Choque en la cúpula de Pescanova
El consejo se verá hoy en Madrid en su primera cita tras la judicialización
Si los últimos consejos de administración celebrados en la sede central de Pescanova, en Chapela (Redondela), fueron, además de maratonianos, auténticos pulsos entre la dirección, liderada por Manuel Fernández de Sousa,
y el creciente grupo de consejeros críticos, con Damm y Luxempart a la
cabeza, el que hoy tendrá lugar en Madrid promete ser clave y, desde
luego, nada fácil.
Será el cuarto que se celebre en tres meses y el
primero desde que se judicializara la gestión de la firma y quedaran
suspendidas las competencias ejecutivas del consejo y del presidente,
tras la declaración del concurso de acreedores.
Pese a ello, Fernández de Sousa lo ha
convocado y en el mismo, además de tratar de acordar una respuesta
consensuada a los expedientes abiertos por la CNMV -por no presentar las
cuentas-, el presidente tendrá que enfrentarse a la petición de
dimisión formulada por el segundo accionista, el grupo catalán Damm,
representado en el consejo por José Carceller, hermano de Demetrio
Carceller (presidente de ese grupo).
La profunda fractura en el seno del consejo
debido a la gestión del presidente se traduce también en el hecho de que
el tercer accionista, el fondo de inversión Luxempart, se ha querellado
contra él.
La cita será en un hotel de la capital, del que
ayer aún se guardaba celosamente el secreto, y fuentes cercanas al
presidente argumentaban que se escogió Madrid «únicamente por comodidad
geográfica, para facilitar la asistencia de los consejeros».
Respecto a la correlación de fuerzas en el órgano
de administración que ahora tiene diez integrantes -tras las dimisiones
de Antonio Basagoiti y Jesús García-, las mismas fuentes subrayan que
la mayoría «sigue siendo fiel» al presidente, para insistir en que los
accionistas que ahora piden su dimisión tienen sillón en el consejo
precisamente a propuesta de Fernández de Sousa, pues no alcanzaban el 7,69 % de los títulos exigible para ser consejeros.
Por otra parte, según la agencia Colpisa, la
administración concursal, Deloitte, está poniendo al día los activos de
Pescanova para vender según las necesidades de la compañía. Consideran
«casi imposible» evitar desprenderse de algunas partes del grupo
pesquero si no se quiere llegar a la liquidación.
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