El capital foráneo toma grandes firmas en solo una década
Cuca y Azkar firman el penúltimo episodio de la sangría que experimenta en los últimos tiempos el tejido industrial gallego en cuanto a la propiedad de sus compañías
Diez millones de euros invirtió hace año y medio el grupo vasco Garavilla en comprar a la familia Pita la emblemática factoría Cuca
de Vilaxoán (Vilagarcía). Adquiría la fábrica vilagarciana y las marcas
Cuca y Massó, bien posicionadas en la élite de las conservas. El
viernes será el último día de trabajo, se cerrará la planta y la
plantilla se trasladará a la fábrica de O Grove. Vilaxoán está a punto
de perder la última de las cuatro conserveras que tuvo algún día,
informa María José Santalla.
Cuca y Azkar
protagonizan hoy el penúltimo episodio de la sangría que experimenta el
tejido industrial gallego en cuanto a la pérdida de la propiedad de sus
compañías, con las consecuencias que ello tiene para la
descapitalización de la comunidad. La absorción del Banco Pastor por el
Popular a finales del año pasado supuso que unos 25.000 millones de
euros, el negocio de la entidad financiera gallega, están gestionados
ahora desde Madrid.
Antes, durante la primera década del siglo, el
control gallego sobre una quincena de grandes compañías se había
evaporado y con él unos 29.000 millones de euros en volumen de negocios.
Entre las ventas más importantes, la de Fenosa a Gas Natural, puso fin
en el 2008 al sueño de un gran grupo energético propio de la comunidad.
La compra se cerró por 16.700 millones. Apenas un año antes, Manuel Jove
se había desprendido de la constructora Fadesa por 4.000 millones de
euros. Martinsa-Fadesa, la nueva compañía, salió hace año y medio de un
concurso de acreedores que, entre otras consecuencias, finiquitó su
presencia en Galicia.
Otra venta sonada, también en un sector clave,
fue la del operador de telecomunicaciones R al fondo de inversión
británico CVC Capital Partners, que a principios del 2010 se hizo
primero con el 35 % de la firma gallega y a finales de ese año alcanzó
el 65 % tras la desinversión de Caixanova. Otra tecnológica puntera con
sede en Galicia, Comunitel, fue vendida a Tele 2.
Prácticamente no ha habido sector en el que las
empresas no han sucumbido al capital foráneo. Audasa fue vendida al
banco estadounidense Citi; Pizza Móvil está desde el 2001 en manos del
grupo portugués Ibersol; la cadena San Luis (electrodomésticos) fue
vendida a la británica Kesa; la textil Toypes estuvo en manos de la
sueca GB antes de echar el cierre; y la china Citi se hizo con la
calderera Censa el año pasado.
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