La Xunta se niega a otorgar el aval que Deloitte pidió para Pescanova
El administrador concursal pide paralizar la revocación de BDO que instó Fernández de Sousa
Las reiteradas declaraciones de confianza y apoyo que desde la Xunta se han sucedido tras el estallido de la crisis financiera de Pescanova
se convirtieron ayer en un crudo baño de realidad. Y es que la reunión
entre el administrador concursal de la pesquera, Deloitte, y la
Consellería de Economía e Industria concluyó con un no rotundo a la
solicitud de avales que Deloitte llevaba bajo el brazo.
Según confirmaron fuentes financieras, la
negativa de la Xunta se debe a que la concesión de garantías para el
crédito urgente que la empresa necesita para mantenerse a flote
«significaría más deuda» para la Administración autonómica en un momento
de austeridad extrema. Inviable, en resumen.
Desde la consellería no confirmaron la
celebración del encuentro -que había venido posponiéndose desde el
miércoles de la pasada semana- argumentando «no tener constancia» del
mismo, pero sin negarlo. Otras fuentes de la banca no ocultaban su
decepción por el resultado de la reunión, señalando que habría que
buscar «otras garantías». Igualmente insistían en el «grave problema»
que supone para la firma el retraso que está acumulando el préstamo de
55 millones de euros.
El tiempo juega en contra
«Es que ya llegamos tarde, por mucha prisa que
nos demos en firmarlo, porque ya hay pequeños impagos y proveedores que
no sirven, y es un problema grande porque, poniéndonos en el peor de los
escenarios, no es lo mismo el valor de una compañía que está
funcionando que el de una que no lo está, que ha dejado de suministrar,
que sus productos ya no se encuentran en el súper», explica la misma
fuente financiera, cuyo argumento comparte el comité de empresa de la
pesquera, preocupado por el retraso y por cómo afectará al
funcionamiento de la firma.
Deloitte, por su parte, ha informado al núcleo
duro de la banca acreedora de que los 55 millones que precisa
inmediatamente para seguir en marcha les permitirían cubrir necesidades
hasta octubre o noviembre.
Pero las novedades sobre el futuro de Pescanova no
se agotaron ayer en la parte estrictamente económica, sino que se
extendieron a la de la gestión y la supervisión. Y es que Deloitte ha
solicitado la suspensión, durante un plazo de 60 días, de la revocación
de BDO como auditora de la empresa, tal y como había solicitado la
propia compañía al juzgado el pasado 5 de abril, cuando Manuel Fernández
de Sousa todavía llevaba las riendas.
Un revés para el presidente
El administrador concursal comunicó ayer esta decisión a la CNMV
a través de un hecho relevante. Según señalaron todas las fuentes
consultadas, el hecho de que el administrador concursal pida paralizar
la decisión tomada por el presidente respecto a BDO supone una bofetada
en toda regla a Fernández de Sousa, que paralelamente había decidido
contratar a KPMG como auditor forense.
Cabe recordar que el consejo de administración
del 5 de abril estaba muy dividido sobre qué hacer con BDO, ya que
accionistas de referencia (Damm entre ellos) se oponían a la pretensión
del presidente de revocarla y defendieron que la auditora «terminara su
trabajo con las cuentas de la compañía correspondientes al 2012», sin
que eso impidiera que luego se comparase con el resultado del auditor
forense o de Deloitte.
Solicitud de dictamen
Pero finalmente la solicitud de revocación de BDO
acabó en el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Pontevedra -diferente
al que lleva el concurso, que es el número 1-, que ahora ha requerido a
Deloitte al respecto y este le ha pedido la citada suspensión del
procedimiento.
Durante esos 60 días, los administradores
recabarán de la autoridad correspondiente (el Instituto de Contabilidad y
Auditoría de Cuentas), «un dictamen relativo a la concurrencia, si la
hubiere, de alguna causa que pudiera afectar a la independencia de BDO
como auditores de Pescanova». Porque falta de independencia fue lo alegado por el presidente para apartarla.
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