La filial namibia de Pescanova esconde 23 empresas fuera del control de la auditora
La firma asegura poseer el 49% de Novanam, con lo que sus resultados no entran en el balance consolidado - Los forenses de KPMG buscan en esta sociedad operaciones irregulares
En los años 60 José Fernández López,
fundador de Pescanova, envió a África del Sur el buque congelador
Andrade. No llegó a superar los 30 grados de latitud al sur del ecuador
africano: había llenado las bodegas en Namibia y tuvo que dar la vuelta.
La implantación de Pescanova en este país marcó un punto de inflexión
tanto para la empresa como para el sector pesquero namibio, en el que no
se había instalado ninguna pesquera de nivel internacional. Pero la
misma Namibia que marcó un antes y un después para la pesquera es ahora
objeto de análisis, cruces de datos y más prejuicios que certezas.
Aunque en la web de la empresa gallega se habla de la creación de
Novanam Limited en los 90 (como iniciativa del grupo vigués), Pescanova
asegura poseer ahora solo el 49% de esta sociedad. No consolida en el
grupo, no se audita y es fuente de todos los misterios. Su dimensión ya
no lo es tanto: tiene 23 compañías dependientes.
Damm, segundo accionista de la pesquera, se anota pérdidas de 21 millones por la brusca caída del valor
Tasa cada acción en 5,91 euros, por lo que sus 1.781.798 títulos valen ahora unos 10,5 millones
A día de hoy, las más de 28,7 millones de
acciones del grupo Pescanova no se pueden comprar ni vender, no tienen
liquidez y, por tanto, carecen de valor. A la espera de que la compañía
resucite en bolsa, y desde el 12 de marzo, cada título de la
multinacional sigue congelado en los 5,91 euros la acción. Esto
significa que, si quisieran comprarla por su valor en el mercado, el
inversor tendría que pagar 169,84 millones (5,91 euros por 28,7 millones
de acciones).
Este es el cálculo que ha hecho el segundo accionista de la compañía, Grupo Damm, que ya se ha anotado unas pérdidas de 21 millones de euros en su balance tras la crisis de la pesquera. La firma catalana, presidida por Demetrio Carceller, informó ayer de que había decidido revisar "la valoración de la inversión financiera" en Pescanova "registrando una corrección de valor, con impacto en resultados después de impuestos, de 21 millones de euros".
La decisión de Carceller -que está representado en el consejo de Pescanova por su hermano José- ha sido mucho menos drástica que la que tomó su aliado Luxempart, en quien Damm ha encontrado un socio para reclamar la salida de Manuel Fernández de Sousa de la compañía. Los luxemburgueses -representados por François Tesch en el consejo- tasaron en cero euros su 5,873% de la pesquera y se apuntó un impacto en la cuenta de resultados de 48,22 millones, tanto por la depreciación de las acciones como de los bonos convertibles.
Tasación
¿Qué ha hecho Damm? Ha tomado una decisión sencilla de comprender. Antes de que se desatase la crisis en la pesquera la firma valía 500 millones de euros en bolsa y cada acción se pagaba a 17,4 euros. Esto elevaba el 6,2% de Damm (las 1.781.798 acciones que posee) a un valor de 31.003.285 euros. Al reducir el precio de cada título a 5,91 euros (como sigue a día de hoy y sin fecha para que se retome la cotización), la participación de Damm apenas se cotiza a 10.530.426 euros. El resultado es una diferencia de algo menos de 21 millones de euros, que es el impacto negativo que Damm ha incluido en sus cuentas trimestrales.
La banca también ha tenido que provisionar el 25% de los créditos vivos en Pescanova, con lo que no solo los accionistas se han visto perjudicados por la enfermedad súbita del grupo pesquero con sede en Chapela.
Este es el cálculo que ha hecho el segundo accionista de la compañía, Grupo Damm, que ya se ha anotado unas pérdidas de 21 millones de euros en su balance tras la crisis de la pesquera. La firma catalana, presidida por Demetrio Carceller, informó ayer de que había decidido revisar "la valoración de la inversión financiera" en Pescanova "registrando una corrección de valor, con impacto en resultados después de impuestos, de 21 millones de euros".
La decisión de Carceller -que está representado en el consejo de Pescanova por su hermano José- ha sido mucho menos drástica que la que tomó su aliado Luxempart, en quien Damm ha encontrado un socio para reclamar la salida de Manuel Fernández de Sousa de la compañía. Los luxemburgueses -representados por François Tesch en el consejo- tasaron en cero euros su 5,873% de la pesquera y se apuntó un impacto en la cuenta de resultados de 48,22 millones, tanto por la depreciación de las acciones como de los bonos convertibles.
Tasación
¿Qué ha hecho Damm? Ha tomado una decisión sencilla de comprender. Antes de que se desatase la crisis en la pesquera la firma valía 500 millones de euros en bolsa y cada acción se pagaba a 17,4 euros. Esto elevaba el 6,2% de Damm (las 1.781.798 acciones que posee) a un valor de 31.003.285 euros. Al reducir el precio de cada título a 5,91 euros (como sigue a día de hoy y sin fecha para que se retome la cotización), la participación de Damm apenas se cotiza a 10.530.426 euros. El resultado es una diferencia de algo menos de 21 millones de euros, que es el impacto negativo que Damm ha incluido en sus cuentas trimestrales.
La banca también ha tenido que provisionar el 25% de los créditos vivos en Pescanova, con lo que no solo los accionistas se han visto perjudicados por la enfermedad súbita del grupo pesquero con sede en Chapela.
La policía investiga en Vigo la emisión de facturas falsas
Además de la doble contabilidad de la
compañía, de esconder más de 1.500 millones de deuda o de mantener
participaciones en empresas asociadas vinculadas a la firma pero sin
consolidar, a Pescanova se le achaca la emisión de facturas falsas para
la obtención de liquidez. ¿Cómo? En este caso, que investiga Unidad de
Delincuencia de la Policía de Vigo -como adelantó ayer El Confidencial-
se habría realizado a través de una empresa de factoring. "Este tipo de
firmas adelantan a la empresa, en este caso Pescanova, financiación a
cambio de facturas de clientes pendientes de cobro, aplicando un
descuento por ello. Es una forma de financiación alternativa al
crédito", expone.
El problema se deriva de una denuncia de Mariscos Méndez, que asegura que Bancantabria (que depende de Liberbank) le reclamaba el pago de facturas por servicios o material que supuestamente le había enviado Pescanova. La compañía de marisco, con sede en Huelva -donde la multinacional gallega tiene una planta de acuicultura- aseguró que los pagos que se le reclamaban no se correspondían con transacciones reales.
Además de Liberbank, este diario cita a otras entidades como víctimas de esta práctica. Serían Banco Sabadell, Deutsche Bank y el grupo italiano Ubi Banca.
El problema se deriva de una denuncia de Mariscos Méndez, que asegura que Bancantabria (que depende de Liberbank) le reclamaba el pago de facturas por servicios o material que supuestamente le había enviado Pescanova. La compañía de marisco, con sede en Huelva -donde la multinacional gallega tiene una planta de acuicultura- aseguró que los pagos que se le reclamaban no se correspondían con transacciones reales.
Además de Liberbank, este diario cita a otras entidades como víctimas de esta práctica. Serían Banco Sabadell, Deutsche Bank y el grupo italiano Ubi Banca.
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