El naval gallego empieza a hablar de modelos y precios con Pemex
Feijoo fija septiembre como horizonte para que esté todo firmado
Ha llegado la hora de que los políticos den un paso atrás para que sean las empresas las que se erijan en protagonistas. Es lo que vinieron a decir ayer el presidente de la Xunta primero y el conselleiro de Industria un par de horas después en el encuentro entre astilleros gallegos y mexicanos con Pemex para articular el convenio que el pasado mes de mayo suscribieron Núñez Feijoo y el director general de la petrolera, Juan José Suárez Coppel.
Dicho protagonismo empezó a tomar cuerpo en cuanto remataron los discursos oficiales. Especialmente breve fue el de José Manuel Carrera, consejero delegado de Pemex Internacional, que optó por ir al grano: «Hemos venido desde México para buscar nuevas oportunidades de negocio».
No se refería únicamente al consorcio petrolero, sino también a la media docena de empresarios navales de su país capitaneados por Horacio Zárate, presidente del clúster del sector. «Es momento de pedir solicitudes claras de modelos y precios, de realizar nuestra investigación de mercado y de concretar los proyectos que nos hemos trazado desde el principio», concluyó Carrera.
Por su parte, Núñez Feijoo, convencido de que el 2012 «será el año de la recuperación del naval gallego, que se inicia hoy», fijó el mes de septiembre como horizonte para que estén cerrados los contratos «y volvamos a tener barcos en las gradas». Se mostró convencido de que la alianza con Pemex dará mucho que hablar y, sobre todo, «mucho que hacer en la ría de Vigo».
A su juicio, ha facilitado mucho las cosas el hecho de que no fuera este el primer viaje a Vigo de los responsables de la cuarta petrolera del mundo, que ya han visto de cerca en ocasiones anteriores «cómo trabajan nuestras empresas», incluida la industria auxiliar, uno de los «preciados tesoros del sector», según el conselleiro de Industria.
Reconoció Feijoo que la historia del naval gallego no se compone únicamente de momentos felices. «Ha sufrido bajones e incluso la amenaza de la desaparición, como en otros lugares donde solo quedan vestigios». La diferencia con esos rincones, añadió, es que las empresas gallegas siempre han resucitado a base de aferrarse «a su propia fortaleza».
Menos optimista se mostró el socialista Pachi Vázquez, que si bien señaló que la visita de Pemex era una buena noticia, «a que sigue sendo mala é que o presidente da Xunta siga sen decirnos cal é o acordo ao que chegou con eles. Galicia necesita saber cal é ese contido, fundamentalmente para apoialo». Lamentó que la principal fuerza de la oposición todavía no haya tenido acceso al documento.
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