Los astilleros vigueses sólo lograron 13 contratos en los tres últimos años
El naval de la Ría cede el liderato del sector en España al País Vasco tras caer sus pedidos a mínimos históricos
Los grandes astilleros de la Ría de Vigo sólo consiguieron sacar adelante 13 contratos en los tres últimos años, la mitad de los que lograban en un año en la época del 'boom'. Y es que desde el 2000 registraban una media anual de 20 barcos y el pico más alto se registró en 2007 con 25 buques.
En 2011 sólo Cardama obtuvo pedidos. Fueron tres barcos para el Gobierno de Angola, que le aseguran carga de trabajo hasta 2013. En el conjunto de España fueron siete en total -los tres vigueses, otros tres de Armón (Asturias) y uno de Gondán (Asturias)-, lo que supone la cifra más baja del registro de la Gerencia del Sector Naval (Gernaval), dependiente del Ministerio de Industria.
En 2009 y 2010 consiguieron buques Cardama, Freire y Metalships, precisamente los astilleros que, junto con Armón, tienen hoy una situación más aliviada, justo cuando el fantasma de la reconversión reaparece con quiebras de empresas y pérdida de empleo hasta llevar la tasa de paro en Vigo a cotas históricas, el 23% -la más alta de Galicia-, sólo superada en los 80, cuando llegó al 33%.
El descenso en picado de los tres últimos ejercicios ha llevado a que Galicia ceda a País Vasco el liderato en el sector naval. A cierre del pasado ejercicio, los astilleros gallegos tenían en sus carteras de pedidos el 28% del total de CGT (es como se mide la fuerza del trabajo) contratados en España, mientras que en 2010 el porcentaje era del 41% y en 2009 del 46%.
ESTA ES LA SITUACIÓN EN LA RÍA:
Barreras está en concurso de acreedores, con una deuda de 74 millones y de él dependen 200 empresas de la comarca y más de 2.000 trabajadores. Su mayor acreedor es Aister, al que debe ocho millones, y que tuvo que acogerse a la Ley Concursal, igual que Islas Industries y Gonsusa, entre otras. Sus 130 trabajadores están con un ERE hasta final de año y los dueños están ultimando un plan de viabilidad y prevén un cambio en el accionariado después de salir del concurso, previsto para final de abril.
En 2009 y 2010 consiguieron buques Cardama, Freire y Metalships, precisamente los astilleros que, junto con Armón, tienen hoy una situación más aliviada, justo cuando el fantasma de la reconversión reaparece con quiebras de empresas y pérdida de empleo hasta llevar la tasa de paro en Vigo a cotas históricas, el 23% -la más alta de Galicia-, sólo superada en los 80, cuando llegó al 33%.
El descenso en picado de los tres últimos ejercicios ha llevado a que Galicia ceda a País Vasco el liderato en el sector naval. A cierre del pasado ejercicio, los astilleros gallegos tenían en sus carteras de pedidos el 28% del total de CGT (es como se mide la fuerza del trabajo) contratados en España, mientras que en 2010 el porcentaje era del 41% y en 2009 del 46%.
ESTA ES LA SITUACIÓN EN LA RÍA:
Barreras está en concurso de acreedores, con una deuda de 74 millones y de él dependen 200 empresas de la comarca y más de 2.000 trabajadores. Su mayor acreedor es Aister, al que debe ocho millones, y que tuvo que acogerse a la Ley Concursal, igual que Islas Industries y Gonsusa, entre otras. Sus 130 trabajadores están con un ERE hasta final de año y los dueños están ultimando un plan de viabilidad y prevén un cambio en el accionariado después de salir del concurso, previsto para final de abril.
Vulcano acaba de salvarse de la liquidación tras perdonarle la sociedad mixta Pymar -formada por el Gobierno, comunidades y astilleros- 48 millones. Lleva más de un año en concurso de acreedores, del que estima salir en un mes, y con toda su plantilla -120 trabajadores- afectada por un ERE.
PROTAGONISTAS DE LA RECONVERSIÓN DEL NAVAL DE LOS AÑOS 80
JOSÉ CAMESELLE. LÍDER DE CC OO EN VIGO. 40 AÑOS EN BARRERAS
“NO QUIERO VER MORIR BARRERAS”
nnn Cameselle es el secretario comarcal de CC OO y durante 40 años (1965-2005) estuvo trabajando en Barreras, astillero que dice “no quiero ver morir” y que califica como “una escuela en lo profesional y lo humano”. Al astillero de Beiramar llegó con sólo 14 años y en pantalón corto para empezar como aprendiz de soldadura en un andamio. Luego fue montador de gradas. Recuerda perfectamente los barcos en los que trabajaba por entonces Barreras, eran de los primeros arrastreros para la flota cubana. 'Camarón' y 'Manjuari', creo que se llamaban así”, dice.
