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6 de octubre de 2012

La Voz de Galicia

Citroën, el textil y los embalses maquillan la crisis de la industria

El índice gallego subió en agosto un 7,8 %, pero cayó en el resto del Estado

Justo cuando la crisis golpea con una mayor intensidad, la economía gallega arrojó ayer un dato sorprendente. Según la información divulgada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la producción industrial creció el pasado mes de agosto en tasa interanual el 7,8 %, una subida superior a la de julio, y que está determinada, en gran parte, por la mejora de la producción energética de los embalses y de los aerogeneradores eólicos. Es, junto a Murcia, una de las cuatro comunidades que registró crecimientos positivos en un Estado que arrojó en agosto un balance interanual de producción industrial negativo (-3,1 %). Pero a la variable energética, la que tiene un mayor peso para entender lo ocurrido -con un crecimiento interanual del 35 %- hay que sumar el buen comportamiento, sobre todo, de la industria textil, donde la multinacional gallega Inditex juega un papel determinante. Esta rama creció en agosto respecto al mismo mes del año anterior un 33 %, a lo que hay que sumar, gracias a la situación de Citroën, que el sector de producción de coches registró también una tasa positiva del 17 %.
Es decir, el dato de ayer es el resultado de la confluencia de dos factores azarosos, como son el viento y el agua, y de dos gigantes industriales gallegos, que parecen aguantar las embestidas de la recesión. Pero un análisis pormenorizado por subsectores de actividad muestra que la crisis está muy presente, sobre todo en aquellos sectores más vinculados a la construcción. Por ejemplo, la industria del mueble registró el pasado mes de agosto una caída en su producción del 14,5 %.
Preguntada al respecto, la consellería que lidera Javier Guerra precisó que la variable energética pondera mucho en este índice. «Eso es lo que también decíamos cuando había sequía y nuestro índice caía más que el de la media española», asegura Industria, quien recuerda, por ejemplo, el impacto que tuvo la sequía y la falta de lluvias en la producción hidroeléctrica durante los meses de enero, febrero y marzo. La Xunta entiende que el sello de la crisis en la evolución del IPI es incuestionable, pero niega que a lo largo del último año la industria gallega haya tenido un comportamiento diferencial negativo respecto a España.
Con todo, los sindicatos alertan del progresivo deterioro de la industria gallega y de que, salvo excepciones, muchas ramas se hallan ante graves problemas de financiación y con serias dificultades para dar salida a sus productos por el brusco desplome de la demanda.
La encuesta de población activa (EPA), por ejemplo, muestra que en junio había en Galicia 22.200 desempleados en el sector industrial, 3.600 más que los que se contabilizaban justo un año antes.

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