórmula permitía a la empresa no solo conseguir financiación, sino
también mejorar su resultado operativo.
Pagos en negro
El precio del silencio. Entre la documentación
aportada en la investigación destacan correos electrónicos
intercambiados entre los directivos implicados en la trama que confirman
que se realizaron pagos en dinero negro a los administradores de dichas
instrumentales para que camuflaran esas operaciones.
Facturación
«Papel pelota» y facturas falsas. «Se ha llegado a
emitir facturas a clientes reales con los que hacía tiempo que no se
mantenían relaciones comerciales, que posteriormente se factorizaban
ante distintas entidades financieras para poder obtener la
correspondiente financiación». Así describe KPMG el operativo usado por
Pescanova para lograr financiación anticipada por parte de los bancos
con cargo a líneas de crédito para abonar a proveedores, lo que se
conoce como factoring.
El circulante logrado por esta vía se dobló entre el 2009 y el 2012, según el informe, pasando de 170 a 337 millones de euros.
Aunque en ocasiones se empleaba una y otra vez la
misma factura, en otras eran falsas, indican los investigadores, que se
apoyan en la existencia de «cartas o requerimientos» remitidos por
numerosos clientes de Pescanova. «La práctica totalidad de estos
clientes no reconocían la veracidad de las facturas», añaden.
Sin consolidar
Sociedades internacionales. Su finalidad última
era, de nuevo, lograr financiación. Eiranova Fisheries, Hasenosa,
Novanam, Skeleton Coast, Austral Fisheries, Lafonia y Polar son las
sociedades internacionales que, según el documento, «tampoco presentaban
una vinculación directa y aparente con Pescanova, y sin embargo eran igualmente controladas y dirigidas por el grupo para obtener financiación».
Paraísos fiscales
Una trama en la sombra. El auditor dividió en dos
grupos la red oculta. Por un lado están las sociedades controladas
directamente desde Pescafina (principal filial española de la matriz),
entre las que están dos firmas situadas en Panamá, una en Angola y tres
en Uruguay; y por otro, las empresas a las que Pescanova daba «órdenes
directas de emitir facturas contra sociedades del grupo y realizar el
pago a otras», es decir, sociedades pantalla. Suiza, las Islas Vírgenes
Británicas, las de Jersey, Luxemburgo o Madeira son algunas de sus
ubicaciones off shore.
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