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28 de abril de 2013

Faro de Vigo


Los vericuetos del grupo Pescanova

Una compleja red de filiales y una dirección omnipotente ocultaron durante años el agujero de la compañía


¿Cómo es posible que una empresa cotizada española, sujeta a los supuestos rigores de supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), ocultase al menos 1.500 millones de euros de deuda. La respuesta, según los auditores que han estado trabajando en la compañía viguesa, se basa en un complejo sistema de contabilidad en el que no se consolidaban filiales que sí debían formar parte del grupo. Además apuntan a la utilización de arrentamientos o créditos documentarios para obtener liquidez o dejar la deuda de algunos proyectos fuera de balance.

Imaginen que le reclaman que aporte un inventario de sus bienes porque necesita un aval bancario. Suponga ahora que tiene una empresa apalancada (muy endeudada) y con problemas financieros y, claro está, no da buena imagen de cara a la entidad financiera. Pero resulta que ha puesto esta sociedad problemática a nombre de otra empresa de la que usted apenas tiene el 10% junto con accionistas de su confianza. Pueden ser amigos, vecinos o directivos pagados a tal efecto. Esto, elevado al máximo nivel y sustentado en un andamiaje legal y societario, es lo que la banca y los auditores creen que es lo que ha pasado en Pescanova. Al menos en parte del gran pastel que es esta empresa, que protagoniza el tercer mayor concurso de acreedores de la historia empresarial española.
¿Cómo es posible que una empresa cotizada, a quien se le presume la máxima transparencia, haya podido ocultar al menos 1.500 millones de euros de deuda? Las fuentes consultadas por FARO, que conocen "parcialmente" la situación de la pesquera -los socios aseguran que "nadie, salvo Sousa, sabe la verdad- apuntan a un método de ingeniería contable como es el reparto de deuda entre las filiales.


 ¿Qué es Lafonia Seafoods y por qué no la conoce nadie?

Dentro de la maraña de empresas que constituyen el grupo consolidado y no consolidado en Pescanova hay algunas sociedades patrimoniales que son dueñas -o socias mayoritarias- de firmas pesqueras o de comercio. Una de ellas es Lafonia Seafoods, de la que informó este diario el pasado jueves, y que actualmente está bajo la administración de Ismael Pérez Bugallo (antes el administrador único era el presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa). Lafonia tiene su sede en Camiño Laranxo de Teis, en Vigo, y en el Registro Mercantil consta que tiene cuatro empleados, y sumó un gasto en personal de 370.000 euros.
Se constituyó en el año 2001 y su objeto de negocio es el "comercio al por mayor de pescados, mariscos y otros productos alimenticios". En 2010, último ejercicio del que se poseen datos, sumaba unas deudas por más de 83 millones de euros, de los cuales más de 82 millones correspondían a deuda bancaria a corto y largo plazo, y el millón restante a proveedores. Por descontado, no está dentro del mapa de las empresas de Pescanova. Lafonia tiene el 69,68% de Polar Ltd (Reino Unido) y el 99,99% de Antartic Fisheries (Chile). Ninguna de ellas está en el mapa de filiales oficial.
Otra firma curiosa es Cuvimarket que, como informó el diario Expansión, fue liquidada el pasado mes de marzo. "Comercio al por menor de periódicos y artículos de papelería en establecimientos especializados" era su objeto de negocio, de acuerdo con el Registro Mercantil. Tenía su domicilio social en la Calle Colón número 24 de Vigo, aunque el acta de las cuentas estaba firmada en la sede de Pescanova, en Chapela. Tenía un pasivo de 171 millones.
 





La CIG se personará en el concurso para tener información

Los delegados de la CIG en el grupo Pescanova decidieron ayer personarse en el concurso de acreedores para poder tener acceso "a toda la información que se mueva". "Lo importante es que se mantengan los puestos de trabajo", asegura Luciano Villar, secretario comarcal de la Federación de Alimentación, que esa garantía se exija también en la posible venta de activos. Sobre todo en Pesca Chapela y Frinova, "que son plantas rentables" y a las que, según la CIG, está llegando personal "seleccionado" de la matriz, para la que se presentó el concurso. Algo que han puesto en conocimiento de la Inspección de Trabajo. La CIG confía en que haya financiación para el negocio e insta a la Xunta a "tener un papel fundamental".

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