El naval alerta de que están en peligro más de 86.000 empleos
Joaquín Almunia aduce razones de agenda para no recibir a Pymar
Dos días ha pasado en Bruselas una delegación de la industria naval española bajo el paraguas de Pymar (Pequeños y Medianos Astilleros en Reconversión). En ese tiempo el comisario Joaquín Almunia,
que adujo problemas de agenda, no dispuso ni de unos minutos para
reunirse con los empresarios. Sí se entrevistaron con representantes
políticos de todas las siglas y de distintas instituciones. A todos les
trasladaron su preocupación por el hecho de que Bruselas siga retrasando
la decisión sobre la retroactividad del antiguo tax lease,
esto es, la posible devolución de las ayudas cobradas hasta el 2011, lo
que invalida totalmente el nuevo sistema de financiación autorizado el
pasado 20 de noviembre. «La decisión puede suponer el fin del sector
naval europeo en favor de Corea y China por una mera guerra comercial
entre Estados», alerta Pymar.
Almudena López, consejera delegada de la
organización, subraya que la situación empieza a ser insostenible y que
se están perdiendo contratos cada semana. «No acertamos a entender por
qué sigue retrasándose la decisión, a no ser que de verdad se persiga la
muerte definitiva del sector». Estima que desde noviembre se han
perdido al menos una veintena de contratos, uno de los últimos en un
astillero vasco que hubiera garantizado 1,7 millones de horas de
trabajo. En Vigo, Vulcano también probó esa amarga medicina hace dos
meses, con la pérdida de un sísmico y la posibilidad de un segundo para
un armador noruego. Todos coinciden en que sin seguridad jurídica no
habrá contratos.
Pymar subraya que la decisión de la Comisión de
la Competencia tiene una gran repercusión sobre el tejido económico
español. Una resolución negativa de Bruselas sobre la devolución de
ayudas implicaría la desaparición de 86.725 empleos tanto directos como
indirectos, la mayoría de ellos en Galicia, Asturias y el País Vasco.
Pymar ha hecho los deberes y explica que, con ser
una cifra dura, el desastre tendría consecuencias aún peores. Por
ejemplo, implicaría un gasto en prestaciones por desempleo de más de 637
millones de euros, una reducción de 129 millones en cotizaciones a la Seguridad Social y
una disminución en la recaudación por IRPF de 306 millones de euros. El
IVA y el impuesto de sociedades también sufrirían mermas notables.
La industria naval española basa su defensa
jurídica en la existencia de «confianza legítima» y «seguridad jurídica»
y ha presentado argumentos y precedentes que lo demuestran. A juicio de
Pymar, el conflicto es fruto de una guerra comercial que inició
Holanda, curiosamente el único país junto a Noruega que tiene sus
astilleros rebosantes de carga de trabajo. Pero añaden que el cruce de
denuncias a la Comisión puede terminar abocando al cierre de todo el
sector en Europa en favor de China y Corea. «Han empezado a hacerse con
contratos que en condiciones normales se hubieran quedado en España o al
menos en la UE».
No hay comentarios:
Publicar un comentario