Pescanova admite ante la banca que no contabilizó deuda o lo hizo mal
Los 3.000 millones reconocidos al juez distan casi 400 de la cifra dada a los acreedores
«Extraordinaria complejidad». Ese es el argumento recurrente de Pescanova para, ya sea ante el juzgado, la CNMV
o la banca acreedora, justificar las esquivas y sospechosamente
variables cifras de su deuda. Y es que la situación contable de la
compañía sigue sumida en la confusión, pese a que -según se recoge en el
recurso presentado contra la suspensión de las facultades del consejo
de administración- por primera vez ha admitido ante el juez tener un
endeudamiento de «casi 3.000 millones de euros, entre pasivo directo,
avales y pasivos de otras sociedades del grupo». Lo chocante es que a la
banca acreedora le facilitó unas cifras que se disparan hasta los 3.373
millones, y ello sin contar las deudas comerciales, con la
Administración e intragrupo.
Fuentes financieras confirmaron que Pescanova
les facilitó un mapa de deuda (no verificado por KPMG, que está
actualmente realizando la auditoría forense) y que explicó las
discrepancias entre el pasivo publicado en las últimas cuentas anuales y
el real por dos motivos fundamentales: deuda de filiales que
-inicialmente- no quedaban dentro del perímetro de consolidación y deuda
que «estaba mal contabilizada o que, directamente, no se había
contabilizado».
Esperando el desglose
Ante tal revelación, los acreedores le
requirieron el desglose correspondiente a ambos supuestos, pero la
compañía no se lo ha facilitado, pese a reconocer que la mayor parte del
pasivo no computado proviene de las filiales extranjeras.
A 31 de marzo, la deuda bancaria de la matriz
frisaba los 1.940 millones de euros, a los que se suman casi 400 de las
filiales españolas o cerca de 670 de las internacionales, esta última en
su mayoría garantizada por la matriz. En bonos tiene otros 370
millones, lo que eleva el total por encima de 3.370 millones. En
cualquier caso, Pescanova sitúa su endeudamiento neto en 200
millones menos, alegando que tienen aproximadamente esa cantidad en
depósitos que garantizan parte del pasivo. Así, la deuda neta estaría en
torno a los 3.170 millones, pero habrá que esperar a que KPMG dé la
cifra definitiva cuando concluya su trabajo, previsiblemente a mediados
de mes.
Pide la intervención del juez
Por otra parte, Pescanova presentó ayer un
nuevo escrito ante el juez de Pontevedra encargado del concurso de
acreedores en el que le reclama que intervenga con urgencia ante «la
falta de toma de decisiones» por parte de Deloitte, designado
administrador concursal y que, según indica la compañía, no comenzará a
trabajar hasta pasado mañana.
«Esto supone de hecho que durante prácticamente
una semana la empresa se encuentre sin gestión ni dirección efectiva,
ausente de toma de decisiones que resultan absolutamente esenciales para
el mantenimiento de la actividad», indican en el texto, reclamando la
reposición de las facultades del consejo de administración.
Duras críticas de Damm
El recurso ante el juzgado y el último comunicado de Pescanova
han sido acogidos con «sorpresa» por parte del grupo Damm, segundo
accionista de la empresa. Fuentes de la firma han acusado a Fernández de
Sousa de «arrogarse unilateralmente una representación de Pescanova que
en absoluto le corresponde, ya que no tiene el aval del consejo de
administración».
Insisten además, en que el presidente -cuyo
mandato venció el pasado 23 de abril- no quiso convocar la reunión
ordinaria del consejo prevista para el 26, en la que se votaría su
continuidad. «No convocó pese a reconocer que la situación de la
compañía es grave», añaden.
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