El hijo y el hermano del presidente de Pescanova, imputados por falsear las cuentas
El juez Ruz implica también a otros cuatro cargos directivos
El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz ha imputado al hijo y al hermano del presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa-Faro,
y a otros cinco directivos de la firma gallega y de sus sociedades en
la causa abierta por falsear las cuentas de la compañía causando
pérdidas a los inversores.
El titular del Juzgado Central de Instrucción
número 5 ha admitido a trámite la querella presentada por la entidad
Luxempart, una sociedad accionista y consejera de la firma gallega que
denuncia haber sufrido pérdidas de 52.061.445 euros como consecuencia de
diferentes inversiones realizadas en Pescanova durante los años 2011 y
2012 que fueron inducidas por la información proporcionada por los
consejeros y altos directivos contra quienes se han querellado.
Los nuevos imputados son Pablo Javier Fernández
Andrade, hijo del presidente de la compañía y exdirector general en
Inverpesca S.A.; Fernando Fernández de Sousa-Faro, hermano del
presidente de Pescanova y miembro de la comisión de Auditoría y
representante del consejero ICS Holding LTD; y Robert Albert Williams,
consejero y miembro de la comisión de Auditoría.
Más imputados
También se encuentran Jesús García García,
representante del consejero Sociedad Gallega de Importación de Carbones
S.A.; Joaquín Viña Tamargo, responsable de Auditoría Interna y
relaciones con los inversores; Antonio Táboas Moure, director
financiero; y Alfredo López Rusos, director de Administración.
La acción judicial se dirige además contra las
sociedades ICS Holding Limited, Inverpesca S.A., Inverlema S.L y
Sociedad Gallega de Importación y Exportación de Carbones S.A.
El magistrado, que recuerda que los hechos
denunciados por Luxempart coinciden en gran parte con los expuesto por
la Fiscalía y el resto de querellantes, admite a trámite la querella por
presuntos delitos falseamiento de de información económica-financiera,
falseamiento de cuentas anuales, y estafa, sin perjuicio de la
definitiva calificación jurídica de los hechos que resulte de la
instrucción de la causa.
La acusación particular denuncia que estos
directivos, «con conciencia de su falsedad», presentaron «una imagen
económica y patrimonial positiva de Pescanova y de su grupo de sociedades, cuando meses después la misma fue declarada en concurso de acreedores».
En un auto, dado a conocer este viernes, el juez
solicita al Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas copia
certificada de cualquier informe, expediente informativo o sancionador o
actuaciones de control técnico que haya incoado en relación con los
trabajos de auditoría de cuentas de Pescanova por parte de BDO Auditores
S.L. o cualquiera de sus socios.
Datos de préstamos, créditos y avales
Entre las diligencias interesadas por la parte y
siguiendo el dictamen emitido por el Ministerio Fiscal, el juez pide
también al Banco de España que certifique el importe de todos los
préstamos, créditos, avales y riesgos que Pescanova y su grupo de
empresas mantenga con entidades financieras desde el 1 de enero de 2010
hasta el 28 de febrero de 2013, desglosando su composición por
identidad del acreedor, importe, capital amortizado, fecha de origen y
fecha de vencimiento.
En relación con las medidas cautelares para
asegurar las responsabilidades pecuniarias a las que pudieran hacer
frente los querellados, Ruz afirma que ello ser resolverá tras tomar
declaración a los mismos sin perjuicio de lo que procediera acordar en
su caso con anterioridad a instancia del Ministerio Público.
Fue el pasado mayo cuando Ruz se declaró
competente para conocer de los hechos e imputó al presidente de la firma
gallega, Manuel Fernández de Sousa-Faro, a otros tres directivos de la
entidad y al grupo alimentario como persona jurídica por falsear sus
cuentas anuales y utilizar información relevante.
Además de Fernández de Sousa-Faro,
el magistrado imputó al consejero Alfonso Paz-Andrade por los delitos
de falseamiento de información económico-financiera, falseamiento de las
cuentas anuales y uso de información relevante. Este último delito
también lo atribuye a los accionistas José Alberto Barreras y José
Antonio Pérez-Nievas y seis empresas accionistas de la compañía.
Imagen irreal de Pescanova
Ruz aseguró que los administradores de Pescanova
«valiéndose de la información reflejada en las cuentas anuales (...) que
no se ajustaba a la realidad» proporcionaron públicamente una imagen
irreal de la situación económica de la empresa, lo que condujo a los
querellantes a adquirir paquetes de acciones.
Concretó que entre los meses de agosto de 2012 y
enero de 2013 varios analistas financieros recomendaron la inversión en
estos valores en base a estos datos falsos. Añadió que las cuentas
anuales de 2008, 2010 y 2011, los folletos informativos y otros informes
financieros «no reflejaban la imagen fiel» de la compañía como se
deduce del hecho de que sólo unos meses después su presidente comunicara
a la CNMV su decisión de no formular sus cuentas de 2012 y manifestara
sus dudas sobre la propia continuidad de la empresa. El pasado mes de
marzo quedó suspendida la cotización de la acción y en abril, Pescanova solicitó la declaración de concurso de acreedores.
Los querellantes denunciaron que algunos de los
querellados vendieron acciones de la multinacional pesquera antes de que
su situación económica se diera a conocer públicamente «con el fin de
evitar pérdidas en sus patrimonios personales y plenamente conocedores
de la verdadera situación económica de la entidad».
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