Guía legal para afrontar la quiebra de una multinacional
Sobrevivir a un concurso de acreedores en varios continentes se ha
convertido en un quebradero de cabeza para las compañías que intentan
salvar sus activos saneados en medio de un laberinto legal.
El concurso de acreedores de Pescanova ha puesto sobre la mesa la
complejidad de afrontar un proceso de este tipo cuando se trata de una
compañía con filiales en varios continentes. Si bien no es la primera
multinacional que suspende pagos en España, sí se trata de la estructura
societaria más compleja fuera de la Unión Europea (UE), ya que tiene
participadas en América, Australia y África.
El problema de este tipo de grupos u hóldings empresariales es que la
entrada en concurso de acreedores de la matriz puede desatar un efecto
dominó cuando existen operaciones vinculadas entre las sociedades. "Éste
sólo se produce si no se conoce la herramienta de insolvencia
internacional", explica Luis Martín, socio del área de
reestructuraciones de DLA Piper.
Por un lado, se encuentra el Reglamento Europeo de Procedimientos de
Insolvencia, que actualmente se encuentra en revisión. La gran ventaja
de esta norma es que permite centralizar un concurso de acreedores en un
único país, en aquel donde la empresa tenga su centro de actividad,
apunta Juan Ferré, socio de la práctica de reestructuraciones de Jones
Day
En general, los tribunales entienden que la competencia es del país
donde está la sede de la matriz. Sin embargo, esta presunción puede
romperse "si se demuestra que el centro de actividad está en otro país",
matiza Ferré, miembro del grupo de expertos que asesora a la Comisión
Europea en la reforma del reglamento de insolvencia. Esto ocurre, por
ejemplo, en el caso de empresas con sede en países como Luxemburgo por
una cuestión fiscal, pero que tienen sus fábricas en otras regiones
europeas.
Sin embargo, esto no evita conflictos en todas las ocasiones. Cuando
la firma de telefonía BenQ se declaró en concurso en Alemania, la filial
holandesa lo hizo por su cuenta un día antes. Sin embargo, llegaron a
un acuerdo y se centralizó en Amsterdam. Ejemplos como éste ponen de
manifiesto que es habitual que se imponga el tribunal del país en el que
se presenta el primer concurso, asegura Ferré.
Estas situaciones se producen porque los directivos de la matriz no
pueden imponer siempre sus criterios a los administradores de una
filial, que pueden presentar un concurso por su cuenta. "Al ser
compañías y no sucursales, los gestores deciden la estrategia que sigue
cada filial y entonces se aplica la ley de cada país", explica Luis
Martín.
Cuando se presentan los primeros problemas de insolvencia en
diferentes participadas, la mejor alternativa es, según los expertos,
abrir un proceso concursal principal en un país (donde esté la sede, si
la matriz también tiene problemas) y comunicárselo a todos los juzgados
implicados para que paren las ejecuciones singulares y proteger los
activos.
Esta vía es posible en la Unión Europea, pero mucho más difícil de
llevar a cabo en territorio no comunitario. En estos casos, es
importante saber si el país de la filial afectada está sujeta al
reglamento de insolvencia de Naciones Unidas (Uncitral), que si bien no
permite centralizar todos los procesos en una única región, facilita el
trabajo, ya que las diferentes normativas locales estarán adaptadas o
inspiradas en los mismos principios.
Laberinto legal
Las leyes de insolvencia son muy distintas en función de cada país. Por ejemplo, en Tailandia, la normativa está pensada para proteger las grandes fortunas; en los países del sur de Europa, un concurso puede durar años, mientras que las normas inspiradas en el modelo anglosajón son más efectivas y los procesos se resuelven, como máximo, en tres meses.
Las leyes de insolvencia son muy distintas en función de cada país. Por ejemplo, en Tailandia, la normativa está pensada para proteger las grandes fortunas; en los países del sur de Europa, un concurso puede durar años, mientras que las normas inspiradas en el modelo anglosajón son más efectivas y los procesos se resuelven, como máximo, en tres meses.
Para evitar un efecto dominó entre las participadas de un hólding,
hay que tener en cuenta tres aspectos fundamentales: las operaciones
vinculadas entre sociedades del mismo grupo; las diferentes
jurisdicciones donde está presente la compañía; y la fidelidad de los
gestores, que podrían aprovechar el caos para desligarse de la compañía.
Esto último puede ocurrir en cualquier país que acepte el concurso por
insolvencia inminente y la matriz no tiene armas legales para detenerlo.
Su único recurso es ejercer, como dueños de la empresa, una acción de
responsabilidad contra los administradores.
Aunque no hay una regla escrita, porque todo depende de las
particularidades de cada caso, el socio de DLA Piper apunta que cuando
se trata de un hólding con una estructura societaria compleja o muchas
operaciones vinculadas, la mejor opción suele ser concursar primero la
matriz para poder controlar el proceso.
Cuando se trata sólo de filiales europeas, el socio de Jones Day
considera que puede ser una buena opción instar un procedimiento
principal unificado en un país y, en al mismo tiempo, solicitar
concursos secundarios en cada filial para no perjudicar los intereses de
los acreedores locales. El problema es que, con el reglamento actual,
estas intervenciones paralelas son sólo para liquidar las compañías, no
para superar una quiebra. Sin embargo, Juan Ferré asegura que la
normativa que se está debatiendo ahora en el Parlamento Europeo pretende
modificar este punto y permitir que los concursos secundarios sean
también de convenio.
Europea revisa la normativa
El Parlamento Europeo está revisando el reglamento de insolvencia que permite centralizar en un país de la UE todos los concursos de acreedores de un hólding. Firmas como Collins Aikman, Hábitat o BenQ ya lo han utilizado.
El Parlamento Europeo está revisando el reglamento de insolvencia que permite centralizar en un país de la UE todos los concursos de acreedores de un hólding. Firmas como Collins Aikman, Hábitat o BenQ ya lo han utilizado.
ONU, esfuerzo internacional
Naciones Unidas ha redactado un reglamento de insolvencia para unificar los diferentes criterios internacionales y facilitar así que un país reconozca el procedimiento de quiebra aprobado en otra región. Su adhesión es voluntaria.
Naciones Unidas ha redactado un reglamento de insolvencia para unificar los diferentes criterios internacionales y facilitar así que un país reconozca el procedimiento de quiebra aprobado en otra región. Su adhesión es voluntaria.
Estados unidos, a la cabeza
Un tribunal español sólo tiene competencia para centralizar concursos europeos. Sin embargo, en Estados Unidos, la ley permite solicitar el concurso de una compañía extranjera si tiene actividad importante en el país.
Un tribunal español sólo tiene competencia para centralizar concursos europeos. Sin embargo, en Estados Unidos, la ley permite solicitar el concurso de una compañía extranjera si tiene actividad importante en el país.
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