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13 de marzo de 2013

La Opinion de la Coruña

La CNMV vuelve a suspender la cotización de Pescanova, que admite un desfase contable

La deuda total del grupo pesquero, reconocida en el Banco de España, es de 2.500 millones de euros - "El problema no es solo la deuda, es que los préstamos entren en mora", señalan los bancos

La empresa celebra mañana un consejo extraordinario y los bancos se reunirán para aliarse frente a posibles impagos

Las cartas empiezan a voltearse en medio del secretismo que rodea la segunda multinacional de Galicia, Pescanova, y su proceso preconcursal. Un día después de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) abriera una investigación por posible "abuso de mercado" de la firma -por manipulación contable o uso de información privilegiada- y le apremiara a presentar las cuentas del segundo semestre de 2012, el regulador volvió a tomar la iniciativa. Por segunda vez desde que empezó el mes de marzo la CNMV suspendió de cotización los títulos de la pesquera cuando estos perdían un 19,26%. Esta decisión se tomó a las 13.27 horas. Solo cuatro minutos más tarde, y por primera vez, Pescanova reconocía en una nota que los temores de la banca y el regulador eran ciertos: sus cuentas no cuadran.

"Les informamos que hemos detectado discrepancias entre nuestra contabilidad y las cifras de deuda bancaria, discrepancias que pudieran ser significativas y que estamos en proceso de revisión y conciliación", rezaba el texto firmado por el presidente, Manuel Fernández de Sousa, en una nota con algunos errores y publicada a las 13.31 por la CNMV. Oficialmente, y hasta el mes de octubre, la deuda auditada del grupo -con sus filiales- ascendía a 1.522 millones de euros.

Pero, y según consta en la Central de Información de Riesgos del Banco de España (Cirbe), el débito total del grupo es de 2.500 millones de euros, como avanzó La OPINIÓN este fin de semana. Así lo confirmaron a este diario fuentes de toda solvencia. La información está en manos también de la banca acreedora. Solo la matriz debe, según las mismas fuentes, 1.600 millones. En el mea culpa de Pescanova podría recogerse que, tal y como sospechaban algunos analistas, los pasivos de las filiales no se habían computado.

"Hemos requerido la asistencia de nuestros auditores, BDO, para poder evaluar y contrastar dichas discrepancias lo más rápidamente posible. En el momento que sepamos exactamente el importe de las discrepancias se comunicará con carácter inmediato a la CNMV", termina la comunicación de Pescanova.

Desde BDO declinaron hacer cualquier comentario sobre esta situación a preguntas de este periódico. La auditora queda en una situación comprometida, toda vez que ya había auditado las cuentas de las que la propia Pescanova desconfía.

De acuerdo con personas cercanas a la negociación, Fernández de Sousa ha cedido a la presión de algunos consejeros con la convocatoria de un consejo extraordinario y "secreto" para mañana mismo, que deberá ratificar las cuentas de 2012 y, quizás, la contratación de un asesor financiero para que reestructure la elevada deuda con la banca. Se presume un encuentro conflictivo y donde las partes afloren sus diferentes sensibilidades en torno al futuro de la empresa e, incluso, al liderazgo de Fernández de Sousa al frente de la compañía.

Las entidades explicaron que se reunirán la semana próxima en Madrid sin Pescanova para trazar una estrategia en torno al preconcurso de la multinacional gallega, y lograr un pacto entre, al menos, los bancos españoles. "Queremos hablar de los números, y la banca extranjera quiere marcharse. Nosotros (por las entidades españolas) queremos ver qué podemos hacer para reconducir esta situación, si es que se puede", explicaron.

A juicio de los bancos -son los que tienen atrapados los 2.500 millones de deuda en obligaciones, avales, líneas de crédito y otras operaciones-, "el problema no es ya solo la deuda, es lo que entrará en mora", agregaron. Es decir, los préstamos de los que Pescanova no podría asumir el pago de intereses (como en una hipoteca corriente). "Si acumula impagos nadie va a querer refinanciar", de ahí que los bancos apremien a la multinacional gallega a que se siente a negociar y abra la cremallera que cierra su boca desde que solicitó el preconcurso, el pasado 1 de marzo. "Habrá bancos que empiecen a ejecutar si se acumulan impagos", ratifican otras fuentes financieras conocedoras de la situación.

El temor de los accionistas es que la CNMV mantenga suspendida de cotización a la empresa durante días, lo cual podría provocar demandas en cascada de los fondos de inversión o bonistas que tienen atrapados decenas de millones de euros en la compañía con sede en Galicia.


El mandato de Sousa finaliza el 23 de abril y no tiene asegurada la renovación


La vigencia del cargo de consejero es de cinco años, y tanto el del presidente como el de Paz-Andrade caducan en poco más de un mes - No tiene que convocar junta hasta junio

Dos miembros afines al presidente deben ser renovados en un año


"Se establece en cinco años la duración del mandato de los consejeros, sin perjuicio de la reelección que pueda hacerse indefinidamente", dice el artículo 42 de los Estatutos de Pescanova. El presidente de la compañía -e hijo del fundador-, Manuel Fernández de Sousa-Faro, fue nombrado por última vez como miembro de este órgano el 23 de abril de 2008, con lo que su mandato expira en algo más de un mes. Y en este momento nadie puede garantizar que el actual presidente consiga los apoyos para ser reelegido y, por tanto, pende de un hilo su continuidad al frente de la firma. El segundo accionista de la empresa, el Grupo Damm, está representado en el consejo por el hermano de Demetrio Carceller, José Carceller Arce. La empresa ha mostrado reiteradamente su apoyo a la compañía y la confianza en su viabilidad, pero su apoyo explícito nunca fue depositado en el presidente de la empresa. "El propio consejo podrá designar interinamente, entre accionistas, las vacantes que ocurran en la primera junta general que se celebre", continúa el artículo 42 de los Estatutos. Esto es, podría darse entrada en el consejo al fondo Silicon Metals Holding (con sede en Delaware y las Islas Caimán), por ejemplo.


¿A cambio de qué vacantes? Son dos las que quedarían en el aire de forma inminente. Además de la de Fernández de Sousa, el mandato como consejero de Alfonso Paz-Andrade (exconsejero delegado) también expira el 23 de abril, según consta en la memoria de gobierno corporativo de la empresa. El empresario vigués tampoco tendría garantizada su continuidad.

A su favor el actual presidente de la firma cuenta con consejeros afines como su hermano (Fernando Fernández de Sousa), su hijo (Pablo Fernández Andrade) o incluso el independiente Robert Albert Williams, que forma parte del consejo desde el 29 de junio de 1993. Pero las presiones de los fondos de inversión (como Luxempart) u otros con participaciones significativas ponen en riesgo la reelección de Manuel Fernández de Sousa. El resto de los consejeros tienen su plaza en vigencia hasta, al menos, el 6 de abril de 2015 (cuando caducan los cinco años de mandato de Williams y Pablo Fernández, los dos afines al presidente).


Por ahora nadie ha descubierto sus cartas ante una situación extremadamente compleja para la compañía. Al actual presidente se le acusa de llevar a cabo una gestión muy personalista, pero quien lleve las riendas de la multinacional tiene 122 compañías que gestionar en 22 países diferentes, una tarea hercúlea. Aunque el mandato de Fernández de Sousa y Paz-Andrade caduquen formalmente el 23 de abril, el presidente no tiene por qué convocar una junta general hasta el mes de junio, por lo que hasta ese momento todavía pueden producirse muchos cambios en la compañía.

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