Sousa retiene la presidencia de Pescanova gracias al consejo pero evita someterse a los accionistas
Es ratificado por seis votos contra cuatro - Logra que no se apruebe la convocatoria de la junta general para no perder su cargo, vencido desde el 23 de abril - Se propuso la dimisión en bloque del órgano, pero fue rechazada
No pudo haber elegido Manuel Fernández de
Sousa mejor lugar para celebrar una reunión "nunca vista" según los
juristas, la de un consejo de administración sin poderes ejecutivos, que
el Hotel Fénix de Madrid para lograr que sus miembros lo mantengan en
la presidencia de Pescanova. Bajo ese paraguas acudirá a declarar como
imputado el 1 de julio a la Audiencia Nacional por tres presuntos
delitos: falseamiento de cuentas, de información financiera y uso de
información privilegiada. Su credibilidad, muerta para muchos -incluso
para algunos de sus fieles-, resucitó ayer de algún modo gracias a que
controla más de la mitad del consejo de administración de la compañía
que protagoniza la segunda mayor suspensión de pagos de la historia
empresarial de España.
El primer punto en la orden del día era el
de la petición de dimisión para Fernández de Sousa, formulada por el
segundo accionista (Grupo Damm). Sousa, su hijo, su hermano, un
independiente (desde 1993), el exconsejero delegado y la hija del
empresario José Alberto Barreras hicieron de dique de contención y
evitaron su despido. Además de apoyar su continuidad impidieron que se
convoque la junta de accionistas, donde el presidente no tiene mayoría y
sería depuesto. "Se celebrará en el momento adecuado", explicaron desde
el entorno de la compañía. El presidente tiene el 7,5% de las acciones
de la empresa, por el 6,2% de Damm o el 5,8% de Luxempart.
¿Todos fuera?
Pero
hubo una sorpresa, según fuentes de toda solvencia conocedoras de la
reunión. Uno de los miembros del consejo propuso que, a falta de
vicepresidente (para ocupar la vacante de Sousa en caso de que cesase en
su cargo), todos los consejeros dimitiesen y se convocase, en un plazo
de 60 días, una junta extraordinaria de socios. Serían ellos, los
"verdaderos dueños" de la pesquera de Chapela, quienes tendrían que
elegir al nuevo órgano de administración ya que el actual "carece de
credibilidad". Pero "nadie quiso dimitir". "Una batalla campal",
describe uno de los asistentes el clima de la reunión. "Casi no se habló
de Pescanova", apuntó otro. Yago Méndez fue, según las mismas fuentes,
uno de los que más insistió en la conveniencia de que Fernández de Sousa
dejase de ser presidente.
El encuentro, al que asistieron los
administradores concursales (Deloitte) volvió a plasmar la división que
existe entre los consejeros. Con la dimisión de Antonio Basagoiti
(contrario a Sousa) y Jesús García (uno de sus exfieles), fueron diez
los miembros que acudieron a la cita, celebrada en la hora y lugar que
Sousa escogió y convocó el viernes a última hora, como adelantó en
exclusiva FARO. José Carceller (Damm), François Tesch (Luxempart), José
Antonio Pérez-Nievas (Iberfomento) y Yago Méndez (hijo del exdirector de
Caixa Galicia, José Luis Méndez, que no tiene acciones) pidieron la
cabeza del presidente sin proponer, eso sí, una alternativa. No
pudieron.
