Bruselas se inclina por que los astilleros devuelvan las ayudas desde 2007
La Comisión Europea se plantea matizar su posición respecto a la devolución de las ayudas a los astilleros.
Ahora el organismo que dirige José Manuel Durão Barroso se inclina por
que ese apoyo recibido a través de bonificaciones fiscales, conocidas
como tax lease, se devuelvan desde 2007, y no desde 2005 como
se ha planteado hasta ahora. Este giro tendrá que confirmarse el próximo
día 17, cuando el Ejecutivo comunitario tiene previsto tomar una
decisión definitiva.
Entre tanto, el Gobierno español sigue moviéndose para evitar la
devolución de ayudas. El presidente Mariano Rajoy ha telefoneado este
lunes a Barroso. Según ha explicado el propio Rajoy en la rueda de
prensa junto con el primer ministro polaco, Donald Tusk, se ha centrado
en pedir a Bruselas que dispense a España de la obligación de recuperar
las ayudas a los astilleros entre 2005 y 2011, que superan los 2.000
millones de euros.
El jefe del Ejecutivo ha subrayado que la UE debe entender que sus
decisiones deben ser “justas” y “ajustadas a las realidades de los
países y de los pueblos de Europa”. “En este sentido, defender un sector
estratégico como el naval es una obligación de la UE y de sus
instituciones, y así se lo he pedido una vez más al presidente Barroso”,
ha explicado Rajoy.
El Ministerio de Industria alegó ante la Comisión la “inacción" de
Bruselas sobre el régimen fiscal español, vigente desde 2002, e incluso
el apoyo de la excomisaria de Competencia, Neelie Kroes, en una carta de
2009. Sin embargo, el vicepresidente de la Comisión y comisario de
Competencia, Joaquín Almunia, rechazó la semana pasada los argumentos presentados por el Gobierno
y anunció que seguirá adelante con su propuesta de pedir a España que
recupere las ayudas fiscales a los astilleros. Almunia decidió, no
obstante, eximir de la obligación de devolver las ayudas tanto a los
propios astilleros como a los armadores que compraron los barcos. Solo
deberán reembolsar las subvenciones los inversores que financiaron la
construcción.
No obstante, tanto el Gobierno español como el sector consideran que
estas excepciones son insuficientes porque, de condenarse a los
inversores, los astilleros españoles no volverán a encontrar financiación
y se pondrán en riesgo 87.000 puestos de trabajo. Soria reclamó a
Almunia que las únicas ayudas que tengan que recuperarse sean las del
periodo posterior a 2011, cuando Bruselas comenzó a investigar el
sistema español.
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