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1 de julio de 2012

La Voz de Galicia


El «annus horribilis» del naval

El 29 de junio se cumplieron 365 días sin «tax lease», situación que ha provocado la pérdida de entre 40 y 50 contratos, prácticamente la mitad de ellos en la ría de Vigo

El pasado viernes se cumplían los primeros 365 días sin tax lease, el annus horribilis de la construcción naval según los empresarios del sector. Todos, incluso los más veteranos, aquellos que han vivido en primera persona las sucesivas reconversiones desde los 80, coinciden en afirmar que ha sido el peor que recuerdan. Lo mismo piensan los trabajadores que, en el caso de la ría de Vigo, han visto como por el camino han quedado 9.000 puestos de trabajo. Cierto que muchos de ellos tuvieron también entonces que irse a casa, pero en unas condiciones muy distintas a las de ahora.
De acuerdo con las estimaciones que maneja Pymar (Pequeños y medianos astilleros en Reconversión), «en este tiempo se han perdido entre 40 y 50 contratos», afirma el presidente de la entidad, Álvaro Platero o, lo que es lo mismo, unos 4.000 millones de euros y cientos de miles de millones de horas de trabajo. Las mismas estimaciones determinan que las principales afectadas, con la mitad de esas pérdidas, han sido las factorías de la ría de Vigo.
El anuncio realizado esta misma semana por el Gobierno de que a partir de agosto el sector volverá a disponer del ansiado instrumento fiscal, ha sido recibido con satisfacción pero también con cautela. Primero quieren confirmar que, en efecto, de esta va la buena pero, sobre todo, explican que aunque así sea, al naval español en general y al gallego en particular, va a costarle mucho volver ocupar el mismo status que tenía en junio del 2011. «El daño está hecho. Muchos astilleros han quedado demasiado perjudicados, por no hablar de lo difícil que va a resultar recomponer la industria auxiliar», afirma Alberto Iglesias, director general de Metalships.
Fuentes de las propias auxiliares lo corroboran: «Ha sido un año dramático. Todo se ha ido desmoronando, hasta el punto de que el que no ha tenido que cerrar está haciendo equilibrios para no hacerlo». Para completar el panorama, dos grandes astilleros como son Vulvano y Barreras han vivivo sus particulares vía crucis -Barreras aún no ha superado la última estación- lo que ha agravado aún más la negra situación de las auxiliares. «Este ha sido, con diferencia, el peor año de la construcción naval en tres décadas», afirma José Domínguez, director general de Vulcano.
Confianza, bien intangible
No menos difícil va a resultar recomponer alguna cuestión intangible pero no menos vital, como es la confianza en el sector financiero. Y es que la financiación es una pata trascendental en un sector que mueve unas cifras tan considerables. Para empezar, según reconoce un constructor naval, no hay ningún armador que esté esperando a que se apruebe el tax lease -«cuando necesitan un barco lo contratan, lo que sobran en Europa y en el mundo son astilleros»- y, para seguir, el panorama bancario español no ayuda. Conseguir los avales necesarios se antoja misión casi imposible, «y encima el soporte que proporcionaba el ICO se ha reducido a la mínima expresión», denuncian fuentes del sector.
Aún pende una última losa sobre el sector que, de caer, acabaría con él definitivamente: la posibilidad de que haya que devolver el tax lease cobrado antes del 29 de junio del 2011. «Además de incomprensible, sería el fin de 86.000 puestos de trabajo», afirma Álvaro Platero.

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