El futuro de la multinacional pesquera
Un icono desde 1960; una maraña desde 2007
Hace siete años creó las primeras sociedades instrumentales que sirvieron para generar una pelota de 1.400 millones en pérdidas
La auditoría forense
de KPMG sobre Pescanova ha desvelado que la empresa no obtuvo
beneficios en los años 2010, 2012 y 2012, como ésta había asegurado a
sus trabajadores, sus accionistas y el mercado. Al contrario, acumula
pérdidas de 1.387 millones de euros y tiene un agujero patrimonial de
otros 927 millones. En el argot contable se trata de una compañía en
quiebra técnica. La empresa que creó José Fernández López en 1960 se
convirtió, según KPMG, en una maraña de trampas y mentiras durante los
últimos siete años con su hijo, Manuel Fernández de Sousa, a los mandos.
Desde el año 2009 "al menos", a las cuentas
de la segunda multinacional de Galicia y del quinto grupo pesquero
mundial (fundado en 1960) le faltan muchas verdades. Ni los beneficios,
el patrimonio o la deuda que Pescanova declaraba a sus accionistas eran
ciertos. Y, según queda acreditado en el informe forense de KPMG, las
artimañas contables se iniciaron en el año 2007, cuando el presidente,
Manuel Fernández de Sousa, empezó a diseñar la ilusión acuícola con la
misma financiación etérea que su sueño. "No es una persona que le
importen los beneficios, quiere ser historia", dice uno de sus antiguos
subordinados. En 2007 creó las dos primeras sociedades instrumentales
que servían solo para obtener financiación y emitir facturas falsas. Las
dos están en Vigo: Efialtes y Templeton Fish. En 2008 creó otras tres
(el mismo día) en Madrid y Asturias, y en 2010 -también el mismo día-
cinco compañías más en Santander, Vigo o la capital española. En total
se han detectado 14 pantallas de las que Sousa negó siempre su
existencia.
Además de éstas hay otras siete compañías
que, aparentemente, no estaban vinculadas a Pescanova. Entre ellas está
Lafonia que, como desveló FARO, posee cuatro barcos al margen de la
compañía. Eiranova Fisheries, Hasenosa, Skeleton Coast, Austral
Fisheries, Polar Ltd o Novanam (el gigante namibio) nunca consolidaron
en las cuentas de la multinacional. Con ellas se pedía financiación y en
ellas se ocultaban deuda y pérdidas. Aunque Sousa lo negó en la
entrevista concedida a este diario, la filial namibia de la compañía
está controlada desde Vigo, aunque el presidente de Pescanova aseguró
que solo tenía el 49% de los títulos. Una sociedad domiciliada en la
calle Colón, Cuvimarket (liquidada el 6 de marzo, cinco días después de
pedir el preconcurso), le otorga el control de esta sociedad de la que
dependen más de una veintena de filiales. Desde la empresa negaron esta
información cuando FARO la hizo pública.
Las cifras reales
Con
este entramado societario Sousa fue capaz de afirmar que, en 2010,
había obtenido unos beneficios de 36,3 millones cuando, en realidad,
obtuvo pérdidas de nada menos que 172 millones. Los números rojos
ascendieron hasta los 190,7 millones en 2011 (frente a las ganancias de
50,1 que declaró al mercado). 2012 fue el año del desastre, con pérdidas
de 588 millones de euros.
La cifra
acumulada, que ya incluye pérdidas desde antes incluso de 2010, dibuja
unos enormes números negativos de 1.387,6 millones de euros. El
resultado, el doble de deuda financiera que la que había reconocido
(3.280 millones) y un agujero patrimonial de casi 928 millones de euros.
En base a unas cuentas disfrazadas duplicó sus activos fijos
(inversiones), amplió capital en 125 millones y vendió bonos
convertibles por 349.
