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19 de julio de 2013

Faro de Vigo


La salida del presidente no rebaja la tensión por controlar el consejo

Damm no quiere esperar a septiembre para elegir presidente, pero es imposible jurídicamente

No habrá consejo de administración en Pescanova hasta el 12 de septiembre. Esta es la afirmación rotunda de la empresa y el acuerdo que ayer alcanzaron los consejeros de la multinacional, como así quedará plasmado en el acta de la reunión. El encuentro se producirá el mismo día que la junta general de accionistas, que será quien disuelva el consejo, nombrará uno nuevo y, a continuación, saldrá elegido un nuevo presidente del gigante pesquero gallego. Este es el trámite legal, el único posible, "por mucho que algunos consejeros" incidiesen en la necesidad de no estar "dos meses" sin un máximo ejecutivo en Pescanova. El segundo accionista, Grupo Damm, sostiene que es mejor llegar a esa fecha con un presidente.
Fuentes jurídicas de la multinacional consultadas por FARO explicaron que no es posible la convocatoria de una reunión hasta el 12 de septiembre puesto que solo el presidente del consejo tiene las facultades para hacerlo. "No se contempla ninguna excepcionalidad " a esta máxima en los estatutos, apuntaron. Aunque Manuel Fernández de Sousa haya dimitido de su cargo, los sables siguen en alto y en la pesquera entienden que la petición de Damm de celebrar un consejo antes de septiembre demuestra la intención de "usurpar" las facultades de la junta de accionistas. Además, inciden en que, "si hubiesen querido tener un presidente de consenso", tendrían que haber "aceptado" a Alfonso Paz-Andrade.
"Es otra maniobra de este socio, lleva semanas haciéndolo", apuntan las mismas fuentes consultadas por FARO. El exconsejero delegado de la empresa rechazó el miércoles ser nombrado presidente porque no hubo unanimidad para elegirlo, que fue la condición que puso sobre la mesa. Con el "no" de Carceller, según los presentes, Paz-Andrade se plantó en una votación no oficial propuesta por el propio Fernández de Sousa (él no se presentó para ocupar su lugar).
Desde fuera de Pescanova entienden que la opción del exconsejero delegado (dejó de serlo en 2007 a raíz de las fuertes discrepancias que mantenía con la gestión de Sousa) era una "vía inteligente. Un proyecto de transición, muy galleguista y políticamente apoyado", interpretó un exdirectivo de Pescanova. La opción Carceller, que no contó ayer con el apoyo del 50% del consejo, "puede ser más aceptada por la banca". En este punto es salientable que José Carceller no es consejero individual, sino representante de Damm en este órgano de administración en Pescanova. El grupo cervecero catalán podría, si lo desea, nombrar a su presidente, Demetrio Carceller, en su lugar y postularse así para ocupar el sillón que Fernández de Sousa acaba de dejar vacío.
Por ahora estos movimientos no dejan de ser hipotéticos. La fuerte confrontación en el seno del consejo es una realidad. Hasta el 12 de septiembre el consejo estará descabezado y seguirá sin funciones ejecutivas, que ya le fueron depuestas el 25 de abril por orden del juzgado de lo Mercantil de Pontevedra. El tiempo dirá si ha lugar a un presidente consensuado dentro de menos de dos meses o los accionistas hacen valer el peso de sus títulos en la compañía para asumir el control.

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