La salida del presidente no rebaja la tensión por controlar el consejo
Damm no quiere esperar a septiembre para elegir presidente, pero es imposible jurídicamente
No habrá consejo de administración en Pescanova hasta el 12 de
septiembre. Esta es la afirmación rotunda de la empresa y el acuerdo que
ayer alcanzaron los consejeros de la multinacional, como así quedará
plasmado en el acta de la reunión. El encuentro se producirá el mismo
día que la junta general de accionistas, que será quien disuelva el
consejo, nombrará uno nuevo y, a continuación, saldrá elegido un nuevo
presidente del gigante pesquero gallego. Este es el trámite legal, el
único posible, "por mucho que algunos consejeros" incidiesen en la
necesidad de no estar "dos meses" sin un máximo ejecutivo en Pescanova.
El segundo accionista, Grupo Damm, sostiene que es mejor llegar a esa
fecha con un presidente.
Fuentes jurídicas de la multinacional
consultadas por FARO explicaron que no es posible la convocatoria de una
reunión hasta el 12 de septiembre puesto que solo el presidente del
consejo tiene las facultades para hacerlo. "No se contempla ninguna
excepcionalidad " a esta máxima en los estatutos, apuntaron. Aunque
Manuel Fernández de Sousa haya dimitido de su cargo, los sables siguen
en alto y en la pesquera entienden que la petición de Damm de celebrar
un consejo antes de septiembre demuestra la intención de "usurpar" las
facultades de la junta de accionistas. Además, inciden en que, "si
hubiesen querido tener un presidente de consenso", tendrían que haber
"aceptado" a Alfonso Paz-Andrade.
"Es otra maniobra de este socio,
lleva semanas haciéndolo", apuntan las mismas fuentes consultadas por
FARO. El exconsejero delegado de la empresa rechazó el miércoles ser
nombrado presidente porque no hubo unanimidad para elegirlo, que fue la
condición que puso sobre la mesa. Con el "no" de Carceller, según los
presentes, Paz-Andrade se plantó en una votación no oficial propuesta
por el propio Fernández de Sousa (él no se presentó para ocupar su
lugar).
Desde fuera de Pescanova entienden que la opción del
exconsejero delegado (dejó de serlo en 2007 a raíz de las fuertes
discrepancias que mantenía con la gestión de Sousa) era una "vía
inteligente. Un proyecto de transición, muy galleguista y políticamente
apoyado", interpretó un exdirectivo de Pescanova. La opción Carceller,
que no contó ayer con el apoyo del 50% del consejo, "puede ser más
aceptada por la banca". En este punto es salientable que José Carceller
no es consejero individual, sino representante de Damm en este órgano de
administración en Pescanova. El grupo cervecero catalán podría, si lo
desea, nombrar a su presidente, Demetrio Carceller, en su lugar y
postularse así para ocupar el sillón que Fernández de Sousa acaba de
dejar vacío.
Por ahora estos movimientos no dejan de ser
hipotéticos. La fuerte confrontación en el seno del consejo es una
realidad. Hasta el 12 de septiembre el consejo estará descabezado y
seguirá sin funciones ejecutivas, que ya le fueron depuestas el 25 de
abril por orden del juzgado de lo Mercantil de Pontevedra. El tiempo
dirá si ha lugar a un presidente consensuado dentro de menos de dos
meses o los accionistas hacen valer el peso de sus títulos en la
compañía para asumir el control.
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