Construir un buque en Galicia tendrá hasta un 20% de bonificación fiscal
Bruselas aprobará la semana que viene el nuevo «tax lease», sin resolver el modelo anterior
Los astilleros privados gallegos cuentan ya los días que faltan para que la Comisión Europea autorice la entrada en vigor, con todas las de la ley, del nuevo tax lease.
Fuentes comunitarias precisan que la aprobación de este sistema de
bonificaciones fiscales para los armadores que decidan construir buques
de gran tonelaje en los astilleros españoles tendrá lugar la próxima
semana, entre los días 20 y 25 de noviembre.
La medida supondrá la inmediata vuelta al mercado de la contratación naval de un sector
que permanece prácticamente inactivo desde hace casi año y medio,
después de que Bruselas decidiera suspender el modelo de bonificaciones
vigente en España hasta esa fecha, por considerar que vulneraba la libre
competencia, tal y como denunciaron astilleros de Holanda, Noruega,
Portugal y Finlandia.
Fuentes conocedoras del nuevo documento que verá
la luz la próxima semana aseguran que no habrá sorpresas sobre lo ya
avanzado. El nuevo tax lease será mucho menos atractivo que el
modelo expedientado y, gracias al cual, las compañías armadoras y
asociaciones de interés económico constituidas para beneficiarse de sus
incentivos llegaron a lograr bonificaciones fiscales de hasta el 30 %
por buque construido.
El sistema con el que los astilleros gallegos,
cuya producción media supone, en condiciones normales de mercado, más
del 50 % del sector en España, tendrán que salir a competir a partir de
ahora, será menos ventajoso, con un tope de incentivos fiscales que se
sitúa en el 20 %. Aunque esto no es lo que más preocupa a los
astilleros, que dan por válida la nueva herramienta inspirada en un
modelo que se aplica en Francia.
Temor de los armadores
Para el sector naval gallego, la aprobación del nuevo tax lease es
parte de la solución del problema, pero la tranquilidad no será
completa hasta que Bruselas resuelva el expediente abierto en julio del
2011 al antiguo sistema que, desde el año 2002, permitió la contratación
de 273 buques en España por valor de 8.700 millones. El Gobierno de Mariano Rajoy
trabaja en una fórmula que permita dar encaje legal al sistema
expedientado, para que las bonificaciones concedidas no supongan ayudas
de Estado. Bruselas, por su parte, guarda silencio, sin aclarar hasta
qué punto es posible que España tenga que devolver las bonificaciones
concedidas.
La incertidumbre que existe al respecto es, según
los astilleros, un inconveniente a la hora de salir a competir por
nueva carga de trabajo al que, de momento, ni Bruselas, ni el Gobierno
de España han querido dar respuesta. «Sin solucionar la retroactividad
de un modo formal y claro, los armadores seguirán teniendo miedo a
construir en España, ante el riesgo de que la Comisión Europea reclame a
los astilleros las ayudas recibidas por anteriores contratos», explican
fuentes del sector.
Tanto desde Competencia como desde Industria
sostienen que la devolución es un escenario poco probable, pero tratar
de convencer sin papeles a un armador de que invertir 30 o 60 millones
en un buque es una operación segura, por ahora no es tarea fácil.
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