El futuro de la multinacional pesquera
Ruz urge a la Fiscalía a acotar los supuestos delitos cometidos por la cúpula de Pescanova
Solicita un informe antes de llamar a declarar a Sousa y a los demás señalados en la auditoría de KPMG - Los socios díscolos apremian una junta de accionistas para elegir nuevo consejo
El cerco al presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, se estrecha por varios flancos. Y, junto a él, rodea a los directivos
de la cúpula de la multinacional que, según el informe forense de KPMG,
actuaron como cooperadores necesarios en una trama orquestada durante
años para ocultar deuda y pérdidas en la empresa. El juez de la sala de
Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, ha solicitado a
la Fiscalía Anticorrupción que elabore un informe en base a la
auditoría de KPMG para tomar declaración a los señalados en la misma y
determinar qué supuestos delitos les son imputables. "A partir de ahí el
juez será quien adopte medidas de carácter personal sobre ellos",
sostienen fuentes próximas a la investigación. "El informe del
Ministerio Fiscal es muy importante en este caso", agregan expertos
jurídicos. Ruz no dictará ninguna resolución antes de conocer la opinión
de los fiscales.
La
llamada auditoría forensic (se elabora solo para detectar fraudes)
capitalizó ayer la reunión mantenida en Madrid entre la mayoría de los
consejeros y la administración
concursal, Deloitte. "Se habló todo de KPMG", resume un accionista. "Le
confieso que estábamos todos asombrados menos Sousa, que estaba
sorpresivamente relajado y tranquilo". Desde la empresa restaron
importancia al encuentro, pero entre los consejeros se murmuraron
-siempre bajo hipótesis- qué consecuencias iba a traer una auditoría que
ha probado que las cuentas de Pescanova son irreales desde antes del
año 2010. "Ahora hay que esperar a la reacción de las autoridades". Una
de ellas, el juez Pablo Ruz, ya ha dado el paso inicial. La otra aún
tiene que decidirse.
Presión de los accionistas
Y
es que, al margen de lo que decida la Audiencia Nacional, los socios
díscolos con Fernández de Sousa apremian la convocatoria de una junta
extraordinaria de accionistas para nombrar un nuevo consejo y, en
consecuencia, prescindir del hijo del fundador de Pescanova. Este es el
segundo flanco del presidente. Luxempart, Grupo Damm e Iberfomento, que
juntos suman el 15% del capital de la empresa, han formalizado ante el
juez que instruye el concurso de la multinacional, Roberto de la Cruz,
que cite cuanto antes a los socios. En este caso lo más probable es que
el nuevo presidente del consejo fuera el hermano de Demetrio Carceller,
José. "Para nosotros Sousa está amortizado, no vamos a contestar a lo
que diga. Solo queremos apoyar a la administración concursal", resumían
ayer en Damm. "Creemos en un plan de viabilidad pero con el acuerdo de
los bancos y un nuevo órgano de gobierno". Sin Sousa y sin las personas
señaladas por KPMG: Alfonso García Calvo (Pochi, exadministrador único
de Novapesca Trading), Alfredo López Uroz (director de Administración),
Antonio Táboas Moure (Finanzas, jubilado) y su sucesor, Carlos Turci, y
Joaquín Viña Tamargo (responsable de Auditoría). Dos de ellos (Viña y
López) ya están imputados a raíz de la querella presentada por
Luxempart. También se solicitó un adelanto del consejo de
administración, previsto para el 31 de julio en Vigo.
"Solo
tenemos dos opciones ahora mismo: o un gran acuerdo entre acreedores y
accionistas para elaborar un convenio o vamos a la liquidación de la
compañía", expuso otro consejero a preguntas de FARO. En este sentido, y
según pudo saber este diario, Deloitte ha decidido elegir a una
auditora para que elabore un Plan de Viabilidad para antes de que
finalice el año. Previsiblemente será KPMG quien se encargue de
elaborarlo, e incluirá una quita (como mínimo del 50%, según la banca) y
un calendario de pagos.
