El naval se encamina hacia la huelga general contra Almunia
CCOO y UGT quieren un paro sectorial en España; la CIG, uno general en Vigo
El comisario europeo de Competencia tiene en sus
manos el futuro del sector naval. Joaquín Almunia ya ha avisado de que
este mes tomará una decisión sobre si los astilleros españoles tienen
que devolver las ayudas que cobraron gracias al tax lease, un
sistema de bonificación fiscal que estuvo activo entre el 2002 y el 2011
para la construcción de barcos. Tener que devolver esas millonarias
ayudas sería la puntilla para un sector agónico, según coinciden todos
sus integrantes. Y mientras el político socialista español decide, los
sindicatos quieren echar el resto. Presión, presión y presión sobre
Almunia.
De un lado, Comisiones Obreras y UGT han
pactado a nivel español iniciar movilizaciones esta semana para acabar
en una huelga general del sector naval privado en España antes de que
acabe el mes, para anticiparse al momento en que Almunia haga pública su
decisión.
De otro, la CIG considera que las protestas están
bien pero que deben desembocar en una huelga general en la comarca de
Vigo, debido a que aquí la crisis del naval se nota más que en ningún
sitio de España.
La tercera pata, los empresarios, no comparten la
idea de una huelga. «No nos va a ayudar a tener una imagen de seriedad,
de cumplimiento de plazos», explica a La Voz el secretario general de
la patronal del metal (Asime), Enrique Mallón, al tiempo que matiza que
entra dentro de la libertad sindical. Pero sí consideran que debe haber
«unidad» en defensa del sector.
La ciudad más poblada de Galicia y su área de
influencia han perdido 10.000 empleos directos y 6.000 indirectos desde
hace cuatro años por el brusco parón de los astilleros de la ría. Una
veintena de contratos de barcos se han esfumado por la inseguridad
jurídica que se creó cuando Europa paralizó el sistema de bonificación
fiscal español tras la denuncia de Holanda. Ahora están en juego los
8.700 millones de euros que beneficiaron a los astilleros. Devolver esa
cantidad de dinero sería un mazazo para el sector.
«Estamos en una situación absolutamente límite.
Nos jugamos nuestras expectativas», clama Ramón Sarmiento, de CC.OO.,
que anticipa que una resolución desfavorable supondría «la desaparición
del sector». El plan que han pactado Comisiones y UGT en toda España
empezará a activarse en Vigo ya hoy, con una reunión de los
representantes de esos dos sindicatos y de la CIG. Después, prepararán
asambleas en los astilleros y quieren calentar motores para una huelga
en País Vasco, Asturias y Galicia, las comunidades donde todavía hay
industria.
La CIG quiere confluír pero, en el caso concreto
de Vigo, pretende ser más ambicioso con una huelga general. César
Rodríguez recuerda que «aquí o naval supoñía o 30 % do PIB de Vigo hai
tres ou catro anos». La central nacionalista anticipa un futuro de
«desemprego, pobreza e emigración» si se da la puntilla a un sector
lacerado por la crisis general y por la inseguridad jurídica que ha
creado la suspensión del tax lease, la tardía aprobación de uno nuevo y
las dudas sobre la posible retroactividad de la devolución de las
ayudas, que ahora se debate.
Asime considera que existen «argumentos jurídicos
muy sólidos para la no devolución» de las ayudas, en palabras de
Enrique Mallón. Pero también precisa que dentro de esa decisión hay un
componente político. «Hay una discriminación absoluta de la industria
naval española en favor de otros países como Holanda, Alemania y
Noruega», protesta.
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