La CE pide a España que recupere las ayudas ilegales a los astilleros desde 2007
- La hora de Almunia
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La Comisión Europea ha pedido este miércoles a España que recupere
las ayudas ilegales concedidas a los astilleros mediante el sistema de
bonificaciones fiscales del 'tax lease' entre 2007 y 2011. Las
subvenciones deberán devolverlas los inversores que financiaron la
construcción de los buques, pero no los armadores ni los propios
astilleros.
La decisión final se ha adoptado después de que el comisario de
Industria, Antonio Tajani, levantara su reserva, según han informado a
Europa Press fuentes comunitarias. Tajani ha sido el principal aliado
del Gobierno español en este expediente y reclamó hasta el último
momento que sólo se devolvieran las ayudas posteriores a 2009.
La presión ha suavizado la propuesta inicial del vicepresidente y
responsable de Competencia, Joaquín Almunia, que exigía la devolución de
las ayudas desde 2005, pero queda lejos de las aspiraciones de España.
El ministro de Industria, José Manuel Soria, pidió la semana pasada
limitar el reembolso a las bonificaciones concedidas después de 2011,
fecha en que Bruselas empezó a investigar el sistema español. Los
astilleros ya han dicho que la decisión pone en riesgo 87.000 puestos de
trabajo y condena al sector a desaparecer.
La Comisión no ha desvelado la cifra total de ayudas que deben
reembolsarse. El ministro de Industria, José Manuel Soria, dijo la
semana pasada que las subvenciones a recuperar superarían los 2.000
millones de euros, aunque en aquel momento todavía se hablaba de 2005.
Bruselas dice que corresponde a las autoridades españolas calcular el
importe a devolver.
Eso sí, en virtud de la decisión de Bruselas, los beneficiarios de la
bonificaciones “no pueden repercutir su obligación de reembolso sobre
terceros (como los propios astilleros), incluso mediante la aplicación
de contratos existentes”.
El Ejecutivo comunitario considera que el régimen de ayudas español
-que se puso en marcha en 2002 y nunca se notificó a Bruselas- vulnera
las normas de la UE sobre ayudas públicas porque concedió una “ventaja
selectiva” a sus beneficiarios respecto a los rivales.
Atendiendo al “principio de seguridad jurídica”, la Comisión ha
decidido no pedir el reembolso de las ayudas concedidas entre 2002 y
abril de 2007, fecha en la cual Bruselas ha declarado públicamente
ilegal un sistema francés similar al español.
El ‘tax lease’, un sistema que ha financiado buques 10 años
El ruido en torno al tax lease, el sistema que financia la
construcción de buques que Bruselas ha echado atrás, ha dejado en la
sombra el hecho de que fue una iniciativa de la propia UE para proteger a
los astilleros europeos de los competidores asiáticos, menos
escrupulosos con el sistema de subvenciones y con los derechos
laborales. El tax lease comunitario arrancó a principios de
esta década y cada país lo adaptó a la realidad de sus respectivos
sectores. En España se han financiado 272 buques con esta fórmula
durante una década (2001-2011).
P Por qué es necesaria una nueva fórmula de financiación para el sector naval?
R Por la citada competencia de Asia, que construye
buques más baratos por su bajo nivel de costes laborales (en base a que
el bienestar social en países como China está muy por detrás de los
estándares europeos). El tax lease es necesario por una obviedad: los
proyectos de construcción naval tienen unos presupuestos muy elevados.
Son muy numerosos los buques que cuestan 200 millones o más. No hay
empresa que, por separado, tenga recursos para afrontar pedidos de esa
cuantía
P ¿Cuántos agentes participan en estas operaciones?
R No solo los astilleros, también los bancos, grupos
empresariales y, por supuesto, los armadores, que son los que se quedan
con el buque para su explotación.
P ¿Cómo se activa el proceso?
R Los técnicos de un armador visitan un astillero y
encargan un buque. La empresa naval busca entonces a sus “estructurados
financieros”, los agentes que van a adelantar el capital para hacer
realidad el proyecto. Aquí entran en escena los bancos, que se encargan
de buscar inversores. Una vez consolidado un equipo, entidades y
corporaciones privadas forman una Agrupación de Interés Económico (AIE),
que es la que en primera instancia contrata el barco, para su posterior
pase al armador, una vez que se han completado los procesos de
ensamblaje y botadura. En España, estos consorcios han estado integrados
por los bancos Santander y Popular y por grupos como Inditex o El Corte
Inglés, entre otros.
P ¿Y dónde están los armadores, que son los que han activado todo con su pedido?
R Ya están implicados por el aval que supone que el
astillero haya conseguido su propia AIE. Los armadores tampoco tienen la
tesorería suficiente para afrontar en solitario un pedido de 200
millones y pagan poco a poco su parte al constructor naval, que ya ha
conseguido la financiación inicial de la agrupación para la contratación
de materias primas, equipos y subcontrataciones a la industria
auxiliar.
P ¿Cómo es ese pago por tramos del armador?
R En porcentajes negociados previamente y por fases
de la construcción del buque. Por ejemplo, un 15% a la firma del pedido,
otro 20% al comienzo de los cortes de chapa en la grada, y otro 20%
cuando llega la puesta de la quilla en el astillero. Así progresivamente
hasta la botadura.
P ¿De dónde proceden los beneficios para los socios de la Agrupación de Interés Económico?
R Son beneficios fiscales. La inversión desgrava
porque supone un impulso a la economía del país, que recauda menos al
principio pero con saldo positivo al final por los tributos que genera
esta industria (IRPF, IVA, IBI), además de cotizaciones a la Seguridad
Social (es un sector muy intensivo en empleo, tanto directo como
indirecto). Los 19 astilleros privados amenazados por la decisión de
Bruselas del próximo día 17 dan trabajo a 87.000 personas. Y su
actividad está focalizada en tres comunidades autónomas (Galicia,
Asturias y País Vasco). Ya ha pasado que en los buques financiados por
tax lease el que más ha ganado ha sido el banco que ha liderado la
agrupación. Más que el astillero, al que ha concedido los préstamos. Y
al resto de los socios de la AIE también les cobra, por buscarles y
seleccionarles para el proyecto, que a ellos les reporta el citado
rendimiento fiscal. Las entidades han sido básicas en el funcionamiento
del tax lease, como se ve.
P ¿Cuándo se entrega el buque al armador y cómo quedan las cuentas?
R Después de la botadura y de las posteriores
pruebas de navegación, se escenifica la entrega del buque, por parte del
astillero y de la AIE. Es cuando se liquida el tax lease. El sistema a
examen el próximo día 17 propiciaba unos ahorros del 25% al 30% para el
armador en el precio del barco. Los socios de la AIE obtenían el citado
ahorro fiscal y el astillero carga de trabajo para varios años. El tax
lease autorizado por Bruselas desde noviembre del año pasado sitúa ahora
esos porcentajes en una banda del 20% al 22%, según el sector.
P ¿Y funciona ese nuevo escenario para la industria naval española?
R No. Pesa la incertidumbre sobre la próxima
resolución de la Unión Europea, a través del Comisario de la
Competencia, Joaquín Almunia, quien sí ha concedido que “queda margen”
para argumentar en contra de la devolución de ayudas por más de 2.000
millones de euros, lo que supondría la desaparición de los astilleros,
como estos han denunciado. Estos días, un armador que es cliente
histórico de una empresa vasca ha declinado su oferta (y quiere encargar
seis buques). La mencionada compañía ha mandado a sus equipos técnicos a
revisar propuestas en Singapur.
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