Críticas ácidas
"Sousa tiene secuestrado al
consejo abusando de una ilícita sobrerrepresentación", arremetiieron
desde el Grupo Damm a preguntas de este diario. ¿Por qué? El hijo del
fundador de Pescanova mantenía cuatro derechos de voto en el consejo, de
los doce posibles. El suyo, el de Pablo Fernández Andrade (su hijo),
Fernando Fernández de Sousa (hermano) y el de Jesús García (dimitió,
pero representaba a su sociedad Gicsa). "Ni siquiera le hizo falta
mandar a alguien para sustituir a García, sabía que iba a ganar". No le
hizo falta el séptimo voto, que sí tuvo en el consejo del 4 de mayo (el
que aprobó suspender pagos) porque entonces estaba Basagoiti en el lado
contrario. A este respecto, fuentes cercanas a Fernández de Sousa
mostraron su "extrañeza y sorpresa" ante las declaraciones de un
"accionista minoritario" que, a su juicio, demuestra que "no respeta las
decisiones de los órganos de gobierno" de la empresa.
Los cuatro
puntos de la orden del día carecían, como ya publicó FARO, de
posibilidades de factor sorpresa. Sousa, con llamadas realizadas el
propio viernes, contaba con que iba a tumbar la petición de dimisión por
seis votos, que sería ratificado como presidente y que su propuesta
para "responder" a los expedientes abiertos por la Comisión Nacional del
Mercado de Valores (CNMV) saldría adelante. Así fue. El consejo aprobó
contratar al bufete Albiñana & Suárez de Lezo (el mismo del que se
echó mano para demandar a la auditora BDO) para que elabore los informes
que pongan en cuestión, como ha hecho Sousa en las últimas semanas
públicamente, la actuación del regulador en la crisis de la
multinacional gallega.
La firmeza de Deloitte
Fueron tres
los consejeros que leyeron sendos escritos para sostener su petición de
dimisión contra Manuel Fernández de Sousa: Pérez-Nievas, Carceller y
Méndez. Por parte de la administración concursal (asistieron Senén Touza
y Santiago Hurtado) se le hizo saber al consejo que carece de poderes
ejecutivos y que no pueden hacer ninguna variación patrimonial en la
compañía. ¿Por qué asistieron? Expertos jurídicos explican que en un
concurso "se le otorga al administrador concursal la posibilidad de
acudir a los consejos con voz pero sin voto", si bien aclaran que
"nunca" han visto que un presidente con el mandato vencido convoque un
consejo "sin facultades ejecutivas".
Y, en este clima de
crispación y división entre los consejeros, habían pasado más de dos
horas de conversaciones cuando "se habló por primera vez de la situación
de la empresa".
En cuanto a la petición de junta, los accionistas
se preguntaron cuándo es "el momento adecuado", toda vez que su mandato
como consejero ejecutivo (presidente) caducó el 23 de abril, como
recoge el auto de declaración del concurso del juez Roberto de la Cruz.
"Fue una puesta en escena perfectamente preparada, el consejo no ha
servido para nada", indicaron fuentes consultadas por FARO y presentes
en la reunión. "Robert Albert Williams es un falso independiente y Ana
Belén Barreras (hija de José Alberto Barreras, también imputado) es una
falsa dominical (no tiene acciones)", sostuvo Damm. Lo más importante,
sostienen desde el círculo más próximo del presidente, es que "el
consejo mostró su apoyo rotundo" a Deloitte para "sacar adelante entre
todos un proyecto viable".
La otra versión
Sousa, claro
está, interpretó el cónclave desde una perspectiva diferente. Aseguró
sentirse "bien" una vez que el consejo "ratificó su confianza" en la
gestión al frente de la empresa. "Nunca me he sentido solo", sostuvo al
finalizar el encuentro. "El consejo por mayoría ha ratificado la
confianza en el presidente. La decisión del consejo ha sido poner en
marcha la contestación a los expedientes abiertos por la CNMV y exponer
los argumentos de defensa y justificación de la empresa", agregó el
empresario vigués.
En total fueron cuatro horas las que duró el
consejo -por las más de trece del celebrado el 4 de mayo- que sirvió a
Sousa para demostrar que tiene la confianza de su consejo, para aprobar
la contratación de un bufete (algo que deberá ratificar Deloitte) y
rechazar la junta de accionistas, que en condiciones normales debería
celebrarse durante este mes.
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