Sousa pierde los poderes como apoderado y representante de las filiales por orden de Deloitte
Aún mantenía facultades de gestión en seis sociedades - La administración concursal revoca un acta notarial a su favor de 1993
En el año 1993 el notario Alfredo Arturo Lorenzo Otero concedió un
poder general a Manuel Fernández de Sousa-Faro para poder realizar
prácticamente cualquier gestión en Pescanova. Un papel que representó
físicamente el poder omnímodo que el presidente de la compañía ejerció
en la multinacional. Ese documento se convirtió ayer en simple
hemeroteca cuando la administración concursal, Deloitte, decidió revocar
ese poder de forma unilateral mediante un comunicado remitido a la
Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Asimismo, Sousa dejó de
ser el representante como persona física en las filiales españolas por
decisión de la auditora.
¿En qué se traduce esto? De forma
inmediata Sousa deja de ser el representante en Fricatamar, cargo que
asumió formalmente el 12 de febrero. Ese mismo día el Boletín Oficial
del Registro Mercantil (Borme) hizo público que su hijo, Pablo
Fernández, dejaba de ser consejero en la sociedad, con sede en Valencia.
Carlos Turci, director financiero de Pescanova, era hasta ese momento
presidente de esta filial. El mismo movimiento lo ejecutó en Pescafina
Bacalao el 22 de febrero, cuando Sousa se apartó a sí mismo y a César
Mata Moretón, secretario del consejo de Pescanova, de su cúpula. Manuel
Fernández pasó a asumir la representación de la matriz en esta filial,
cargo que también pierde hoy por decisión de Deloitte.
Pero la
empresa más importante en la que aún asumía esta categoría es Pescafina,
la filial de mayor facturación de todo el grupo y que está en
preconcurso desde el 8 de abril. El 25 de febrero se retiró a sí mismo y
a su hijo Pablo del consejo, aunque permaneció como representante.
Todos estos movimientos (que se repitieron en filiales como Insuiña,
Frigodis, Frinova, Pescanova Alimentación, Pescafresca, Novapesca
Trading, Frivipesca o Bajamar Séptima) fueron previos al cataclismo de
la multinacional. Asimismo, movió a una veintena de ejecutivos de su
confianza de la matriz a sociedades dependientes -entre ellos a su
primogénito-, como desveló FARO en exclusiva.
Pérdida de poderes
El
poder general, de acuerdo con la normativa vigente, es el que permite a
otra persona a que actúe en nombre de otra (o de una empresa) en todo
tipo de actos jurídicos. Por ejemplo, y como apoderado, Sousa podía
administrar cuentas bancarias, vender o comprar propiedades o incluso
realizar transacciones bancarias en varias compañías.
Según el
Registro Mercantil, Manuel Fernández de Sousa mantenía hasta ayer la
condición de apoderado en la matriz del grupo, Pescanova, además de en
las siguientes empresas: Pescafina Bacalao, Pescafina, Fricatamar,
Acuinova SL y Frigodis (un total de seis). Ante los movimientos que se
siguieron produciendo en Pescanova aún después de que el juez
suspendiese las funciones ejecutivas de Sousa, Deloitte impuso a los
gestores de las filiales que comunicaran cualquier decisión antes de
tomarla.
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