La crisis obligó al Igape a multiplicar por nueve la concesión de avales desde 2009
De los más de 600 millones avalados por el instituto desde su creación a principios de los noventa, casi la mitad se otorgaron en los dos últimos años por las restricciones crediticias
J.C. - VIGO Las restricciones financieras provocadas por la crisis han llevado al Instituto Galego de Promoción Económica (Igape) a multiplicar por nueve la concesión de avales a las empresas gallegas en los dos últimos años, en los que la intervención de este instrumento de la Xunta ha evitado la quiebra de un buen número de firmas emblemáticas. Desde su constitución a principios de los años noventa, el Igape ha autorizado 1.731 avales a pymes y grandes compañías de la comunidad, de los que 1.556 se concedieron en la presente legislatura (el 89,9%).
La razón de este aumento, además de las mayores necesidades financieras de las propias empresas, es que por primera vez el Igape puso a disposición de las pymes avales para la obtención de circulante. "La realidad es que el 80% del tejido empresarial está compuesto por pymes; antes solo se respaldaban grandes operaciones", explican desde la Consellería de Economía e Industria. La política de concesión de avales cambió con la puesta en marcha de los programas Rebrote y Resolve.
El mayor apoyo a las pymes menguó el importe unitario concedido por el Igape, que pasó de una media de 1,8 millones por operación a unos 190.000 euros, en función de cada caso. Desde su puesta en marcha, el brazo financiero de la Xunta movilizó algo más de 600 millones de euros en avales a empresas gallegas, de los que casi 300 se concedieron en la actual legislatura. Y de esos 300, algo más de 130 han servido para desahogar financieramente a las pymes.
Las dificultades para lograr financiación en cajas y bancos también han provocado que la tasa de cobertura de los avales sea más alta. "Ahora las entidades financieras exigen un 50% o un 60% del total de la operación, lo cual nos ha obligado a realizar un esfuerzo mayor", aseguran desde Industria. Uno de los sectores que más avales ha recibido y en los que más se ha disparado la tasa de cobertura exigida por cajas y bancos es el naval. "El mejor ejemplo es el aval a Vulcano, en el que la Xunta se tuvo que comprometer con el 70%; si no, la operación no salía", recalcan desde el departamento que dirige Javier Guerra.
La mayor concesión de avales, en una situación prolongada de crisis económica, ha aumentado también la morosidad de las empresas con la Xunta, que no oculta su preocupación por este problema. "Nosotros intervenimos en situaciones que ya en sí son complicadas, y si la empresa no responde, el aval hay que pagarlo, con billetes", admiten desde el Igape. En este sentido, el instituto actualiza diariamente los ratios de morosidad.
Para tener las máximas garantías posibles, antes de conceder un aval el Igape exige a las empresas la presentación de una serie de condiciones como planes de viabilidad económica y mantenimiento del empleo. Pero aun así, hay casos en los que la Xunta al final tiene que pagar. Desde el Igape reconocen que el futuro de esta entidad no pasa por continuar como avalista de las empresas en situaciones de falta de crédito, sino por apoyar al tejido empresarial de la comunidad en innovación e internacionalización, con el objetivo de mejorar su competitividad.
Inversiones
El Igape respaldó inversiones por valor de 1.212 millones de euros el año pasado, una cantidad que supone un incremento del 43% en relación a 2009, y redujo los tiempos de respuesta a las solicitudes de 130 a 72 días y los de pago de las ayudas, de 128 a 45 días en el mismo periodo de tiempo. Los 1.556 avales concedidos en la presente legislatura han beneficiado a más de mil quinientas firmas, que emplean a unas 16.000 personas.
En cuanto al programa de inversión empresarial, el instituto económico aumentó un 18,7% su apoyo, hasta 91 millones, que se convirtieron en detonante de una inversión global por 413,89 millones. A subvenciones directas se destinaron 42,6 millones (+35,7%), y a financiación con préstamos en condiciones ventajosas aportados por el Banco Europeo de Inversiones (BEI), 48,4 millones, un 6% más.
