La Xunta rechaza avalar el crédito urgente a Pescanova
- Se paraliza la suspensión de BDO durante 60 días
- El ICAC comprobará la independencia de la firma
Deloitte se ha reunido hoy con la Xunta con el objetivo de intentar
que avale el crédito urgente de 55 millones que negocia con los
principales bancos acreedores. Esta petición, sin embargo, fue rechazada
al considerar el departamento de Industria que supondría un aumento de
la deuda autonómica.
Seis entidades (Sabadell, Novagalicia, Popular, Bankia, CaixaBank y
Deutsche) han manifestado su disposición a abrir una nueva línea de
crédito a Pescanova para garantizar su actividad. Además, mantiene
negociaciones con otros bancos para intentar que se sumen a este grupo.
De momento, Santander y BBVA han comunicado que estudiarán la operación.
El grupo alimentario pide un préstamo de 55 millones de euros para
garantizar la continuidad de su actividad, una cantidad de fondos que
necesita para seguir operando en algunas de sus filiales como la
argentina.
Auditor
Por otra parte, Deloitte ha suspendido durante 60 días la revocación
del auditor, BDO, que solicitó el 5 de abril, el mismo día que pidió el
concurso voluntario de acreedores. En un comunicado a la CNMV, la
empresa, administrada por Deloitte, informa que tras un requerimiento
del juzgado mercantil de Pontevedra, dicha revocación queda paralizada.
En este plazo de 60 días, señala el comunicado, "se recabará de la
autoridad competente un dictamen relativo a la concurrencia de alguna
causa que pudiera afectar a la independencia de BDO". La institución que
debe verificar este conflicto de intereses, en estos casos, es el ICAC,
Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, dependiente del
ministerio de Economía.
Pescanova recusó al auditor
el mismo día que pidió el concurso de acreedores. En aquel momento, la
empresa, aún bajo la presidencia de Manuel Fernández-Sousa, acusó en un
comunicado a BDO de falta de independencia, apuntando que "el auditor
tuvo pleno acceso a toda la comunicación contable, donde figuraba toda
la deuda bancaria de la sociedad".
El grupo alimentario consideraba que BDO se encontraba sometida a un
conflicto de intereses al querer defender su actuación profesional y su
responsabilidad frente a Pescanova. Esta auditoria llevó las cuentas de
Pescanova durante 12 años.
Según la información que se ha pasado al sindicato de bancos
acreedores, la deuda real de Pescanova supera los 3.300 millones (sin
contar deuda con proveedores), frente a una deuda reconocida en las
cuentas de 1.500 millones de euros.
La crisis de Pescanova estalla a el último día de febrero, cuando la empresa decide no publicar las cuentas anuales. Dos semanas después, la empresa anuncia que ha detectado
"discrepancias entre la contabilidad y las cifras de deuda bancaria", y
convoca a BDO para analizar dichas cifras. El 4 de abril, no obstante,
la empresa decide por un lado pedir concurso de acreedores y, por otro, solicitar la revocacióndel auditor, BDO. El auditor, por su parte, se defendió apelando a su independencia y asegurando que continuaría su labor de inspección de las cuentas. En paralelo,
Pocos días después, Pescanova contrata a KPMG para realizar una
"auditoría forense", es decir, un estudio en profundidad de las cuentas
de la empresa para econtrar posibles discrepancias o fraudes.
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