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4 de diciembre de 2011

La Voz de Galicia

Vigo cerrará el año con más de 70 firmas que suspendieron pagos

En noviembre, cinco empresas más han presentado un preconcurso
La sangría continúa. En un minúsculo ático de la calle Lalín se fragua la salvación de 70 empresas de Vigo que han suspendido pagos en lo que va de año. La cifra un 2,9% más que en el 2010 pero evidencia que la crisis sigue al mismo ritmo y que no hay visos de mejoría. Solo en noviembre, cinco empresas han presentado un preconcurso que, a mediados de marzo, podría materializarse en la quiebra.
De estos 70 casos, seis se presentaron por pasivo superior a 10 millones de euros. Algunos alcanzan hasta los 200 millones en deudas como el macroconcurso de Vulcano y otros rondan los 80 como Barreras. Pero ni siquiera aquellos con pocas deudas, como algunos que solo tienen 100.000 euros porque lograron pagar la mayoría de sus préstamos, han escapado de la quema. Solo el astillero de Beiramar ha arrastrado consigo a seis de sus acreedores, todos firmas auxiliares del naval, en apenas tres meses. Las dos últimas empresas que entraron en concurso voluntario son Electricidad Varcalce y la inmobiliaria GIG 2001.
«Todos los sectores están implicados, sin excepciones. El último en llegar ha sido el naval y sus auxiliares», explica el titular del juzgado de lo Mercantil número 3 de Pontevedra, José María Blanco. La mayoría de estos concursos, precisa el magistrado, tardan desde seis meses a varios años en resolverse.
El juzgado, que va a pedir refuerzos de personal, tiene que atender a tres macroconcursos como Vulcano, Alfageme y Barreras, que generan numerosas incidencias. Blanco cree que es relativo el hecho de que estas incidencias, que son miniprocesos derivados del principal, sobrecarguen el trabajo de su sala. «Depende de cada concurso. Hay procedimientos concursales que generan múltiples incidencias y otros que van casi solos, y no necesariamente los primeros son los más grandes. Todo esto depende de múltiples factores», explica el titular.
El portavoz del sindicato CC.OO.-Xustiza, Pablo Valeiras, alertó recientemente respecto de la falta de medios con los que está dotada la justicia mercantil en Vigo. Todas estas carencias retrasan la salvación de empresas enfermas que en vez de salir a flote se hunden definitivamente. La prueba es que la mayoría de los 68 concursos del 2010 terminaron en la liquidación de los bienes.
El momento para vender no es bueno y algunas subastas quedan desiertas o los postores no están interesados. Lo poco que queda de valor de una empresa sí encuentra comprador, como un coche de alta gama con 20 años de antigüedad que tuvo comprador. Otras veces, la maquinaria es obsoleta y solo vale para chatarra al peso. Los primeros acreedores en ponerse a la cola para cobrar son las entidades públicas, tales como los oficinas recaudadoras de impuestos y las que reclaman los salarios adeudados a los exempleados.

El tribunal necesita refuerzos y archivo

Blanco señala que su juzgado tiene una plantilla orgánica corta, con cinco funcionarios, de los que solo cuatro tramitan. Es insuficiente y ya ha solicitado refuerzos. El espacio de la oficina es pequeño, el juzgado no dispone de archivo y, según el juez, «se va a necesitar con urgencia».
 

«La jurisdicción de este juzgado no debe ampliarse»

 El juez de lo Mercantil de Vigo, José María Blanco, va a cumplir un año en su cargo tras servir en Pontevedra.
-¿Qué balance del juzgado tras 2 años de funcionamiento?
-Es positivo. Ha conseguido una buena marcha a costa del trabajo de todo su personal. Hay sombras como no contar con dependencias de archivo o sala de vistas propia, aunque la falta de medios afecta a todos los juzgados. Estamos dando, sin embargo, una respuesta a los asuntos en tiempo razonable y que continúe así dependerá de la duración de la crisis y su intensidad.
-La crisis parece que va a tener segunda parte ¿Se nota ya en la llegada de preconcursos?
-El ritmo de entrada de trabajo sigue igual desde que entró en funcionamiento. Siempre ha sido creciente, con algunas rachas moderadas, y otras abruptamente. Y la mayor parte de los preconcursos acaban en concurso.
-Vigo supone el 40% de la carga de mercantil de la provincia. ¿De cúantos casos hablamos?
-Los procedimientos concursales, producto de la crisis, están superando claramente a otro tipo de materias no concursales como los conflictos entre sociedades, propiedad intelectual, transporte o responsabilidad de administradores. Hoy por hoy, el volumen de asuntos es razonable en comparación con otras provincias españolas con juzgados colapsados desde hace años.
-¿Es esto normal?
-Vigo es una plaza industrialmente fuerte y, por definición, contará siempre, haya crisis o no, con más asuntos que otras demarcaciones con menor actividad económica.
-¿Ve justificada crear aquí otra sala de lo mercantil?
-Es algo que obedece a criterios de disponibilidad económica; casi todas las jurisdicciones están necesitadas de nuevos órganos y esto ha de enmarcarse no solo en un contexto de crisis económica sino también en una política donde la inversión en justicia nunca ha sido prioritaria y que, por tanto, proporciona a la Justicia recursos escasos. Si se crease un segundo juzgado mercantil sería siempre bienvenido.
-¿Y debería ampliar su jurisdicción a otras comarcas?
-No creo que se deba.
-Algún sindicato dice que la ley procesal de mercantil es tan lenta que muchas empresas en concurso quiebran antes de salir a flote. ¿Se han detectado casos de este tipo, de que una empresa que podía salvarse se haya hundido en el concurso?
-La ley concursal no genera procedimientos especialmente rápidos pero la duración de la fase común es razonable. El retraso afecta más a la liquidación en un momento donde es complicado vender activos. Que las empresas no salgan a flote tiene que ver solo con que no se proponen convenios y con que los acreedores no aceptan aquellos. Nunca con la duración del proceso, y menos en este juzgado.
-¿Qué aconseja?
-La función de aconsejar es propia de los asesores de la empresa pero la experiencia ha demostrado que los únicos concursos viables son los que se presentan a su debido tiempo. El retraso no facilita ninguna solución con los acreedores.

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