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1 de junio de 2013

La Voz de Galicia

Deloitte sigue descubriendo filiales cargadas de deuda en Pescanova

Al auditor le resulta aún imposible determinar el perímetro exacto de la multinacional

 En la primera semana de abril el bando liderado en el consejo de Pescanova por Manuel Fernández de Sousa ganaba la votación para solicitar llevar a la quinta pesquera más importante del mundo a concurso de acreedores. La compañía entró en ese momento en una espiral esquizofrénica total. En estos dos meses se ha conocido la existencia de facturas falsas, contabilidades que no cuadran y una cruenta guerra entre los principales grupos de accionistas de la compañía. En este tiempo ha quedado en evidencia la labor de la CNMV, y se ha demostrado que la banca ha sido estafada.
Deloitte y KPMG son los que ahora llevan la rienda de una empresa que todavía sigue dando sorpresas -muy negativas- tanto al medio centenar de instituciones financieras nacionales e internacionales que le prestaron capital a lo largo de estos años como a sus proveedores y más de 10.500 empleados.
Aunque pueda parecer increíble, Deloitte no tiene todavía determinado el perímetro de la multinacional, es decir qué abarca con precisión Pescanova y, por consiguiente, no tiene claros sus estados financieros y mucho menos su deuda. De acuerdo con fuentes de la banca acreedora, el administrador concursal no solo sigue descubriendo deuda sin contabilizar, sino que además «están apareciendo filiales nuevas con deuda nueva».
Mas deuda
De tal situación se deduce que la deuda situada en la actualidad en 3.369 millones (en los que están incluidos 369 correspondientes a bonos, cuyos tenedores lo han perdido todo) se incrementará. ¿En cuánto? Todavía no se sabe porque el equipo concursal, dirigido por Senén Touza y Santiago Hurtado, tiene difícil realizar su trabajo por la complejidad de la compañía y porque además los directivos de las filiales extranjeras, todos ellos afines al presidente de la multinacional, siguen poniendo dificultades -la primera vez que se denunció fue hace una semana- a los equipos de Deloitte, administrador, y KPMG, que tiene el encargo de realizar una auditoría forense.
De la mano de KPMG corre investigar si se cometió fraude, y la ejecución de informes periciales que le permitirán denunciar si hubo o no malversación de activos y apropiación indebida, por ejemplo.
Una de las cuestiones que se investigarán desde el punto de vista financiero es si las ventas reales de la compañía saltaron de 933 millones de euros en el 2004 a los 1.671 millones declarados en el 2011, salto que supuso un incremento del 80 %. Algunos expertos consideran que la utilización de facturas falsas pudo haber servido, en algún momento, para inflar artificialmente la cifra de negocio.
Pescanova se enfrenta ahora a su liquidación -lo que están evitando todas las partes, incluidas las Administraciones públicas- o a su reestructuración a través de un fuerte adelgazamiento. Al ser preguntado sobre si le interesaría comprar activos de la compañía, el grupo Damm, con un 6,2 % del capital, respondió: «No queremos hacer comentarios sobre hipótesis. En este momento no hay nada encima de la mesa. Si se planteara la posibilidad, ya se verá».

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