Barreras negocia dos atuneros para seguir a flote en el 2012
Los pesqueros, que no tienen «tax lease», serían para un copropietario
La dirección del astillero Hijos de J. Barreras acaricia en este momento la posibilidad de contratar dos buques atuneros de grandes dimensiones (en torno a 100 metros) para una armadora vasca con la que ha mantenido estrechos vínculos comerciales durante décadas. Según fuentes solventes, se trata del grupo Albacora, una firma española muy potente en el mercado de túnidos. La consecución del pedido, valorado en torno a 60 millones de euros, podría ser el primero del año 2012 para la empresa y serviría, precisamente, de tabla de salvación, al menos momentánea, para mantener a flote las instalaciones, que atraviesa una delicada etapa.
Barreras soporta, según el informe de los administradores concursales, unas deudas reconocidas de poco más de 74 millones de euros. Paradójicamente, hasta el año 2010 era el mayor astillero de España y la segunda empresa de Vigo por cifra de negocio, con casi 450 millones de euros. En este momento, bajo un proceso concursal, atraviesa el trámite de impugnaciones de los acreedores a las deudas reconocidas por los tres peritos nombrados por el juzgado de lo Mercantil número 3 de Vigo.
El armador interesado es la firma controlada por Ignacio Lachaga, cuyo presidente es, a su vez, copropietario de Barreras, de cuyo capital social dispone un 20%. El presupuesto de las dos naves no está cerrado, pero rondaría los 60 millones de euros. Supondría la vuelta de Barreras a la fabricación de grandes atuneros, un mercado que dejó en el año 2006, tras haber construido unidades de hasta 115 metros de eslora. Además de ser los mayores del mundo, era uno de los tipos de buque preferidos del aún presidente del astillero e ingeniero naval, Francisco González Viñas.
Los pesqueros no participan del régimen de tax lease de bonificaciones fiscales a la construcción naval en España. La apuesta para construir dos pesqueros sin subvenciones se interpreta, por tanto, como el primer compromiso firme de los actuales propietarios del astillero para iniciar la senda de la recuperación.
Pedirá que le condonen el 70% de la deuda
Hijos de J. Barreras está elaborando un plan de viabilidad que presentará a sus acreedores en las próximas semanas, en el que se incluiría en su redacción final la necesidad de una condonación de las deudas que oscilará entre el 70% y el 80%, según fuentes conocedoras del documento. La deuda es de 74 millones. Simplificando, tratar de salir del agujero financiero que atrapa al astillero vigués es imposible si sus numerosos acreedores no le perdonan esa cantidad. Se da la circunstancia de que una buena parte de los que mantienen documentos acreditados de cobro sobre Barreras, en torno a 300 firmas -principalmente de Vigo y su comarca- trabajan casi en exclusiva para Barreras. De modo que, según consideran las fuentes consultadas, podrían ser los primeros interesados en, precisamente, reducir la carga sobre el astillero y apostar a corto plazo por su supervivencia.
La mayor parte, según añaden las versiones consultadas por La Voz, son firmas auxiliares que registran sus propias tensiones internas y que incluso ya han tenido que presentar sus correspondientes concursos de acreedores como consecuencia directa de los impagos de Barreras, donde se nucleaba gran parte de su carga de trabajo.
Con todo, quienes deben aprobar esa quita del 70%-80% son los propios acreedores. La sociedad que acredita la mayor deuda la eleva a 7 millones de euros. Formalmente, se produciría esa quita, como establece la ley concursal, en el momento de acceder a la fase de convenio, en la que la propuesta del plan de viabilidad de la firma podría ser aceptada. Los acreedores apostarían por Barreras en función de una hoja de ruta creíble, es decir, con la futura garantía de cobro, basada en la confianza de un ritmo de contratos, pagos y devoluciones de las deudas y en la sostenibilidad del empleo. En la cara contraria al consenso entre empresa y acreedores, la opción es arrumbar sin más hacia la liquidación de los activos del astillero.
El tijeretazo debe tener la conformidad de los acreedores de la empresa.
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