El triángulo
se completa con la CNMV, que ayer ya informó que va a investigar
exactamente qué artículos vulneró la cúpula de Pescanova de la Ley del
Mercado de Valores. Uno de ellos, el 35, establece que "cuando exista un
interés de ocultación" sobre la realidad de la empresa conlleva una
sanción muy grave. Por ahora no se ha adoptado ninguna contra los
ejecutivos.
Sousa habló al salir del
encuentro y justificó sus decisiones en Pescanova y volvió a arrogarse
la decisión de contratar a KPMG (la CNMV sostiene lo contrario). "Estoy
de acuerdo en unas cosas y menos en otras", dijo. "Para mi lo importante
es que todas las decisiones se tomaron siempre para garantizar el
futuro de Pescanova. Y el resultado está ahí", en referencia a que es
una firma con presencia mundial y capaz de generar ingresos. Eso sí,
también con un agujero patrimonial de 927 millones y pérdidas acumuladas
de 1.387,6 desde hace más de tres años.
¿Quién es quién entre los señalados por KPMG? Los ´mandados´ y las ´cabezas pensantes´
La auditoría forense
señala como presuntos responsables de la trama para ocultar pérdidas en
Pescanova a Manuel Fernández de Sousa, Alfredo López, Alfonso García
Calvo, Antonio Táboas Moure, Carlos Turci y Joaquín Viña Tamargo. La
mayoría, excepto Turci (un "recién llegado"), lleva años al servicio del
presidente de la multinacional.
Un exdirectivo de Pescanova, que prefiere guardar
el anonimato, sostiene que el jefe de Auditoría -Viña- es el "cabeza
pensante a nivel de organización societario", con "buena base técnica" y
"el más capacitado de todos".
Carlos Turci es "el más desconocido" en la central de la compañía,
a la que llegó procedente de Pescafina (la gran trader de Pescanova,
ahora en concurso). Su predecesor, Táboas (jubilado) tiene un perfil
"más comercial que de director financiero", según la misma fuente. "Es
muy hábil, de la vieja escuela". Otros directivos como García Calvo
(conocido como Pochi) o López están considerados en la empresa como
"mandados más que maquinadores". El primero de ellos es hijo del
exresponsable de Personal de la compañía, recuerda el mismo exempleado.
¿Y de Sousa? "Posiblemente, mejor entendedor del sector que estratega",
apuntan desde Chapela.
Fraude a gran escala en Pescanova´
"Pescanova tiene una deuda financiera neta de 3.281 millones de euros y un agujero en su patrimonio neto de 927 millones, lo que supone que está en quiebra técnica. Significa que en sus entrañas guarda casi el cuádruple de deuda de la que reconoció, y que, donde decía tener activos millonarios, en realidad tenía un enorme agujero contable. Son las dos contundentes conclusiones del durísimo informe de KPMG".
´Manipuló sus cuentas durante años´
"Fernández de Sousa dejó a Pescanova a la deriva. El análisis encargado a KPMG con el fin de desvelar la incierta situación financiera del grupo pone ahora al presidente de la pesquera contra las cuerdas. El informe forensic desvela que la cúpula de la multinacional ideó una serie de prácticas contables irregulares destinadas a ocultar su deuda, que asciende a 3.281 millones de euros".
Del ´papel pelota´ a las sociedades tapadera´
"Solo en el año 2012, la investigación contabilizó 972 millones de euros de financiación a través de créditos documentarios; en 2009, fue de 833 millones; y, en 2010 y 2011, superó ligeramente los mil millones de euros. KPMG constató que no hubo movimiento real de mercancía en la mayoría de los casos".
´Prácticas para lograr resultados ficticios´
La multinacional se financiaba a través de prácticas como la formalización de créditos documentarios sin que existieran transacciones reales o con la utilización de estructuras societarias instrumentales que generaban y resultados ficticios".
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