El naval prepara una denuncia contra Almunia por si no salva al sector
En todo caso, guardan en la recámara otra demanda contra Francia y Polonia
En las agendas de los principales actores del naval
español no queda un hueco libre hasta el día 17. De forma frenética se
suceden las reuniones y el cruce de documentos con el fin de alcanzar su
objetivo, que la resolución definitiva de la Comisión de la Competencia
les dé la razón y nadie tenga que devolver ni un euro por las
bonificaciones fiscales -tax lease- percibidas por la construcción de
buques entre los años 2002 y 2011.
En público todos coinciden en que no imaginan
otro escenario que no pase por que Almunia sufra el «ataque de sentido
común» que le vienen reclamando y el colegio de comisarios dé marcha
atrás en su pretensión de obligar a los inversores a devolver las
ayudas. Pero en privado tienen dudas. Prueba de ello es que ya preparan
planes B.
Uno de ellos sería interponer una denuncia tanto
contra el comisario Joaquín Almunia como contra su antecesora, Neelie
Kroes. Esta firmó en su día -año 2009- una carta a instancias de Noruega
en la que afirmaba que la Comisión había investigado el sistema de tax
lease español y que no tenía intención de adoptar medida alguna por
considerar que no era discriminatorio. Ahora Almunia sostiene que dicha
carta carece de valor jurídico.
Por el contrario, el sector considera vital el
documento ya que, según esgrime, existe jurisprudencia del Tribunal de
Justicia de la Unión Europa, que en una sentencia emitida en el 2010
equiparó los efectos jurídicos producidos por una carta firmada no ya
por un comisario, sin por un director de la Dirección general de la
Competencia, a los que se le atribuyen a una decisión de la Comisión
Europea.
Trato discriminatorio
Sostienen fuentes del sector que, de confirmarse
el borrador obligando a la devolución de las ayudas, Joaquín Almunia
estaría firmando una resolución que iría contra la jurisprudencia del
Tribunal de Luxemburgo. «Esta resolución sería discriminatoria e iría en
contra del criterio aplicado por la Comisión en el caso francés en 2006
y supondría también un trato discriminatorio para los inversores frente
al resto de los operadores, astilleros y armadores», señalan las
citadas fuentes.
La consulta de Noruega que dio origen a la
respuesta de la comisaria Kroes buscaba, en cierta forma, seguridad
jurídica ante eventuales contratos con astilleros españoles. De hecho,
en el verano del 2008 el 30 % de la construcción naval en la ría de Vigo
dependía del país nórdico. Hasta 18 barcos de apoyo a plataformas en
alta mar y para trabajos a grandes profundidades tenían en cartera los
astilleros vigueses.
El sector naval gallego insiste en que penalizar a
los inversores sería herir de muerte al naval, ya que aquellos huirían
hacia otros sectores industriales «haciendo inútil el nuevo sistema de tax lease aprobado por Bruselas el pasado noviembre». Asia podría ser el beneficiado.
Lanza el naval un penúltimo aviso (el último solo
ellos lo conocen) a navegantes: «Si la Comisión Europa no pone fin a
esta guerra comercial fratricida en el seno de la Unión, los astilleros
españoles añadirán a la demanda ya interpuesta contra Holanda, otras que
ya están preparadas contra Francia y Polonia».
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