Barreras pretende que el personal de confianza renuncie a cobrar la deuda
Los mandos consultados evitan responder al envite hasta conocer el acuerdo al que se llegue con toda la plantilla
El tiempo se acaba y los responsables de Barreras, con José García Costas a la cabeza, quieren llegar con el mayor número de deberes hecho al próximo 30 de julio, fecha fijada por el juez para la junta de acreedores. Tras el acuerdo alcanzado con estos para aprobar el convenio que permita al astillero salir del concurso de acreedores, queda una piedra no menos importante, la de la plantilla, a la que el plan de viabilidad reserva un tajo del 40 % que el comité no está dispuesto a aceptar.
Parte de esa plantilla, en concreto mandos intermedios y personal de confianza, han recibido una petición informal para que renuncie a cobrar la deuda que la factoría mantiene con ellos. Los tocados, una decena según una fuente conocedora de la situación y una veintena según otra, están evitando responder al envite. Les han pedido que lo hagan antes del día 21, pero prefieren esperar hasta conocer el contenido del acuerdo que, necesariamente, habrá de producirse con el comité.
En este sentido, los portavoces de los diferentes sindicatos con representación en el astillero, se han mostrado desde el primer momento abiertos al diálogo y a la negociación. La única línea roja que afirman no estar dispuestos a cruzar es la de la reducción de plantilla. «El mantenimiento del empleo es innegocible», afirma uno de dichos representantes.
En esta cuestión cuentan con el respaldo de la Xunta. El conselleiro de Industria ha dicho que antes de apoyar el reflotamiento Barreras, bien a través de avales, bien de créditos blandos, tiene que estar garantizado el futuro de los trabajadores con los que, según anunció publicamente, quiere reunirse para conocer de primera mano su postura. También quiere escuchar Javier Guerra a los administradores concursarles. La cuenta atrás iniciada por el juez obliga a mantener dichos encuentros esta semana, la próxima como muy tarde, ya que el penúltimo día del mes será la junta de acreedores.
Aunque al parecer la empresa tenía previsto seguir realizando propuestas unilaterales a más trabajadores, ante la falta de respuesta de los ya tocados, la ha llevado a paralizar el proceso. «Nadie quiere renunciar a sus derechos sin conocer a cambio de qué. Además, a día de hoy no hay interlocutores con los que pactar unas nuevas condiciones de trabajo futuro», argumenta una fuente sindical, que cifra entre medio millón y un millón de euros la cantidad que el astillero podría ahorrarse si los mandos renunciaran a cobrar su deuda.
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