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15 de julio de 2013

Faro de Vigo

Pescanova utilizó su marca para modificar estados contables y ´compensar pérdidas´

La compañía decidió "aflorar" en los estados financieros este activo inmaterial por más de 373 millones de euros - El informe de KPMG solicita retirar este valor de las cuentas

El Grupo Pescanova elaboró, para su aprobación en el consejo de administración del 27 de febrero, un borrador de cuentas anuales consolidadas en las que se reportaban unos beneficios de 36,6 millones de euros. "Ante los requerimientos" efectuados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la multinacional presidida por Manuel Fernández de Sousa remitió al regulador en abril de 2012 una corrección consistente en un "resumen de las principales partidas del balance", donde modificaba varios datos. Entre ellos incluía unas pérdidas de 20 millones, como ya publicó FARO en su edición del 11 de julio. Pero la compañía afloró la marca Pescanova, a la que otorgó un valor de 373,7 millones de euros. Según el "Informe de Investigación Forense de KPMG", lo hizo "con el objeto de compensar las pérdidas no recogidas" en las cuentas.
En el borrador entregado al consejo, en el que no se recogen los problemas derivados de las tensiones de tesorería, el inmovilizado inmaterial (derechos susceptibles de valoración económica) ascendía a 30,1 millones de euros, de acuerdo con los datos entregados al Juzgado de lo Mercantil 1 de Pontevedra y facilitados a la Audiencia Nacional. En la corrección de los datos enviados a la CNMV, el mismo capítulo recoge una cantidad muy superior, de 416 millones de euros, como aprecia KPMG. La auditora remarca que la inclusión de la marca Pescanova dentro del inmovilizado intangible se realizó basándose en un informe elaborado el 11 de abril por dos economistas. La multinacional había aprobado el día 4 del mismo mes, por siete votos contra cinco, la solicitud de declaración de concurso voluntario de acreedores.
Un estudio de valoración
En el capítulo 8.2 de la auditoría forense, KPMG recoge dos párrafos del citado informe que Pescanova solicitó -y utilizó- para tasar su marca y aflorarla en los estados financieros de referencia. "Que partiendo de hipótesis conservadoras, considerando tan solo datos de Pescanova Alimentación (...), realizamos nueve estimaciones por comparación del valor de la marca Pescanova en España, con resultado promedio de 331.810 miles de euros en un intervalo comprendido entre 621.394 miles de euros y 201.410 miles de euros", rezaba ese estudio entregado en abril.
En una entrevista concedida al diario Cinco Días a finales de mayo, Sousa hizo las siguientes declaraciones: "Yo no vendería la marca Pescanova por 500 o 600 millones de euros. Una marca se construye en 60 o 70 años, nosotros lo hemos llevado todo a gasto". Su estimación estaba, por tanto, dentro del promedio estimado por los dos economistas de los que echó mano para tasar este activo intangible.
"Consideramos que el Grupo debería dar de baja la mencionada acción, con cargo a patrimonio, en sus estados de referencia", zanjan los expertos de KPMG. Y da tres razones: que la marca "no se ha puesto de manifiesto en una adquisición onerosa, sino que se ha capitalizado un activo generado internamente", que "no cumple los criterios como activo" y "no supone un ingreso o beneficio presente que pueda incorporarse a las cuentas de una sociedad en funcionamiento". El análisis de KPMG constató un patrimonio neto negativo de 927 millones a cierre de 2012 en Pescanova.
  

El informe forense exonera al consejo de la ´operativa irregular´


 En opinión de la auditora KPMG, "los hechos, operativas y prácticas" desarrolladas por el Grupo Pescanova "fueron resultado de una planificación de forma consciente que se ha venido realizando durante varios años por parte de la Dirección". Entre estas prácticas está, según el informe forense, la ocultación de pérdidas y deuda, el uso del llamado papel pelota o sociedades pantalla. En las primeras páginas del documento los expertos de la auditora explican que "esta planificación y ejecución no era, lógicamente, pública, ni tampoco conocida por mucho". Es más, "no hemos encontrado evidencias" de que "esta operativa irregular fuera conocida en ningún momento por los miembros del consejo de administración, distintos al presidente", por Manuel Fernández de Sousa.

El papel de BDO como auditor de la compañía

 El informe se refiere en el mismo párrafo a BDO Auditores, que era el responsable de aprobar las cuentas no solo de Pescanova sino también de la mayor parte de las filiales del grupo. "Tampoco hemos encontrado evidencias que BDO, en su calidad de auditor de cuentas, pusiera de manifiesto dichas irregularidades o que fuera conocedor de alguna de las operativas aquí analizadas", en relación al contenido -extenso- del informe de auditoría.

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