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2 de mayo de 2013

Cinco Dias

Pescanova prepara el concurso de Argenova

  • Pescanova cerró la pasada semana uno de sus tres centros en Argentina
  • La compañía trata de acordar con la banca un pacto para evitar concursos necesarios

Pescanova está preparando la presentación de concurso de acreedores para Argenova, su empresa en Argentina, la mayor filial del grupo en el extranjero. La pasada semana la empresa cerró una de las tres plantas de las que dispone en el país, al tiempo que acordaba la venta de otros centros en Ecuador, por 14 millones de dólares.
Según ha publicado El Faro de Vigo, la compañía está trabajando con su equipo legal para poder formular la petición de insolvencia de Argenova en cuanto sea posible. Fuentes del sector han confirmado a este diario la información del periódico gallego. 
Pescanova emplea a más de 10.000 personas, la mayoría en Latinoamérica (cerca de 8.000). La multinacional gallega es propietaria en Argentina, con un valor de inversión en los libros de Pescanova de 27 millones, de Argenova; en Chile de Pesca Chile, con 23,1 millones de valor de inversión, y de Nova Austral, con 13,4 millones; Belnova, en Uruguay, con 7,1 millones; y Camanica, en Nicaragua, con tres millones de euros. La pasada semana el grupo informó de la venta de dos de sus nueve fincas (plantas destinadas a la acuicultura) en Ecuador, por 18 millones de dólares (14 millones de euros).
La crisis del grupo gallego se está trasladando a sus filiales en el extranjero y la empresa es consciente de que difícilmente podrá controlar los procesos concursales en el exterior, más aun si los concursos son instados por un acreedor. Además de la situación de Argenova, Pescanova afronta la solicitud de concurso instada por el banco HSBC contra una de sus empresas en Chile, Pescachile.
Por esta razón ejecutivos de Pescanova solicitaron el viernes pasado a representantes de bancos acreedores un pacto para impedir la presentación de concurso de acreedores contra sus filiales en el extranjero. De acuerdo a fuentes financieras, el grupo gallego reclamó la creación de un stand still a la banca para asegurar el acceso a la financiación de sus empresas en el extranjero y evitar que un acreedor instara su concurso.
En esa reunión la compañía admitió “tensiones de circulante en diversas filiales, especialmente en Chile y Argentina”. Y aseguró que las diferencias entre la deuda publicada en las últimas cuentas anuales y la “real” se deben a la existencia de deuda que estaba en filiales que no quedaban dentro del perímetro de consolidación; y a deuda que estaba mal contabilizada, “o directamente no se había contabilizado”. Según las fuentes consultadas, la banca ha solicitado información más precisa, pero no ha sido facilitada.

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