La última batalla del "tax lease"
Una vez pactado el nuevo sistema de bonificaciones fiscales del sector naval, queda por resolver la amenaza de devolución de las antiguas ayudas, que podrían superar los 2.600 millones de euros desde 2002
Empresas,
administraciones y sindicatos han defendido desde el principio la
legalidad del tax lease original, que facilitaba unos descuentos en el
precio de los buques de entre el 20% y el 30%, esgrimiendo tres
principios básicos en la Unión Europea (UE): buena fe, confianza
legítima y seguridad jurídica. El Gobierno ha hecho suya esa
argumentación, pero en el sector se escuchan cada vez más voces que
aconsejan al Ejecutivo que recurra a expertos en legislación europea
para defender el tax lease; porque hay mucho en juego. La última ha sido
la del sindicato UGT tras reunirse este lunes en Madrid con el
comisario europeo de la Competencia, Joaquín Almunia.
Almunia
trasladó a responsables del sindicato que el nuevo esquema de
bonificaciones fiscales se aprobará en la próxima reunión de la
Comisión, el 20 de noviembre, y les explicó que el expediente abierto
para la recuperación de las ayudas consideradas ilegales continúa su
análisis por los servicios jurídicos de Bruselas, en una línea de
actuación alternativa a la aprobación del nuevo instrumento fiscal.
MCA-UGT argumenta que solo resolviendo esta cuestión se garantizaría la
seguridad jurídica del sector naval.
¿Cuánto está en juego? El tax
lease facilitó entre 2002 y 2010 la construcción de 273 buques por
valor de 8.727 millones de euros. Tomando como referencia que el esquema
fiscal permitió rebajas de entre el 20% y el 30% sobre el precio
original de los barcos, el montante de las ayudas, en caso de
considerarse ilegales, rondaría entre 1.700 y 2.600 millones, a los que
habrá que devengar los intereses que fije la Comisión. Esa recuperación
se realizaría sin dilación y tendría que llevarla a cabo el Estado.
¿A
quién se le exigirían esas ayudas? Según Bruselas, a todos los
beneficiarios del sistema fiscal: bancos, empresas de leasing,
inversores (las Agrupaciones de Interés Económico), las navieras y los
astilleros. De estos, los que más se aprovecharon de este régimen fueron
Barreras (con contratos por valor de 1.700 millones), Vulcano (1.000),
Construcciones Navales del Norte (1.000), Zamakona (700) y Armón (500).
La
devolución de las ayudas supondrá un grave problema para el Gobierno,
ya que todas las operaciones con el tax lease fueron validadas por la
dirección general de Tributos del Ministerio de Hacienda. España ya fue
condenada en dos ocasiones por Europa por no haber ejecutado órdenes de
recuperación de ayudas ilegales de naturaleza fiscal, en 2006 y 2007,
por el caso de las llamadas "vacaciones fiscales vascas". Se trata de
unos beneficios con los que las Diputaciones de Álava, Vizcaya y
Guipúzcoa trataron de incentivar la implantación de nuevas empresas en
sus territorios en los años noventa. Tras dos décadas de pleitos, las
empresas beneficiadas (unas trescientas) deben devolver las ayudas: 500
millones.
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