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13 de mayo de 2011

Faro de Vigo

Factoría Naval cierra el traslado del sísmico a Armón y desbloquea el pago a las auxiliares

Novacaixagalicia da luz verde a la tramitación de los documentos bancarios

B. MÁRQUEZ - PONTEVEDRA "La situación ha quedado desbloqueada y confiamos en que antes de que finalice el mes los pagarés de Factoría Naval estén en nuestras manos". Es el cálculo que hacía ayer el portavoz de la Plataforma de acreedores (proveedores) afectados por el astillero marinense y gerente de Nodosa, Rafael Outeiral, tras confirmar que la empresa había cerrado el acuerdo para trasladar el inacabado buque Stand by rescue (o buque sísmico) al astillero vigués Armón que se ocupará de finalizar los trabajos.
Este acuerdo empresarial era el requisito "sine qua non" impuesto a última hora por Novacaixagalicia (NCG) para desbloquear la instrumentalización de los pagarés que certificarán el pago aplazado de la deuda pendiente con el frente de industrias auxiliares (300 firmas) afectadas directamente por la crisis que condujo a Factoría Naval a un concurso de acreedores (antes suspensión de pagos) hace algo más de un año.
La caja gallega vinculaba la expedición de la mitad de dichos pagarés (los correspondientes a la fecha de vencimiento del 30 de diciembre de 2012 y que tienen un valor de 9,5 millones de euros) al traslado del buque sísmico o unidad C-160 a Armón-Vigo. Sólo estaba dispuesta a formalizar la primera mitad de los documentados bancarios: los que acreditaban el pago de otros 9,5 millones a 30 de diciembre de 2011.
Esta exigencia de NCG cogió por sorpresa a las industrias auxiliares que aún no se habían recuperado del sobresalto producido por el desmarque de Bankia de parte del acuerdo de refinanciación de la deuda subscrito en su día por Bancaja y que obligó a una negociación "in extremis" con Factoría Naval y el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape).
El buque objeto del litigio es el segundo de los Stand by rescue encargado, hace tres años, por la armadora noruega Esvagst a Factoría Naval de Marín. Se trata de un buque polivalente especialmente diseñado para la industria offshore, capaz de actuar en operaciones de rescate, en la lucha contraincendios o contra la contaminación de hidrocarburos, como remolcador de emergencia y para el aprovisionamiento de las plataformas petrolíferas.
La crisis que estalló hace año y medio, el subsiguiente proceso concursal y las negociaciones posteriores para pactar un plan de viabilidad que permitiese al astillero marinense salir a la superficie provocó el retraso en más de un año de la entrega de la primera unidad (C-159), que se hizo finalmente el pasado mes de marzo.

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