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18 de marzo de 2013

Atlantico

Los 15 días más críticos en 53 años

pescanova está en preconcurso, suspendida en bolsa e investigada por la CNMV por posible abuso de mercado.
 
Pescanova vivió en estos últimos 15 días las semanas más convulsas de sus 53 años de vida. El jueves 28 de febrero saltaron las alarmas con una primera comunicación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en la que informaba de que no podía presentar sus cuentas de 2012 mientras no cerrara la venta de activos de cultivo de salmón en Chile o, la otra opción, presentar concurso de acreedores.

El viernes 1 de marzo presentó preconcurso y sus acciones quedaron suspendidas en Bolsa. No cuantificó su deuda, pero las cuentas a cierre de septiembre de 2012 aclaraban un pasivo de 1.522 millones de euros. No obstante, el Cirbe (Centro de Información de Riesgos del Banco de España) la eleva a 2.500 millones.

El lunes 4 de marzo regresa al parqué madrileño con una caída del 60%, a un precio de apenas 7 euros por acción. Las principales entidades financieras acreedoras configuran un 'pool' para la refinanciación y muestran su disposición a ayudar. Son el Sabadell, Novagalicia Banco, La Caixa y Popular-Pastor, que se encuentran con reticencias de la banca extranjera, entre ellos el belga KBC o los británicos HSBC y Lloyds.

El miércoles 6 de marzo la compañía nombra como asesor financiero para la refinanciación al banco norteamericano Houlihan Lokey.

Cuando se cumple una semana de la presentación del concurso, el segundo mayor accionista -el grupo cervecero Damm- pide un consejo extraordinario. La semana se salda con una caída del 50% en Bolsa.

El lunes 11, el regulador anuncia la apertura de una investigación para determinar la 'existencia de posibles indicios de comportamientos de abusos de mercado' por parte de Pescanova. La CNMV requiere a la multinacional la presentación de las cuentas de 2012, así como información sobre la situación patrimonial, niveles de endeudamiento, importe de las deudas vencidas y no pagadas. La compañía suspende temporalmente la contratación de Houlihan.

Al día siguiente, la empresa anuncia que ha detectado 'discrepancias' en las cifras de la deuda, que sigue sin cuantificar, y requiere la asistencia de su auditor BDO. La CNMV avisa que le abrirá un expediente e investigará los últimos movimiento de sus acciones si no presenta las cuentas.

El jueves 14 de marzo se celebró el consejo de administración en la sede de Chapela con absoluto hermetismo. La reunión de ocho horas se resumió en un escueto comunicado a la CNMV firmado por el presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa Faro (el mayor accionista con un 14,4%), que destacaba el apoyo por unanimidad a reestructurar la deuda. Ese mismo día el fondo Fidelity, con residencia en un paraíso fiscal, compró el 1% de la compañía.

El viernes, José Carceller (de Grupo Damm, segundo accionista) y Luxempart (tercer accionista) acusaron a Fernández de Sousa de mentir. A través de una nota al regulador, dijeron que no se votó ni se ratificó la línea de reestructuración de la política financiera y anunciaron un nuevo consejo para la próxima semana. Pescanova respondió con otra misiva asegurando que 'no existe convocada ninguna reunión del consejo'. En medio del cruce de acusaciones, la banca acreedora se reunía de urgencia en Madrid y creaba un núcleo duro con los que la empresa tiene más deuda.

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