Bancos acreedores de Pescanova crean un comité para pactar criterios en la renegociación
A las siete entidades con más deuda les podrían seguir la mayoría de las implicadas en la financiación del negocio - El gasto financiero del grupo creció un 33,6% hasta junio de 2012
Al margen de las tensiones en el consejo de administración, la situación
que en estos momentos vive Pescanova se parece, con evidentes
diferencias en la magnitud de las cuentas, a lo que sufren muchas
familias por el impacto de la crisis económica. Le falta liquidez. Una y
otra vez las entidades financieras que respaldan la viabilidad del
negocio tiran de esta comparación para mostrar la luz al final del túnel
que suponen estos 120 días de margen marcados por ley para que el
preconcurso solicitado hace justo una semana no pase a concurso de
acreedores. Los bancos que acumulan una mayor deuda de la multinacional
alimentaria gallega siguen moviéndose "para ganar tiempo al tiempo", con
la creación ya de un comité de seguimiento en el que poner en común las
posibles soluciones y los criterios en la renegociación de los créditos
para pactar así una estrategia común.
Sabadell, Novagalicia,
Popular-Pastor, Caixabank, Bankia, Santander y Unicaja, con los que
Pescanova suma alrededor de 665 millones de euros de su endeudamiento
-el total de la supera los 1.500 millones, y roza los 2.600 millones con
el pasivo que acumulan sus filiales-, confirmaron en las últimas horas
su participación en el comité, en el que también se están interesando el
resto de bancos. Tanto nacionales e internacionales, por encima de la
veintena, por lo que fuentes cercanas a este pull de entidades dan por
hecho que, si no todas, "la mayoría de ellas" acabarán formando parte de
esta mesa paralela a la negociación con los asesores contratados por
Pescanova para "ordenar" las condiciones del préstamo.
"Porque a
todos, independientemente del mayor o menor apego a la empresa
-sostienen las mismas fuentes- les interesa cobrar". Algunos de los
bancos más implicados en la renegociación de la deuda insisten en que
los retos de futuro "son muchos" para el holding presidido por Manuel
Fernández de Sousa, pero también "con muchas opciones" para que acabe
con éxito.
El punto de mira está, en primer lugar, en los 150
millones de euros del crédito sindicato que desencadenó el entuerto
financiero. El rechazo por parte de una buena parte de las entidades a
aplazar 90 días la amortización de 15 millones de capital. Pero
Pescanova tiene vencimientos este ejercicio superiores a los 113
millones y la deuda a corto plazo supone 750 millones -de 1.522 millones
en total con la de largo plazo- en un entorno de mercados y entidades
con el grifo todavía muy cerrado a la financiación. "Hay que pasar deuda
del corto al largo plazo", coinciden bancos acreedores, que apuntan
directamente a uno de los capítulos de las cuentas de resultados como el
enemigo a batir. El que recoge el gasto financiero.
El coste de la deuda
Es
decir, lo que a Pescanova le cuesta mantener la deuda que sostiene su
ambicioso plan de expansión. Sea por esos vencimientos o por los
elevados tipos de interés que hay que abonar en los créditos en vigor.
Según los propios datos públicos del grupo, la remuneración media de su
deuda bancaria en 2010 era del 6,83%. Un 6,97% en 2011. Y del 7,03% en
el primer semestre de 2012, como consta en la documentación que acompañó
a su hasta ahora última emisión de bonos -una de las más que posibles
herramientas para reforzar los recursos propios tras la renegociación,
junto a la ampliación de capital y la venta de activos- en la Comisión
Nacional del Mercado de Valores. Precisamente, la colocación de deuda en
los mercados llegó a suponer para la firma el abono de cupones por
encima del 8%.
El gasto financiero neto en el primer semestre del
pasado 2012 -la última información del consolidado que se conoce-
acumula un alza del 33,6%, frente al incremento del 2,8% respecto al
mismo periodo de 2011 en el resultado antes de impuestos.
"Todo
eso tendrá que ir en el plan de viabilidad", cuentan a FARO fuentes
cercanas al proceso. El que tendrá que encauzar Houlihan Lokey, el banco
de inversión fichado por Pescanova como asesor, y que empezó ya a
contactar con algunas de las entidades acreedoras. A la espera, ahora,
de un encuentro en firme "para entrar en el fondo".
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