En cuanto a internacionalización, el Igape recibió casi cuatro veces más solicitudes que hace dos años. El salto al exterior pasó de contar con un apoyo mínimo a superar los 20 millones de euros, de los cuáles 8,3 millones salieron directamente del Igape.
La razón de este aumento, además de las mayores necesidades financieras de las propias empresas, es que por primera vez el Igape puso a disposición de las pymes avales para la obtención de circulante. "La realidad es que el 80% del tejido empresarial está compuesto por pymes; antes solo se respaldaban grandes operaciones", explican desde la Consellería de Economía e Industria. La política de concesión de avales cambió con la puesta en marcha de los programas Rebrote y Resolve.
El mayor apoyo a las pymes menguó el importe unitario concedido por el Igape, que pasó de una media de 1,8 millones por operación a unos 190.000 euros, en función de cada caso. Desde su puesta en marcha, el brazo financiero de la Xunta movilizó algo más de 600 millones de euros en avales a empresas gallegas, de los que casi 300 se concedieron en la actual legislatura. Y de esos 300, algo más de 130 han servido para desahogar financieramente a las pymes.
Las dificultades para lograr financiación en cajas y bancos también han provocado que la tasa de cobertura de los avales sea más alta. "Ahora las entidades financieras exigen un 50% o un 60% del total de la operación, lo cual nos ha obligado a realizar un esfuerzo mayor", aseguran desde Industria. Uno de los sectores que más avales ha recibido y en los que más se ha disparado la tasa de cobertura exigida por cajas y bancos es el naval. "El mejor ejemplo es el aval a Vulcano, en el que la Xunta se tuvo que comprometer con el 70%; si no, la operación no salía", recalcan desde el departamento que dirige Javier Guerra.
La mayor concesión de avales, en una situación prolongada de crisis económica, ha aumentado también la morosidad de las empresas con la Xunta, que no oculta su preocupación por este problema. "Nosotros intervenimos en situaciones que ya en sí son complicadas, y si la empresa no responde, el aval hay que pagarlo, con billetes", admiten desde el Igape. En este sentido, el instituto actualiza diariamente los ratios de morosidad.
Para tener las máximas garantías posibles, antes de conceder un aval el Igape exige a las empresas la presentación de una serie de condiciones como planes de viabilidad económica y mantenimiento del empleo. Pero aun así, hay casos en los que la Xunta al final tiene que pagar. Desde el Igape reconocen que el futuro de esta entidad no pasa por continuar como avalista de las empresas en situaciones de falta de crédito, sino por apoyar al tejido empresarial de la comunidad en innovación e internacionalización, con el objetivo de mejorar su competitividad.
Inversiones
El Igape respaldó inversiones por valor de 1.212 millones de euros el año pasado, una cantidad que supone un incremento del 43% en relación a 2009, y redujo los tiempos de respuesta a las solicitudes de 130 a 72 días y los de pago de las ayudas, de 128 a 45 días en el mismo periodo de tiempo. Los 1.556 avales concedidos en la presente legislatura han beneficiado a más de mil quinientas firmas, que emplean a unas 16.000 personas.
En cuanto al programa de inversión empresarial, el instituto económico aumentó un 18,7% su apoyo, hasta 91 millones, que se convirtieron en detonante de una inversión global por 413,89 millones. A subvenciones directas se destinaron 42,6 millones (+35,7%), y a financiación con préstamos en condiciones ventajosas aportados por el Banco Europeo de Inversiones (BEI), 48,4 millones, un 6% más.
En cuanto a internacionalización, el Igape recibió casi cuatro veces más solicitudes que hace dos años. El salto al exterior pasó de contar con un apoyo mínimo a superar los 20 millones de euros, de los cuáles 8,3 millones salieron directamente del Igape.
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