Las ´quiebras´ de las empresas crecen un 118% y asfixian los juzgados
MIGUEL MANSO PALMA Los dos juzgados de lo mercantil de Palma no dan abasto. Si se les concede la condición de termómetro económico, la crisis campea a sus anchas. Entre los legajos no crecen los brotes verdes. Los asuntos concursales (antigua suspensión de pagos) aumentan a un ritmo vertiginoso. En el primer trimestre del año se han recibido un 118% más que en el mismo periodo que el año pasado, explica el titular del mercantil número 1, Víctor Fernández.
"A diario entra muchísimo tratabajo y, en muchas ocasiones, de una gran complejidad. A mi compañera le ha correspondido el concurso de Quesería Menorquina y a mí el de los establecimientos turísticos de Nueva Rumasa. En un mismo expediente están afectadas once empresas y siete hoteles", detalla Víctor Fernández.
Las ayudas prometidas para sacar el trabajo adelante han sido vetadas en Madrid, critica. "El Consejo General del Poder Judicial había propuesto reforzar cada juzgado dos funcionarios, pero el ministerio de Justicia se ha negado por falta de dinero. Además, se tarda en sustituir las bajas laborales", afirma.
Con este panorama, las dilaciones son inevitables. Los mercantiles de Palma se crearon en 2004 y, desde entonces, el trabajo que entra anualmente casi duplica la capacidad de las salas. Con estos precedentes, la primera fase del concurso tarda en resolverse un año cuando la Ley está pensada para ventilarla en cuatro meses, apunta Víctor Fernández. Y el proceso en su conjunto puede acumular demoras de hasta cinco años en vez de uno y medio. Estos retrasos se deben no solo al elevado número de expedientes que se apilan como montañas, sino a la dificuldad de vender los bienes de las empresas en época de crisis. Porque, en el 95% de los casos, los concursos de acreedores concluye con la liquidación de la sociedad, precisa Víctor Fernández. La Ley concursal se ha demostrado que no sirve para reflotar las compañías, sino para finiquitarlas.
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