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11 de julio de 2013

Atlantico


Viñas achaca la insolvencia de Barreras al “tax lease”

La Fiscalía pidió que el concurso sea culpable y se inhabilite tres años al expresidente
 La suspensión del “tax lease” y la contratación de tres barcos, en especial un offshore único en el mundo para un armador noruego, fueron los desencadenantes del concurso de acreedores del astillero vigués Hijos de J. Barreras, según su expresidente, José Francisco González Viñas. Mientras, uno de los administradores concursales, el economista Carlos Mantilla, y el abogado de acreedores que representaba a Naviera Tapias consideran que la situación venía arrastrada de anteriores operaciones.

La vista por la calificación del concurso del astillero vigués se celebró ayer en el juzgado Mercantil número 3 y allí el fiscal mantuvo su petición de concurso culpable por irregularidades contables y la imputación del expresidente de Barreras, González Viñas, y el exdirector financiero, Fernando Vilariño, ambos ya jubilados, para los que pide tres años de inhabilitación para la administración de bienes ajenos.

El fiscal acusó a Viñas y Vilariño de 'maquillar' las cuentas de la empresa, de modo que, cuando Barreras entró en concurso a mediados de 2011, había un 'desfase' entre el balance declarado del ejercicio anterior y la deuda millonaria (más de 70 millones de euros) que tenía Barreras cuando entró en suspensión de pagos. 'La contabilidad no reflejaba la realidad de la empresa', concluyó el fiscal.

En la misma línea se pronunció el abogado de la armadora Fernández Tapias (acreedora de Barreras), quien subrayó las 'irregularidades contables evidentes'. En su opinión, la información económica y financiera del astillero estaba 'manipulada' para 'transmitir una visión optimista, no fiel, de la realidad'.

de beneficios a pérdidas

José Francisco González Viñas explicó ayer en el juzgado que los problemas de Barreras comenzaron con la construcción de tres barcos, un offshore para un armador noruego y dos ferrys para la naviera Armas. Según explicó, lo que se preveía como beneficios fueron finalmente pérdidas, porque se trataba de buques complejos por dimensión y tecnología (especialmente el offshore) que implicaron desvío de sus presupuestos.

A esta situación se unió el 'enorme mazazo' de la suspensión del sistema de bonificaciones fiscales, tax lease. Según Viñas, esa suspensión llegó cuando Barreras ya tenía firmados otros dos contratos con Armas, y una carta de intenciones con Fernández Tapias, para construir un barco para Pemex.

El ex presidente de Barreras subrayó que, cuando se produjo la suspensión del tax lease (en junio de 2011), los dirigentes del astillero confiaban en que el expediente se resolvería pronto, tal y como les había trasmitido la administración, y que en unos meses podrían volver a contratar.

Asimismo, González Viñas recalcó que las decisiones económicas en el astillero eran adoptadas de forma colegiada por todo el consejo de administración, que 'aprobó siempre las cuentas por unanimidad, sin objeciones'. De hecho, tanto su abogado como el representante de la administración concursal criticaron que la acción del fiscal se dirigiese únicamente contra Viñas y contra Vilariño.

Fernando Vilariño, en su declaración, también hizo hincapié en que todos los miembros del consejo (en el que era vicepresidente José García Costas, actual presidente del astillero) 'estaban al tanto' de la forma en que se operaba.

En el juicio compareció como testigo Carlos Mantilla, uno de los tres administradores concursales de Barreras, y el único que no firmó el informe, que concluyó un concurso fortuito. Según explicó, no lo firmó porque no compartía la 'argumentación'.

Mantilla dijo que, según su criterio, 'no es posible' que todas las pérdidas de las que habla González Viñas sean achacables a los barcos entregados en 2011, y apuntó como 'probable' que el astillero hubiese venido arrastrando pérdidas de años anteriores y de otros contratos.

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