Cooperativas agrarias gallegas estudian hacerse con la planta de Clesa en Caldas
El ERE extintivo para la plantilla de la factoría de Saiar se aplicará en un mes
Mientras en Madrid el comité de empresa de la planta de Clesa en Caldas de Reis (Pontevedra) conocía las condiciones del expediente de regulación de empleo (ERE) de extinción para toda la plantilla, en Santiago se analizaba ayer el futuro de la factoría de Nueva Rumasa. Representantes de la Xunta (de Industria, de Medio Rural y de Xesgalicia) se citaron en la sede del Igape con miembros de la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias (Agaca) para analizar la posible entrada de inversores en esa factoría.
Oficialmente, desde la Consellería de Economía e Industria solo trascendió que fue un encuentro con un «grupo de potenciais investidores» que «amosaron o seu interese na planta de Caldas».
Según otras fuentes consultadas, se repasó la situación de la factoría ubicada en Saiar y la posibilidad de separar la planta del resto del grupo propiedad de Nueva Rumasa, en concurso de acreedores desde el 30 de mayo. Uno de los empresarios que participaron en la reunión incidió en que la factoría de Clesa en Caldas tendría sentido como un «proyecto del sector».
Tras la presentación del ERE extintivo, los plazos apremian y las cooperativas se comprometieron a analizar en detalle la información recibida y la viabilidad del proyecto y a dar una respuesta «en dos o tres semanas». «Inicialmente, por concepto y actividad esto podría tener sentido, sobre todo, como un proyecto del sector más allá de que exista una oferta. No obstante, el momento es el que es y ahora toca ser prudentes para no crear ni generar faltas expectativas», señaló un empresario. «Hay que saber, entre otras cosas, a qué precio y cuál es el aporte de la Administración», añadió. Desde las cooperativas se destacó la «muy buena disposición» de la Xunta para intentar salvar la factoría de Clesa. La información recibida se centró en el nivel de empleo y de actividad, junto a las deudas preferentes.
Paralelamente, cuatro miembros del comité de empresa (uno por sindicato) conocieron ayer, por los administradores concursales, las condiciones del ERE de extinción que afecta a los 150 trabajadores de la planta láctea. La presidenta del comité, Lola Ramos Vila, indicó desde Madrid que los términos son los mismos que para el ERE ya pactado para la fábrica de Clesa en la capital española: una compensación económica de 20 días por año trabajado con un máximo de una anualidad. También percibirán una indemnización lineal de 1.300 euros.
«Era lo esperado. A partir de hoy hay treinta días para negociar y poder paralizar el ERE. Lo fundamental es salvar los puestos de trabajo y estamos a disposición de cualquier inversor», subrayó Ramos.
Proyectos sobre la mesa
Los administradores trasladaron a los representantes de la plantilla que hay algún proyecto encima de la mesa, pero no dieron más detalles. «Hay algo ya presentado, y conversaciones abiertas con algún inversor. Por nuestra parte solo nos queda repetir que la planta de Caldas es viable -reiteró la presidenta-. Lo que pedimos es que los inversores agilicen los trámites y presenten sus propuestas».
El calendario de los representantes sindicales pasa por trasladar hoy mismo al resto de compañeros del comité de empresa lo tratado en Madrid. La intención es convocar una asamblea de trabajadores de la factoría pontevedresa la próxima semana en la planta de Saiar para informar a toda la plantilla.
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