Kina Fernández logra un acuerdo con sus acreedores y sale del concurso
Volvoreta SA inicia una "nueva etapa" decidida a continuar con su expansión internacional
CORUÑA Volvoreta SA, la sociedad que produce y comercializa las creaciones de la diseñadora coruñesa Kina Fernández, ha superado el concurso de acreedores en el que entró hace poco más de un año y recuperado la gestión de la compañía tras alcanzar un acuerdo con sus acreedores para devolver sus deudas en un plazo máximo de diez años, a través de "varias fórmulas alternativas", según informó la propia empresa en un comunicado hecho público ayer. El convenio fue aprobado "por una gran mayoría de los acreedores" y ratificado por el juzgado de lo Mercantil número 1 de A Coruña en una sentencia del 25 de abril.
La firma, con sede en A Grela, despidió a veinte de las 46 trabajadoras que tenía en diciembre de 2009, cuando solicitó la suspensión de pagos con una deuda de al menos 2,6 millones de euros y en este tiempo ha mejorado "los procesos internos". El juzgado la declaró en concurso de acreedores en enero del año pasado, cuando debía a sus trabajadoras cuatro pagas extraordinarias correspondientes a 2008 y 2009. La dirección de Volvoreta SA recordó ayer la "complicada situación" que enfrentó la compañía como consecuencia de una caída de las ventas -del 20%- pero encara ahora "una nueva etapa con su situación financiera saneada, una estructura equilibrada y con el afán de continuar con su expansión internacional".
Kina Fernández, que hasta la llegada de las dificultades económicas, producía todas sus creaciones en Galicia y las vende a través de sus tiendas propias y de establecimientos multimarca, pretende ahora incrementar el nivel de sus exportaciones y abrirse a nuevos mercados emergentes. María Álvarez, hija de la diseñadora, había reconocido cuando Volvoreta entró en suspensión de pagos que se había visto obligada a trasladar una parte de su producción a Portugal, aunque descartó una deslocalización a países del Este, al entender que los tejidos de alta calidad que utilizan exigen un tratamiento "más especializado". La crisis de Kina Fernández arrancó con el descalabro de Lehman Brothers, en 2008, cuando sus ventas cayeron un 20% y cerró el ejercicio con unas pérdidas de 600.000 euros que lastraron la actividad de la compañía. La empresa que auditó sus cuentas llegó incluso a poner en duda la capacidad de supervivencia de la empresa creada por Kina Fernández y su marido en 1979. La dirección de la empresa confiaba en recuperar los malos resultados durante 2009, pero antes del fin del ejercicio, solicitó el concurso de acreedores.
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