´Ahora la situación es mucho mejor y no creo que ningún astillero corra peligro´
"Si el Gobierno recurre y tenemos que volver a parar, vale más dejarlo como está"
Álvaro Platero (Castropol, 1960) ha encabezado la lucha de los diecinueve pequeños y medianos astilleros españoles agrupados en la sociedad Pymar que por sorpresa se encontraron en el ojo del huracán de la Comisión Europea, que les planteó la devolución de la totalidad de las bonificaciones fiscales que España había concedido al sector naval. Casi 3.000 millones de euros. Era tanto como decirle a los astilleros que estaban tocados y hundidos. Tras maratonianas reuniones, viajes y negociaciones, el sector ha conseguido rebajar la cuantía de "la multa", como Platero denomina la resolución definitiva de la Comisión, que establece la devolución de las bonificaciones entre 2007 y 2011.
-¿A cuánto ascenderá la factura final que deberán abonar los inversores?
-La parte más importante, la más cuantiosa, ya está pagada: Perdimos 50 barcos en dos años, unos 2.500 millones de euros, ¿no es eso bastante multa? Y además está el daño comercial, que es difícilmente evaluable, pero que es enorme. Mucho peor que las multas económicas es la falta de confianza que se genera en los armadores, de seguridad jurídica, de incertidumbre.
-Pues aún falta conocer la cuantía de las devoluciones.
-El primer borrador que nos presentó el comisario Joaquín Almunia exigía el pago de todo a inversores y armadores. Casi 3.000 millones de euros. Luego retiró a los armadores, y ahora Almunia le deja el cálculo a España. Esperemos que el Gobierno sea sensible y minimice los daños.
-¿Se excedió Almunia en su tarea?
-No sé si Almunia se excedió, pero en mi opinión sí se equivocó.
-O cumplió con su trabajo, porque las ayudas las concedió el Gobierno español.
-Bien, pudo haber falta de comunicación del Gobierno español sobre la entrada en vigor del tax lease antiguo; a lo mejor a alguien se le olvidó enviar los papeles. No lo sé, pero eso no parece motivo suficiente para montar el follón que se montó.
-Pero las ayudas eran ilegales.
-Nosotros entendemos que no se tenía que haber multado a España porque contábamos con la confianza legítima y seguridad jurídica hasta 2011. No hicimos nada ilegal. Nos limitamos a aplicar las leyes fiscales españolas. Es más, la antecesora de Joaquín Almunia al frente de Competencia, Nelly Kroes, puso por escrito en una carta que tras numerosas consultas e investigaciones, el sistema era legal.
-En Bruselas insisten en que el Gobierno español debería haber tomado medidas cuando se investigó a Francia.
-El Gobierno español no hizo nada, pero tampoco la Comisión Europea, y es ahí donde nosotros vemos el principio de inacción que alegamos. Los que desde luego no somos culpables en todo esto somos los astilleros y los armadores. Y lo único que queremos es que se cierre este asunto y empezar a trabajar, conseguir contratos y construir barcos.
-Dijo Almunia que sentía "vergüenza" de cómo se había jugado con el miedo de los trabajadores.
-Yo no sé qué sintió. Lo que sí sé es que si se hubiera aplicado el primer borrador, el que nos presentó el propio Almunia por sorpresa, teníamos que cerrar todos los astilleros de España. Era una barbaridad, porque los que no hubieran tenido que cerrar inmediatamente lo harían poco después, porque no habría armador ni inversor que quisiera venir a España. Con el segundo borrador, en el que se eximía a los armadores, y con el tercero, que se rebajaban los años, ya ningún astillero corría el riesgo de cierre inminente. Y digo inminente.
-Almunia rectificó varias veces. ¿Por qué cree que decidió eximir también a los armadores?
-Pues supongo que tendría que ver con que el 80 o el 90% de los armadores afectados eran extranjeros.
-Ahora hay una nueva ayuda o tax lease para el sector naval. ¿Está salvado el sector?
-Esto es una cuestión de confianza. Ahora la situación es mucho mejor y yo no creo que ningún astillero corra peligro. Pero insisto, nosotros lo que queremos es pasar página de una vez y que se deje de hablar de nosotros por conflictos.
-El Gobierno quiere analizar con los astilleros, los sindicatos y las autonomías afectadas si recurre al Tribunal Europeo de Justicia la decisión de la Comisión. ¿Usted cree que debe hacerlo?
-Esa decisión la tendrá que adoptar el Gobierno cuando vea los informes de sus juristas. Si deciden hacerlo y pasa el tiempo pero a nosotros no nos afecta y podemos trabajar, pues ellos sabrán. Pero si supone que tenemos que volver a parar mientras se resuelve, entonces vale más dejarlo como está. Pero bueno, es una cuestión técnica de los abogados y el Gobierno.
-Los plazos para poner las cuentas en orden son ajustados.
-En dos meses se tiene que tener la información previa, y en cuatro, el dinero recuperado. Son seis meses en total. Los de Hacienda van a tener mucho trabajo, porque de lo que han puesto los inversores, una parte sí es compatible con las ayudas y otra no. Así que tendrán que mirar barco por barco y armador por armador.
-¿Ustedes, desde Pymar, han echado números?
-No tengo ni idea de cuánto dinero puede ser. Hay que esperar a ver qué dice Hacienda.
-Almunia desea un futuro "brillante" al sector y dice que cuenta con muchas ayudas para ello.
-Pues que yo sepa, específicas para el naval solo hay el tax lease y el Real Decreto 4.4.2., que establece ayudas a la inversión. Hay otras ayudas, como las de I+D, pero son generales y para cosas específicas.
-Hablando del gran público. ¿Les ha sorprendido el apoyo que han tenido en este conflicto?
-La verdad es que nos desbordó el apoyo popular. Nos llamaron medios de comunicación que no sabíamos ni que existían, y recibimos cartas de apoyo de instituciones y asociaciones que desconocíamos. En cualquier sitio oías hablar del tax lease y escuchabas el apoyo de la gente. Ahora tenemos que saber aprovechar este tirón para que se sepa que este sector es puntero, que sabemos hacerlo muy bien y que generamos riqueza. Porque hasta ahora la imagen que se tenía era la del conflicto, la de los follones.
-Siente cierto... resquemor contra Almunia.
-No, a nivel personal no tengo nada que decir. Al contrario, siempre nos trató bien, de manera cordial y amable. Otra cosa es que se equivocara. Él hizo su trabajo, y seguro que le hubiera sido mucho más fácil dejarse llevar. Seguro que a nivel personal le dolió y que todo este follón no le hace ni pizca de gracia.
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