Fernández de Sousa sigue eludiendo a los críticos y se enroca en Pescanova
El voto de sus afines tumbó la exigencia de su dimisión y de convocar junta de accionistas
Salón Neptuno. Un nombre muy adecuado para el
espacio de reuniones que, en un céntrico hotel de Madrid, acogió ayer el
consejo de administración de Pescanova que el presidente, Manuel Fernández de Sousa, convocó por sorpresa el viernes y que, entre otras cosas, le sirvió para burlar de nuevo la exigencia de dimisión planteada por Damm y Luxempart, segundo y tercer accionistas del grupo.
Y es que, aunque despojado de cualquier capacidad de gestión por mandato judicial, Fernández de Sousa
resiste al frente de la empresa gracias a los votos a favor (seis) de
los consejeros fieles, que volvieron a imponerse a los cuatro críticos:
Damm, Luxempart, Iberfomento y Yago Méndez.
«El consejo, por mayoría, ha ratificado su
confianza en el presidente», manifestaba Fernández de Sousa al término
de la reunión, asegurando, con absoluta apariencia de tranquilidad:
«Nunca me he sentido solo».
Pero la descripción que el presidente quiso
trasladar del consejo, que se prolongó por espacio de tres horas y
media, no casa con la versión del segundo accionista, el grupo catalán
Damm, que junto con Luxempart no solo exigió su dimisión , sino también
la convocatoria de una junta general extraordinaria de accionistas, algo
que ya solicitaron al administrador concursal, Deloitte, el pasado 17
de mayo.
La junta, en manos del juez
Dado que la mayoría que respalda a Fernández de Sousa
también impidió que la petición del grupo opositor de que se convocara
la junta de accionistas se hiciera realidad, Damm explicó ayer que ahora
espera que sea el juez de lo mercantil encargado del concurso de
acreedores de la empresa quien lo acuerde, puesto que los solicitantes
-el propio Damm, Luxempart, Iberfomento y el fondo Cartesian Capital
Group- suman más del 20 % del capital, cuando el mínimo exigido es el 5
%.
El segundo accionista acusa al presidente de Pescanova
de «secuestrar el consejo, abusando de su ilícita
sobrerrepresentación». Argumenta que con menos del 10 % del capital (el
presidente posee el 7,5 %, ya que vendió la mitad de su paquete
accionarial entre diciembre del 2012 y el pasado febrero, de espaldas a
la CNMV), Fernández de Sousa, junto con Paz Andrade, controla «fraudulentamente» el 60 % del consejo, «reteniendo» cuatro consejeros.
Y es que, según el grupo catalán, Robert Albert
Williams, amigo personal del presidente y consejero desde 1993, es un
«falso independiente», al igual que Ana Belén Barreras es un «falso
dominical» porque ya no posee acciones. Ambos mantienen su fidelidad al
presidente, así como quien fue durante décadas su mano derecha, Alfonso
Paz Andrade. Otro de los asuntos que abordó ayer el consejo de
administración fue el de designar al despacho CMS Albiñana Suárez de
Lezo para asesor a la compañía en su defensa frente a los expedientes
sancionadores abiertos por la CNMV por, entre otros motivos, no haber
formulado las cuentas del pasado ejercicio. Tal y como se recoge en el
hecho relevante que sobre la reunión de ayer remitió Deloitte al
supervisor, la decisión última dependerá del administrador concursal,
que debe aprobar los honorarios del citado despacho.
Premura en la convocatoria
La premura en la convocatoria de la reunión de
ayer -primera del consejo con asistencia de los administradores
concursales- la explicó el presidente alegando: «Los plazos para
responder a los expedientes comienzan a correr y tenemos que prepararlos
bien, respetando los tiempos, por lo que era necesario designar
abogados para ello».
De nuevo, Damm discrepa: «Él convocó este consejo
porque sabía que lo tenía controlado y que ganaba cualquier cuestión
que le planteáramos».
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