Detroit presenta suspensión de pagos
Es la mayor bancarrota en la historia de Estados Unidos
Fue la capital mundial de la industria del automóvil pero perdió el 60% de su población desde 1950
Detroit decidió finalmente acogerse al complejo proceso de suspensión de pagos como última alternativa para poder reestructurar sus cuentas públicas.
La capital mundial de la industria de la automoción se convierte así en
la mayor ciudad que sigue esta vía en la historia de EEUU después de
que los últimos meses de negociaciones no hubieran dado con una solución
para evitar la bancarrota.
El proceso que ha llevado a la quiebra se inició en marzo,
pero hundía sus raíces en una década de deuda creciente y población
menguante, por la profunda crisis industrial que atraviesa la ciudad.
Kevin Orr, nombrado por el estado de Michigan como el gestor externo de
la ciudad, o interventor, fue el encargado de solicitar la protección
por quiebra bajo el capítulo 9 de la ley de bancarrotas de Estados
Unidos.
Ahora la Justicia debe decidir si acepta la petición de suspensión de
pagos y reestructuración de la deuda por valor de 18.500 millones de
dólares, aunque desde junio varios bancos habían acordado con Orr una
quita de hasta el 75%, según el diario Detroit News.
La petición de bancarrota tendría como consecuencia inmediata la
caída de contrataciones y gastos municipales al mínimo necesario, lo que
ha provocado críticas y peticiones para que la que fuera una de las
capitales más boyantes del mundo venda muestras de su antiguo esplendor,
como sus colecciones de arte o edificios.
La capital mundial del motor lleva en caída libre desde los noventa. A
las nefastas gestiones de sus alcaldes se sumó en 2008 la crisis
financiera, lo que terminó por condenar a la suspensión de pagos a una
ciudad que fue el símbolo del poder industrial estadounidense.
La ciudad ha perdido un 60% de su población desde los años cincuenta,
hasta llegar a los 700.000 habitantes —de 1,8 millones que tenía en
1950—, mientras que solo entre 2000 y 2010 experimentó la salida de un
cuarto de sus habitantes, con algunas zonas urbanas convertidas en
barrios fantasmas.
Además de la caída de contribuyentes y de ingresos, el desempleo, la
salida de negocios y empresas ha provocado que las arcas de la ciudad no
puedan ingresar lo suficiente para mantener sus compromisos y los
gastos de servicios públicos.
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