El naval vigués aún sufre el 'tax lease' y pierde contratos
La
armadora noruega Rieber adjudica a un astillero nórdico un buque de 95
millones que tenía apalabrado con Vulcano. El sector urge una resolución
del anterior sistema fiscal
La resolución del antiguo sistema de bonificaciones fiscales 'tax
lease' pendiente de la Comisión Europea está perjudicando seriamente los
contratos del naval, como Vulcano, que acaba de perder la construcción
de dos buques sísmicos, según confirmó la propia empresa.
Un astillero noruego se ha hecho con el contrato y el sector
espera que no se siga perdiendo carga de trabajo. 'Se demuestra con más
claridad la necesidad imperiosa de que llegue ya la resolución y España
debe presionar políticamente para que se nos deje castigar de esta
manera', explicó en declaraciones a este diario Enrique Mallón, portavoz
de Asime, quer dice que es 'una mala noticia para el naval gallego y
vigués' y más aún si se confirma que es por la no resolución de la CE.
Los sindicatos también lamentan el retraso de la decisión y dicen que este contrato 'podría haber significado la salvación' de la compañía, que está en una situación bastante delicada pese a que acaba de recuperar la actividad tras año y medio sin trabajo.
La Asociación de Industriales Metalúrgicos de Galicia celebra tener un nuevo 'tax lease' 'para poder continuar vivos', aunque dice que la tardanza (casi dos años en resolverse) 'nos ha dejado claramente a la cola de Europa en contratación y ha sido aprovechado por nuestros competidores europeos', como el astillero nórdico Kleven Verft, que construirá un sísmico para la armadora noruega Rieber, hasta ahora unos de los principales cliente de Vulcano.
El coste del barco asciende a 95 millones de euros y el contrato deja la puerta abierta a la construcción de otro buque gemelo, que generará carga de trabajo para varios años. Ambos pedidos habían sido apalabrados con el astillero vigués hace dos años. Fue en diciembre de 2010 cuando los responsables de Rieber visitaron las instalaciones de Teis y ultimaron este preacuerdo, que ahora se pierde.
Vulcano asegura que 'está en negociaciones permanentes' para lograr pedidos, después de que recientemente consiguiera reanudar la actividad en Astilleros de Sevilla (que quebró). Parte de la plantilla está ya en la capital hispalense para acabar el ferry que está a medio construir y que supondrá trabajo para 80 personas. No obstante, queda una tarea importante que es encontrar un armador ya que el que lo contrató (la naviera finlandesa Viking Line) lo canceló por los retrasos en los plazos de entrega.
Los sindicatos también lamentan el retraso de la decisión y dicen que este contrato 'podría haber significado la salvación' de la compañía, que está en una situación bastante delicada pese a que acaba de recuperar la actividad tras año y medio sin trabajo.
La Asociación de Industriales Metalúrgicos de Galicia celebra tener un nuevo 'tax lease' 'para poder continuar vivos', aunque dice que la tardanza (casi dos años en resolverse) 'nos ha dejado claramente a la cola de Europa en contratación y ha sido aprovechado por nuestros competidores europeos', como el astillero nórdico Kleven Verft, que construirá un sísmico para la armadora noruega Rieber, hasta ahora unos de los principales cliente de Vulcano.
El coste del barco asciende a 95 millones de euros y el contrato deja la puerta abierta a la construcción de otro buque gemelo, que generará carga de trabajo para varios años. Ambos pedidos habían sido apalabrados con el astillero vigués hace dos años. Fue en diciembre de 2010 cuando los responsables de Rieber visitaron las instalaciones de Teis y ultimaron este preacuerdo, que ahora se pierde.
Vulcano asegura que 'está en negociaciones permanentes' para lograr pedidos, después de que recientemente consiguiera reanudar la actividad en Astilleros de Sevilla (que quebró). Parte de la plantilla está ya en la capital hispalense para acabar el ferry que está a medio construir y que supondrá trabajo para 80 personas. No obstante, queda una tarea importante que es encontrar un armador ya que el que lo contrató (la naviera finlandesa Viking Line) lo canceló por los retrasos en los plazos de entrega.
Vulcano entregó su último barco en octubre de 2011. Entró en concurso de acreedores, el cual superó hace un año después de que Pymar -sociedad público-privada- le perdonara 48 millones de euros. Era su principal acreedor, con un 51% de los 123 millones de euros que adeudaba. La compañía cuenta en caja con 40 millones, liquidez generada tras la entrega del sísmico 'Polar Duchess' a Rieber Shipping. Sus 120 trabajadores están afectados por un ERE, del que irán saliendo progresivamente gracias a la nueva carga de trabajo en Sevilla.
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