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11 de junio de 2013

Faro de Vigo

Sousa retiene la presidencia de Pescanova gracias al consejo pero evita someterse a los accionistas

Es ratificado por seis votos contra cuatro - Logra que no se apruebe la convocatoria de la junta general para no perder su cargo, vencido desde el 23 de abril - Se propuso la dimisión en bloque del órgano, pero fue rechazada


No pudo haber elegido Manuel Fernández de Sousa mejor lugar para celebrar una reunión "nunca vista" según los juristas, la de un consejo de administración sin poderes ejecutivos, que el Hotel Fénix de Madrid para lograr que sus miembros lo mantengan en la presidencia de Pescanova. Bajo ese paraguas acudirá a declarar como imputado el 1 de julio a la Audiencia Nacional por tres presuntos delitos: falseamiento de cuentas, de información financiera y uso de información privilegiada. Su credibilidad, muerta para muchos -incluso para algunos de sus fieles-, resucitó ayer de algún modo gracias a que controla más de la mitad del consejo de administración de la compañía que protagoniza la segunda mayor suspensión de pagos de la historia empresarial de España.
El primer punto en la orden del día era el de la petición de dimisión para Fernández de Sousa, formulada por el segundo accionista (Grupo Damm). Sousa, su hijo, su hermano, un independiente (desde 1993), el exconsejero delegado y la hija del empresario José Alberto Barreras hicieron de dique de contención y evitaron su despido. Además de apoyar su continuidad impidieron que se convoque la junta de accionistas, donde el presidente no tiene mayoría y sería depuesto. "Se celebrará en el momento adecuado", explicaron desde el entorno de la compañía. El presidente tiene el 7,5% de las acciones de la empresa, por el 6,2% de Damm o el 5,8% de Luxempart.
¿Todos fuera?
Pero hubo una sorpresa, según fuentes de toda solvencia conocedoras de la reunión. Uno de los miembros del consejo propuso que, a falta de vicepresidente (para ocupar la vacante de Sousa en caso de que cesase en su cargo), todos los consejeros dimitiesen y se convocase, en un plazo de 60 días, una junta extraordinaria de socios. Serían ellos, los "verdaderos dueños" de la pesquera de Chapela, quienes tendrían que elegir al nuevo órgano de administración ya que el actual "carece de credibilidad". Pero "nadie quiso dimitir". "Una batalla campal", describe uno de los asistentes el clima de la reunión. "Casi no se habló de Pescanova", apuntó otro. Yago Méndez fue, según las mismas fuentes, uno de los que más insistió en la conveniencia de que Fernández de Sousa dejase de ser presidente.
El encuentro, al que asistieron los administradores concursales (Deloitte) volvió a plasmar la división que existe entre los consejeros. Con la dimisión de Antonio Basagoiti (contrario a Sousa) y Jesús García (uno de sus exfieles), fueron diez los miembros que acudieron a la cita, celebrada en la hora y lugar que Sousa escogió y convocó el viernes a última hora, como adelantó en exclusiva FARO. José Carceller (Damm), François Tesch (Luxempart), José Antonio Pérez-Nievas (Iberfomento) y Yago Méndez (hijo del exdirector de Caixa Galicia, José Luis Méndez, que no tiene acciones) pidieron la cabeza del presidente sin proponer, eso sí, una alternativa. No pudieron.
Críticas ácidas
"Sousa tiene secuestrado al consejo abusando de una ilícita sobrerrepresentación", arremetiieron desde el Grupo Damm a preguntas de este diario. ¿Por qué? El hijo del fundador de Pescanova mantenía cuatro derechos de voto en el consejo, de los doce posibles. El suyo, el de Pablo Fernández Andrade (su hijo), Fernando Fernández de Sousa (hermano) y el de Jesús García (dimitió, pero representaba a su sociedad Gicsa). "Ni siquiera le hizo falta mandar a alguien para sustituir a García, sabía que iba a ganar". No le hizo falta el séptimo voto, que sí tuvo en el consejo del 4 de mayo (el que aprobó suspender pagos) porque entonces estaba Basagoiti en el lado contrario. A este respecto, fuentes cercanas a Fernández de Sousa mostraron su "extrañeza y sorpresa" ante las declaraciones de un "accionista minoritario" que, a su juicio, demuestra que "no respeta las decisiones de los órganos de gobierno" de la empresa.
Los cuatro puntos de la orden del día carecían, como ya publicó FARO, de posibilidades de factor sorpresa. Sousa, con llamadas realizadas el propio viernes, contaba con que iba a tumbar la petición de dimisión por seis votos, que sería ratificado como presidente y que su propuesta para "responder" a los expedientes abiertos por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) saldría adelante. Así fue. El consejo aprobó contratar al bufete Albiñana & Suárez de Lezo (el mismo del que se echó mano para demandar a la auditora BDO) para que elabore los informes que pongan en cuestión, como ha hecho Sousa en las últimas semanas públicamente, la actuación del regulador en la crisis de la multinacional gallega.
La firmeza de Deloitte
Fueron tres los consejeros que leyeron sendos escritos para sostener su petición de dimisión contra Manuel Fernández de Sousa: Pérez-Nievas, Carceller y Méndez. Por parte de la administración concursal (asistieron Senén Touza y Santiago Hurtado) se le hizo saber al consejo que carece de poderes ejecutivos y que no pueden hacer ninguna variación patrimonial en la compañía. ¿Por qué asistieron? Expertos jurídicos explican que en un concurso "se le otorga al administrador concursal la posibilidad de acudir a los consejos con voz pero sin voto", si bien aclaran que "nunca" han visto que un presidente con el mandato vencido convoque un consejo "sin facultades ejecutivas".
Y, en este clima de crispación y división entre los consejeros, habían pasado más de dos horas de conversaciones cuando "se habló por primera vez de la situación de la empresa".
En cuanto a la petición de junta, los accionistas se preguntaron cuándo es "el momento adecuado", toda vez que su mandato como consejero ejecutivo (presidente) caducó el 23 de abril, como recoge el auto de declaración del concurso del juez Roberto de la Cruz. "Fue una puesta en escena perfectamente preparada, el consejo no ha servido para nada", indicaron fuentes consultadas por FARO y presentes en la reunión. "Robert Albert Williams es un falso independiente y Ana Belén Barreras (hija de José Alberto Barreras, también imputado) es una falsa dominical (no tiene acciones)", sostuvo Damm. Lo más importante, sostienen desde el círculo más próximo del presidente, es que "el consejo mostró su apoyo rotundo" a Deloitte para "sacar adelante entre todos un proyecto viable".
La otra versión
Sousa, claro está, interpretó el cónclave desde una perspectiva diferente. Aseguró sentirse "bien" una vez que el consejo "ratificó su confianza" en la gestión al frente de la empresa. "Nunca me he sentido solo", sostuvo al finalizar el encuentro. "El consejo por mayoría ha ratificado la confianza en el presidente. La decisión del consejo ha sido poner en marcha la contestación a los expedientes abiertos por la CNMV y exponer los argumentos de defensa y justificación de la empresa", agregó el empresario vigués.
En total fueron cuatro horas las que duró el consejo -por las más de trece del celebrado el 4 de mayo- que sirvió a Sousa para demostrar que tiene la confianza de su consejo, para aprobar la contratación de un bufete (algo que deberá ratificar Deloitte) y rechazar la junta de accionistas, que en condiciones normales debería celebrarse durante este mes.

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