Vulcano negocia con el Santander la puesta a flote del ferri de Sevilla
La operación es compleja, ya que el buque carece de armador
«Hay operaciones en marcha interesantes. Esperamos poder cerrar alguna en el primer trimestre del año». El director de Vulcano, que afirma que la ausencia de tax lease
lo ha retrasado todo, no ofrece más datos, pero según ha podido saber
La Voz, dos son los proyectos que tendrían posibilidad de concretarse.
El primero la puesta a flote del ferri que el cierre de Astilleros de
Sevilla dejó apenas esbozado sobre las gradas de la factoría hispalense,
y el segundo un buque de apoyo a plataformas petrolíferas para una
armadora noruega.
La cúpula de Vulcano tenía previsto viajar hoy a
la capital andaluza con el fin de avanzar en la negociación del contrato
del ferri. De concretarse la operación, tendría que realizarse
necesariamente en dos fases, ya que el barco, propiedad del Banco
Santander, carece de armador.
En otra situación un proyecto de estas
características no concitaría candidatos, pero ante la sequía de
contratos que ha provocado la ausencia de tax lease, los astilleros no
renuncian a nada. En este caso se juntan dos intereses complementarios.
Por una parte, el Santander no quiere seguir viendo como la parte del
casco ya montada se pudre en las gradas a orillas del Guadalquivir y,
por otra, Vulcano necesita ponerse en marcha lo antes posible. No hay
que olvidar que han transcurrido once meses desde que Pymar (Pequeños y
Medianos Astilleros en Reconversión) le perdonó el 80 % de la deuda para
que pudiera salir del concurso de acreedores.
En el supuesto de que termine por fraguar el
acuerdo, habría trabajo en principio para unas 80 personas durante
cuatro meses. Es el tiempo que se estima que se tardaría en poner a
flote el barco y que se aprovecharía para conseguir el armador del que
ahora carece. «Hay empresarios con interés y capacidad de contratación»,
aseguran fuentes próximas a la operación.
Solo si se consiguiera implicar a un armador, el
proyecto tendría segunda parte: remolcar el barco hasta Vigo para
armarlo, lo que supondría más de medio año de trabajo no solo para los
110 trabajadores de la plantilla, sino para al menos otros 250 de
empresas auxiliares.
Un segundo frente en el que Vulcano trabaja desde
hace meses es el mercado noruego. Las carteras de pedidos de los
astilleros del país nórdico están a rebosar. La lista de espera para
construir en sus factorías es de tres o cuatro años, lo que supone una
oportunidad para los astilleros españoles, ya que su método de trabajo
es parecido al de las firmas noruegas. Precisamente el último buque que
entregó Vulcano el sísmico 533 fue a la armadora Rieber, con la que
nunca perdió el contacto.
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