La cartera de pedidos del naval gallego cayó un 83% en un lustro
Los astilleros llegaron a fabricar 80 barcos en el bum; hoy se terminan 13
Un auténtico desplome. La cartera de pedidos del sector naval gallego ha caído en los últimos cinco años un 83 %, arrastrando miles de empleos, sumiendo a las factorías en procesos consursales y expedientes de regulación de empleo y poniendo en jaque una de las principales industrias de la comunidad.
A principios del 2008, en los astilleros públicos y privados de Galicia se encontraban en proceso de diseño y fabricación 80 buques: avanzadas fragatas y los más grandes barcos militares para distintas Marinas, pequeños pesqueros, gigantescos portacontenedores y todo tipo de plataformas off-shore. Si entonces se alcanzó el mayor bum de la construcción y reparación de buques en Galicia, con casi 17.000 empleos sostenidos directamente por el sector, ahora padece la más drástica de las crisis, con solo 13 barcos en construcción, y la mayoría en su fase final.
En conjunto, los pedidos del naval gallego estaban valorados hace un lustro en 4.600 millones de euros. Actualmente, ronda los 1.100, lo que implica un descenso del 77 %.
En las plantas de la ría ferrolana, la crisis de encargos comenzó hace cinco años. En junio del 2007, la Armada de Australia suscribió el contrato de mayor importe realizado hasta el momento por los astilleros públicos españoles, al encargar a Navantia el diseño de tres fragatas y la construcción de dos megabuques. Desde entonces hasta hoy ninguna acción comercial desplegada ha dado sus frutos, por lo que el agotamiento de la carga de trabajo se efectúa sin relevo. Ya se han llegado a los mil despidos en la industria auxiliar y algunas compañías se han visto abocadas al cierre.
En la ría de Vigo, que llegó a acumular al cierre del año 2007 más de 70 barcos, actualmente solo hay 10, y como en Ferrol, están acabándose. Alrededor de 9.000 operarios se han quedado en el paro o han tenido que buscarse ocupación en otros sectores y empresas señeras como Barreras o Vulcano están paralizadas.
Pese al escenario especialmente complicado, las factorías viguesas lograron cerrar tres contratos durante el 2011, lo que no evitará que tras el verano la mayoría de los astilleros se queden con las gradas vacías, a excepción de las de Armón, con obra hasta finales del próximo año.
Mientras las cifras de paro continúan agrandándose y sin que se atisben alternativas de ocupación a corto plazo, los trabajadores reclaman en la calle una apuesta firme por el sector que todavía no se ha producido.
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