Un accionista de Pescanova vendió miles de bonos tras el preconcurso
La empresa se enfrenta esta mañana a un consejo clave, con divisiones, y a la espera de aclarar las cuentas
La situación de Pescanova,
una empresa de mar, se asemeja a un iceberg. Se sabe lo que hay en la
superficie, pero muy poco de lo que hay debajo. La empresa se declaró en
preconcurso de acreedores el 1 de marzo y desde entonces los
movimientos que se han ido conociendo son algo confusos: reconocimiento
de más deuda de la que figura; contrato y posterior suspensión del mismo
con un banco asesor; suspensión de cotización por la CNMV, que ha abierto una investigación por posible uso de información privilegiada o alteración de precios...
El último movimiento se conoció ayer mismo, a
través de un documento interno publicado por la Comisión Nacional del
Mercado de Valores. En ese informe se documenta que Luxempart, un
accionista clave de la compañía (el tercero), vendió miles de bonos
convertibles apenas una semana después de que se declarara ese
preconcurso. En concreto, se desprendió de 172.890 títulos por los que
pudo percibir algo más de cuatro millones de euros. Esos bonos son
futuras acciones, que se pueden convertir en tales antes de febrero del
2019. La orden de venta se ejecutó el 7 de febrero (aunque comunicada
ayer al supervisor bursátil), día en el que los títulos de la empresa
repuntaron un 21 % tras jornadas de desplomes. En todo caso, no figura
en el documento el comprador de esos bonos, y Luxempart se reserva aún
otros 414.000 títulos, representativos de un 1,44 % del capital de
Pescanova.
Este movimiento se suma a otros en vísperas de
ese preconcurso. Entre enero y febrero accionistas relevantes como
Carceller (de la empresa Damm) y dos fondos de inversión incrementaron
su posición en la compañía. Y Alfonso Paz Andrade, ex consejero
delegado, vendió miles de acciones.
Luxempart fue uno de los dos representantes del
consejo (el otro fue Carceller) que se negaron a aprobar las cuentas del
2012, que aún están sin presentar. Este fue uno de los motivos que
precipitaron la situación de preconcurso en la multinacional. Aunque la
causa principal está en el endeudamiento de la compañía y la necesidad
de refinanciar su pasivo. La compañía declaró en septiembre un volumen
de deuda de 1.522 millones de euros, pero los bancos acreedores, con
acceso al registro de riesgos del Banco de España, estiman que esa cifra
puede llegar hasta los 2.570 millones sumando las filiales. Ese sería
el máximo endeudamiento posible, según las fuentes consultadas, porque
se podrían descontar algunas líneas de financiación.
Una cita crucial
La sociedad se enfrenta esta mañana a un consejo
determinante, con varias claves, aunque sin orden del día escrito, según
diversas fuentes. Se medirá el grado de discrepancias internas, y si
ello puede derivar en cambios en la dirección. Manuel Fernández de Sousa
tiene que renovar la presidencia en abril, y está por ver cuántos
apoyos tiene en el consejo; algún miembro podría pedir hoy mismo su
relevo ya para que otro directivo pilote la situación.
También urge definir con precisión la situación
financiera del grupo y presentar las cuentas anuales ante la CNMV,
después de que esta lo exigiera esta misma semana. Se prevé también
abordar un calendario para refinanciar la deuda, y qué entidad asesora
negocia con los 40 bancos acreedores. Ha quedado en suspenso el contrato
con Houligan Lokey precisamente a la espera de lo que diga ese consejo.
Y se prevé dar cuenta de una oferta por la filial Acuinova, vinculada
al salmón. La presentará una firma noruega, y se desconoce el precio.
Hace unas semanas Marine Harvest se interesó por esa división.
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