Freire y un astillero polaco pugnan por un buque escuela de Indonesia
El contrato, de 75 millones de dólares, garantizaría dos años de trabajo
El Gobierno de Indonesia sigue deshojando la margarita.
Más de un año lleva Construcciones Navales Freire esperando una decisión
definitiva sobre la construcción del nuevo buque escuela para la Armada
de la república asiática. El proyecto del astillero vigués, que durante
este tiempo ha ido eliminando a distintos competidores, pugna ahora con
el polaco Burma por hacerse con el contrato. «La operación es
inminente», aseguran en la dirección de la factoría de Beiramar, aunque
lo cierto es que lleva un tiempo siendo inminente pero no termina de
concretarse.
Indonesia quiere sustituir al KRI Dewaruci que,
con apenas 58,3 metros de eslora, es el mayor navío de la flota del país
y que, además de como buque escuela para los cadetes navales, funciona
también como embajada de buena voluntad para el resto del mundo. Este
año cumple los 60 en activo, ya que su viaje inaugural lo hizo en 1953.
El sustituto que ha proyectado Freire tiene 110
metros de eslora y en su momento se presupuestó en 75 millones de
dólares. El cierre del pedido supondría un gran respiro para el
astillero, cuya carga de trabajo en estos momentos es prácticamente
nula, ya que el próximo está previsto que realicen la entrega del
Discovery, el oceanográfico que han construido para el Reino Unido y que
ayer realizaba pruebas de mar.
El buque escuela para Indonesia garantizaría
trabajo durante los próximos dos años no solo a los 70 trabajadores que
integran la plantilla del astillero, sino al menos para otra treintena
de empresas auxiliares.
La mayoría de dichos trabajadores se han ido
incorporando al expediente de regulación de empleo solicitado por la
empresa el pasado primero de marzo. Dicho expediente vence en
septiembre. Para entonces el astillero confía en contar ya con carga de
trabajo.
Aunque la empresa no lo corrobora -«de momento no
hay nada», afirma un directivo-, fuentes sindicales aseguran que
también está muy avanzada una operación con Catar, en concreto para
construir un oceanográfico. La tarjeta de visita para entrar en los
países árabes fue el Sarmiento de Gamboa, oceanográfico encargado por el
CSIC, que sirvió de reclamo para que la Universidad de Catar encargara
en el 2010 el Janan. «A pesar de la crisis somos capaces de navegar
contra el viento», dijo Jesús Freire el día que se botó.
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