Deloitte sigue descubriendo filiales cargadas de deuda en Pescanova
Al auditor le resulta aún imposible determinar el perímetro exacto de la multinacional
En la primera semana de abril el bando liderado en el consejo de Pescanova por Manuel Fernández de Sousa
ganaba la votación para solicitar llevar a la quinta pesquera más
importante del mundo a concurso de acreedores. La compañía entró en ese
momento en una espiral esquizofrénica total. En estos dos meses se ha
conocido la existencia de facturas falsas, contabilidades que no cuadran
y una cruenta guerra entre los principales grupos de accionistas de la
compañía. En este tiempo ha quedado en evidencia la labor de la CNMV, y se ha demostrado que la banca ha sido estafada.
Deloitte y KPMG son los que ahora llevan la
rienda de una empresa que todavía sigue dando sorpresas -muy negativas-
tanto al medio centenar de instituciones financieras nacionales e
internacionales que le prestaron capital a lo largo de estos años como a
sus proveedores y más de 10.500 empleados.
Aunque pueda parecer increíble, Deloitte no tiene
todavía determinado el perímetro de la multinacional, es decir qué
abarca con precisión Pescanova y, por consiguiente, no tiene
claros sus estados financieros y mucho menos su deuda. De acuerdo con
fuentes de la banca acreedora, el administrador concursal no solo sigue
descubriendo deuda sin contabilizar, sino que además «están apareciendo
filiales nuevas con deuda nueva».
Mas deuda
De tal situación se deduce que la deuda situada
en la actualidad en 3.369 millones (en los que están incluidos 369
correspondientes a bonos, cuyos tenedores lo han perdido todo) se
incrementará. ¿En cuánto? Todavía no se sabe porque el equipo concursal,
dirigido por Senén Touza y Santiago Hurtado, tiene difícil realizar su
trabajo por la complejidad de la compañía y porque además los directivos
de las filiales extranjeras, todos ellos afines al presidente de la
multinacional, siguen poniendo dificultades -la primera vez que se
denunció fue hace una semana- a los equipos de Deloitte, administrador, y
KPMG, que tiene el encargo de realizar una auditoría forense.
De la mano de KPMG corre investigar si se cometió
fraude, y la ejecución de informes periciales que le permitirán
denunciar si hubo o no malversación de activos y apropiación indebida,
por ejemplo.
Una de las cuestiones que se investigarán desde
el punto de vista financiero es si las ventas reales de la compañía
saltaron de 933 millones de euros en el 2004 a los 1.671 millones
declarados en el 2011, salto que supuso un incremento del 80 %. Algunos
expertos consideran que la utilización de facturas falsas pudo haber
servido, en algún momento, para inflar artificialmente la cifra de
negocio.
Pescanova se enfrenta ahora a su liquidación -lo
que están evitando todas las partes, incluidas las Administraciones
públicas- o a su reestructuración a través de un fuerte adelgazamiento.
Al ser preguntado sobre si le interesaría comprar activos de la
compañía, el grupo Damm, con un 6,2 % del capital, respondió: «No
queremos hacer comentarios sobre hipótesis. En este momento no hay nada
encima de la mesa. Si se planteara la posibilidad, ya se verá».
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