Seis meses de veto en Europa barren del mercado a los astilleros gallegos
Sin «tax lease» ni financiación el sector resiste con solo 7 barcos por valor de 500 millones.
El próximo 27 de enero los astilleros gallegos cumplirán seis meses fuera del mercado dedicado a la construcción de grandes buques. Desde que la Comisión Europea admitió una denuncia de Holanda, por presunta competencia desleal en el sistema de bonificaciones fiscales a la contratación naval (tax lease), el sector espera una alternativa que le permita acudir a los concursos para la adjudicación de buques en condiciones competitivas. Las promesas de una solución se demoran, y mientras Holanda, Francia o Noruega siguen manteniendo sistemas de bonificación atractivos para los armadores (bonificaciones fiscales de entre un 22 y un 24 %) y siguen contratando barcos, los astilleros gallegos agonizan y arrastran consigo a todo un sector. La cartera de pedidos del naval gallego apenas suma siete unidades, por valor de 500 millones de euros:
Metalships
Un sísmico en construcción y otro en cartera. Los contratos firmados en el 2010 y el 2011 superan los 200 millones de euros. Los dos pedidos son buques sísmicos para la industria del petróleo. La división de buques de acero del grupo Rodman tiene en proyecto la creación de un centro de reparación naval en la ría de Vigo en sus instalaciones de Teis con el apoyo de la Xunta. El centro requerirá una inversión de 20 millones de euros para la construcción de un dique flotante.
armón vigo
Oceanográficos y sísmicos. Armón-Vigo tiene en construcción un barco oceanográfico para el IEO, que había ganado en el 2009 en concurso público MCíes, pero que por su quiebra pasó a las gradas de Armón. Esta firma naval también se ha quedado con la finalización de un sísmico iniciado en Marín para la firma Esvagt. A finales del pasado año, la matriz de la empresa gallega, con sede en Asturias, cerró un contrato con Panamá para la contrucción de una decena de fragatas. De momento se desconoce qué porcentaje de esa carga de trabajo podría recaer en Vigo.
cardama
Multicontrato con Angola. El astillero vigués Francisco Cardama comenzó este mes la construcción de tres buques multipropósito para el Gobierno de Angola (no necesitan tax lease), tras la entrada en vigor del contrato cerrado a finales de diciembre por valor de 44 millones de euros. Se destinarán a tareas de salvamento marítimo, lucha contra la contaminación; control, inspección y vigilancia pesquera; investigación oceanográfica y suministro de carburante. Cardama tiene en cartera otros 3 remolcadores.
FrEIre
Entrega del último buque en cartera. Construcciones Navales Paulino Freire ha hecho entrega del oceanográfico de lujo del magnate mexicano Azcárraga, y en el plazo de 15 días concluirá un buque de apoyo a las plataformas petrolíferas para una firma noruega. A partir de ese momento, el astillero, que tiene varios contratos pendientes a la espera de un nuevo tax lease, se enfrenta a una situación de incertidumbre.
Valiña
Reparación naval a la espera de contratos. El astillero coruñés negocia la contratación de varios buques sin tax lease, entre ellos un lote de siete pesqueros dentro del plan de renovación de la flota que faena en terceros países, que construiría junto con Freire, Armón y Nodosa.
Hijos de j. barreras
Dos atuneros a la vista. Antes de firmar el contrato con Albacora (que además es accionista), el astillero vigués deberá salir del concurso de acreedores para que los buques no entren en la masa liquidable. El precontrato con Armas para un ferri de 290 metros sigue a la espera de tax lease.
Factorías vulcano
Negociaciones abiertas. Además de un sísmico, para el que precisa tax lease, el astillero concursado pugna por la adjudicación de varios atuneros.
Factoría naval de marín
Un megayate sin cliente. Sin carga de trabajo, el astillero busca cliente para un yate paralizado desde hace meses.
Una deuda escondida de 300 millones
Una deuda escondida de 300 millones
El bloqueo de Bruselas a la contratación naval destapó gestiones abocadas a la quiebra.
Entre los años 2004 y 2007, la cartera de pedidos de los astilleros privados gallegos llegó a sumar 2.000 millones de euros. Durante el 2010 y parte del 2011, con la caída de la contratación provocada por la crisis del tráfico marítimo mundial, la mayoría de las empresas se dedicaron a entregar el trabajo pendiente en las gradas.
Para entonces, los dos buques insignia del naval gallego, Hijos de J. Barreras y Factorías Vulcano, ya estaban en números rojos, aunque confiados en poder tapar la deuda con la firma de algún nuevo pedido.
La denuncia y posterior bloqueo del tax lease, necesario para ofertar contratos de calado (ferris, sísmicos, oceanográficos...) que permitiesen tapar las fugas de liquidez, fue el golpe definitivo para dos astilleros que en poco más de un año suman una deuda de casi 300 millones.
El primero en entrar en concurso voluntario de acreedores ha sido Factorías Vulcano, con una deuda de 198 millones de euros, de la que el 49 % ha sido contraída en los últimos cuatro años con el fondo patrimonial de garantías de Pymar (Pequeños y Medianos Astilleros en Reconversión).
El sacrificio económico de la plantilla, prescindiendo de parte de su sueldo, permitió entregar el pasado mes de octubre el último barco que quedaba en las gradas. Sin carga de trabajo y sin tax lease para contratar, el astillero basa su plan de viabilidad en que Pymar, su principal acreedor, le condone el 80 % de la deuda. Pero la propuesta ya ha recibido el rechazo unánime de los demás astilleros que integran la sociedad, a pesar de que, sin esa quita, el 13 de febrero Factorías Vulcano, que emplea a 130 trabajadores, enfilará la senda de la liquidación.
Sobre la deuda acumulada por el astillero pesa como una losa la compra de Factorías Juliana, una operación desastrosa, que llevó a la firma de Vigo a pagar millonarias penalizaciones por no ser capaz de entregar a tiempo los buques adjudicados a Juliana, hoy propiedad del grupo Armón.
¿Ha habido una actuación directiva negligente? La patronal gallega del metal asegura que sí, y ha sido una de las primeras voces en pedir que se les aparte del cargo.
En las mismas está Hijos de J. Barreras, aunque por circunstancias bien distintas. En este caso, son los propios dueños del astillero los que están enfrentados entre sí tras la deriva de un astillero que desde 1998 facturó 2.400 millones de euros y en menos de un año declara una deuda de 72 millones, repartida entre 400 empresas, la mayoría de ellas, pequeñas y medianas auxiliares gallegas.
Nadie quiere las culpas
En Barreras nadie asume las culpas y eso ha llevado a una parte de los accionistas a declararse en rebeldía. El resultado del motín es un informe de cuentas que vendría a confirmar una situación de pérdidas acumuladas durante años, derivadas de buques fabricados por debajo de su precio de coste, errores de gestión y un deficiente control del gasto, según explican fuentes conocedoras del polémico documento.
La viabilidad de Barreras pasa ahora por la ampliación de capital, con la entrada de nuevos accionistas, un convenio con los acreedores dispuestos a aceptar una quita de entre el 70 y el 80 % de la deuda y la vuelta a la contratación.
Factoría Naval de Marín, sin trabajo y a punto de despedir a la mitad de la plantilla o el ya liquidado astilleros MCíes, en donde se llegaron a construir los mayores yates de lujo de España, no hacen más que cuestionar el modelo de gestión aplicado en los astilleros privados durante los últimos años, por su incapacidad para soportar el envite de circunstancias adversas. El saldo es demoledor para todo el sector naval, con más de medio centenar de empresas desaparecidas y la destrucción de 9.000 empleos.
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