Si se le pregunta al histórico sindicalista si la grave crisis que el naval vigués vivió en los 80 tiene algo que ver con la actual responde sin pensarlo: “Aquella reconversión fue mucho más dura porque Vigo lo único que tenía era el naval, de lo que vivía, y se creó una situación de auténtica alarma. La ciudad llegó a alcanzar una tasa de paro del 33%. Se vivieron auténticos dramas humanos porque de aquella era imposible verse fuera de ese ambiente laboral. Entrabas en una empresa y no te movías. Hoy nadie está apegado a nada”.
Dice que hay similitudes entre las dos crisis porque, en definitiva, es hablar de caída de demanda, cierres de empresas y destrucción de empleo, pero que la situación financiera actual de los astilleros es mucho peor, lo cual achaca a sus dueños y directivas. “Se está viendo ahora. Los astilleros que van mejor son los bien gestionados. En Barreras están de brazos caídos”.
ALBERTO RUIZ. 62 AÑOS. DTOR. DE PROYECTOS DE FACTORÍA NAVAL
“LOS NUEVE MESES DE HUELGA EN ASCÓN NO LOS OLVIDARÉ NUNCA”
nnn Alberto Ruiz llegó a Vigo en 1974 y su primer trabajo fue en el antiguo Ascón trabajando para la flota cubana de pesca como ingeniero en el departamento de aceros, del que era jefe. “Viví una huelga de 9 meses con el astillero cerrado que nunca olvidaré por los grandes conflictos en las calles de la ciudad”, recuerda. La empresa volvió a abrir, pero prácticamente fue su fin. “La crisis de los 80 y la de ahora no tienen nada que vcr. En aquella época todos los trabajadores tenían una madurez. Con 35 ó 40 años habían sido formados por antiguos trabajadores de Astano o Bazán y había una conciencia mucho más profesional de lo que era el sindicalismo y de lo que era la producción en un astillero, comenta.
Dice que lo mejor para el sector naval mundial sería “que no hubiera subvenciones”, pero admite que es una utopía. “Con las empresas tan subsidiadas los trabajadores no rinden”, comenta.
Tras la liquidación de Ascón, Ruiz ayudó a poner en marcha Rodman, donde estuvo 15 años. En el 2000 entró como director de producción en Factoría Naval de Marín y en 2006, con el cambio de accionistas, pasó a director de proyectos. Hoy, intenta junto al resto de la plantilla rescatar el astillero asumiendo la gestión.“Me parece un sinsentido que los astilleros que están en concurso de acreedores sigan teniendo a la misma gente al frente y tengo la duda de que si salen adelante no aprendan de los errores y vuelva a pasar lo mismo en unos años”.
ARTURO MOUCO. VIGUÉS DE 54 AÑOS. PARADO DEL NAVAL
“ PASAR POR BEIRAMAR PONE LOS PELOS DE PUNTA CON ESE VACÍO”
Arturo lleva 30 meses en paro. Tiene 54 años y estuvo trabajando tres décadas en el naval como soldador en empresas auxiliares de Barreras. Él también vivió la reconversión de los 80. “Lo que está pasando ahora es una reconversión encubierta en toda regla y los empresarios se están aprovechando de la crisis”, dice.
No le despidieron por falta de trabajo, sino “por ser sindicalista (de la CIG). No me echó la empresa, fue impuesto por el astillero”, dice. Pero sí por culpa de la crisis no encuentra trabajo. “Ahora la situación es muy complicada porque ni siquiera se encuentra trabajo fuera del sector. Ya perdí la cuenta de los curriculums que envié y no tengo esperanzas de que me contraten a mi edad, pese a que tengo 30 años de experiencia”, comenta.
Le duele ver cómo está el naval ahora, pero no tiene reparos en decir que los gestores de los astilleros que están en una situación crítica “no deberían estar ahí”. “No se entiende que un señor que lleva su empresa a la ruina siga estando al frente de la misma. El señor Viñas (presidente de Barreras) se permitió el lujo de fantasear con que se iban a construir un montón de barcos millonarios. ¿Dónde están”, se pregunta.
Arturo Mouco aprovecha el numeroso tiempo libre que le deja su situación de parado para pasear por Bouzas, donde vive, y Beiramar. “Es una lástima pasar por esa zona, pone los pelos de punta con ese vacío que hay”. “No podemos dejar que Barreras muera porque no sé que sería de Vigo”, lamenta.
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